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CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

 

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO
por Daniel Lebrato

 

 

Análisis y comentario crítico de la campaña

NO A LA EXPLOTACIÓN SEXUAL (año 2009)

 

 

Una sociedad digna se quita la sarna.
A una sociedad indigna, la sarna con gusto no pica.

 

 

Para entender lo que el Ministerio de Igualdad quiere publicitar (quiere decir, y no dice), hay que recordar que este régimen nos ha hurtado debates como Otan, Laicismo o Monarquía, y que llaman paz a la guerra. Si nada lo remedia, están a punto de hacer con las mujeres sometidas a prostitución lo que hicieron con mujeres sometidas al tapadismo islámico: la normalidad de un mundo irreal. Si la versión oficial del tapadismo niega lo principal (que el pañuelito es el síntoma de un sistema de discriminaciones sucesivas que se manifiestan, no empiezan, en el pañuelo y acaban en burkas y lapidaciones), en la prostitución también se niega lo mayor y se pasa por alto lo principal: que a estas alturas, en la sociedad de derechos y valores, hay mujeres cuyo ‘trabajo’ sigue siendo servir sexualmente a los varones. Para que haya igualdad y para callarnos la boca, ya verán ustedes cómo la legalización se hará extensiva también a los prostitutos machos. Definitivamente, la revolución puede esperar.

En la campaña “No a la explotación sexual”, tanto las viñetas como la letra del Ministerio ocultan lo fundamental: que trata de personas y prostitución son distinta cosa, aunque a la vez coincidan; que la trata está en la inmigración y la prostitución en la familia; que hay alta y baja prostitución, y que en la alta no se da el proxeneta o se da camuflado de eufemismos. ¿Y qué significa explotación? ¿Clientes o agencias no explotan a las mujeres, no reproducen la prostitución?

La raíz de la prostitución está en el modelo de familia que los obispos jaleaban el otro día en Madrid: familia patriarcal y sexualidad de la penetración, sociedades falocráticas que llevan a algunos a buscar y procurar servicios sexuales que su concepto de normalidad o su entorno cotidiano no les permiten tener. En esos casos, y cuando no hay más remedio, el varón paga, aunque pagar no es lo habitual: abusos, prepotencias, coacciones les salen gratis a los varones dominantes de sus mujeres (dominio económico), pese a ciertos ejemplares endebles o afeminados, últimamente: coeducados.

Donde hay igualdad y mutuo consentimiento puede haber pago de ruin o de gentil manera, pero no hay prostitución. Prostitución es: sometimiento y obediencia por falta de medios y por miedo a la pobreza o al despido, claves de cualquier trabajo y del sexo asalariado; asco o placer, a convenir. En esa cadena el proxeneta encarna una figura no tan lejana: la del mediador o intermediario. Ocurre que el chulo es de la misma carne que la puta, del mismo barrio viene. Agencias de contactos y cáterings de servicios funcionan en otra dimensión, son de otra galaxia.

El grupo proxeneta no es un grupo de votantes; las prostitutas a la holandesa sí lo son, se las escucha en la tele y se les da entrada en los foros al amparo del derecho de asociación. Contando con ese sector de la alta prostitución, en línea con el neoliberalismo europeo, prohibirán las corridas de toros y pondrán a las mujeres con más valor de cambio escaparates como en el barrio rojo de Ámsterdam.

En una viñeta dice el cliente que la mujer se siente amenazada y no puede hablar. Se nos ocurre preguntar por qué la mujer tendría que hablar con quien perpetúa su condición de prostituta, que es el cliente. Otro muchacho identifica ser libre con no tener proxeneta. ¡Así da gusto ser libre! Dan ganas de proponerle al joven que contrate los servicios de su profesora, de su madre o de su hermana, que seguramente estarán todavía más en libertad y en igualdad. Un tercero se pregunta: Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos? Este pragmatismo se podría aplicar a la mendicidad o las drogas: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi caridad a que la mendicidad continúe y la caridad se haga rica? –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo a que los grandes traficantes se hagan ricos?

Se escribe Derechos Humanos con mayúscula cuando son los de las Naciones Unidas. La Declaración de la Onu se redactó en un vértigo de campos de exterminio y de Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1948 el Estado de Israel se proclamó independiente y empezó la guerra contra los árabes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene fecha 10 de diciembre de aquel año y va primordialmente dirigida a consagrar derechos de hábeas corpus contra los malos tratos y torturas, y a dictar una especie de Constitución Democrática Universal contra regímenes autoritarios. Los artículos que consagran derechos humanos y en tiempos de paz son sólo seis, de 30, y tan genéricos como: derecho a la seguridad social, derecho al trabajo (al que nunca se le llama digno), al descanso, a un nivel de vida, a la educación, y a la cultura. Se acabó. Ya me dirán qué significa presumir de Derechos Humanos. No habérselos leído.

Si una Onu menos títere redactase otra Declaración Universal de los Derechos Humanos, esa Declaración diría que los Estados tienen el deber, la obligación, de erradicar el trabajo indigno como primer paso para la erradicación del trabajo en tanto “explotación del hombre por el hombre”. La Onu puede y debe tener perspectivas altruistas y medio utópicas que marquen el camino a Estados y naciones. La prostitución, como trabajo indigno, tendría que pasar al índice de trabajos prohibidos. Allí están hace tiempo los verdugos y deberían estar mendigos y personas anuncio de las de compro oro, mujeres orientales ambulantes con diademas luminosas; indigno el negrito en el semáforo, indigno tanto esfuerzo en levantar tribunas, portadas de feria, arcos de triunfo para que pase su majestad el Corpus. Con esas horas de trabajo, en mi ciudad se hubiera erradicado el chabolismo.

En resumen, el peligro de la campaña se deja ver en dos detalles. Uno es la ponderación positiva del cliente: en ningún momento aparece el varón turbio y odioso que todos tenemos en la cabeza. Los chavales de la viñeta 4 casi parecen nuestro alumnos un fin de semana de marcha y cubateo. Quien va de putas no es esa juventud. Ir de putas es rijoso y suburbial y esa rijosidad no la corrige ni tiene nada que ver con la prostitución de saunas o masajes en grandes hoteles o circuitos o casinos de lujo donde el proxeneta se llamará agencia de masajes o de relaciones personales. ¿Combatirá Igualdad esa prostitución? La otra gran manipulación es hacer creer que el problema está en el tráfico o trata de personas (que es gran problema) y no en las bases y condiciones que dan lugar a la prostitución. Borrando los aspectos ‘laborales’ del bajo puterío y negando el avance de los tiempos, seguiremos hablando acrítica y tópicamente del “oficio más viejo del mundo”. Así cualquiera.

Y para probarlo, nada mejor que ponerse los firmantes de la campaña a hacer prostituciones ya sin proxenetas, libres y con todos sus derechos humanos: venga esa bragueta, venga ese agujero, venga esa mamada que te la van a meter que te vas a enterar. Suena fatal, ¿a que sí? Pues para los oídos de sus hijas o esposas, para la Reina de España o para la mujer del Presidente, que en esto las instituciones tienen que dar ejemplo. Por supuesto, todo estaría dentro del sindicato y con la inspección en regla, pago con tarjeta y tique de si no queda satisfecho, etcétera.

El lenguaje cuanto más soez, más revelador de lo terrible de las cosas. Lo que es bueno para su señorías tiene que ser bueno para su criada, o aquí se acabaron las grandes frases. Y la frase es que el pensamiento vil disfrazado de posibilismo progresista (¡es lo que hay!, ¡qué más quisiéramos!) se lo está comiendo todo, y con papas:

sarna que no pica.

 

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

FICHA TÉCNICA

Cuatro posavasos en cartulina porosa de 11.5 x 11,5 cm., cada uno con su dibujo viñeta, y al dorso la leyenda: “No a la explotación sexual. Gobierno de España. Ministerio de Igualdad” y abajo a la derecha: “Federación Española de Hostelería. Viñeta Diana Raznovich.” Dice la web del Ministerio de Igualdad: «Campaña realizada por el Ministerio de Igualdad en colaboración con la Federación Estatal de Hostelería para sensibilizar a la sociedad contra los actos delictivos relacionados con la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Según los cálculos de Naciones Unidas, cada año en el mundo hay alrededor de dos millones de mujeres y niñas que son explotadas sexualmente como víctimas de trata. Como parte esencial de la estrategia en la lucha contra la trata, el Gobierno promueve la toma de conciencia de la ciudadanía acerca de este comercio ilegal e ilícito que convierte a las mujeres en mercancías y supone una fragrante violación de los derechos humanos. En este marco se inserta la campaña de sensibilización de “No a la explotación sexual” en desarrollo del convenio firmado por el Ministerio de Igualdad y la Federación Estatal de Hostelería. La campaña se materializa en dos soportes diferentes: Sello de adhesión a la campaña, que los establecimientos asociados a la fehr podrán poner en sus locales, y todos los establecimientos que quieran sumarse a esta iniciativa. Viñetas posavasos: Cuatro diferentes para utilizarlas como posavasos de los establecimientos de la fehr. Las viñetas intentan sensibilizar a través del ocio de la contradicción que supone albergar en nuestra sociedad rincones de esclavitud. Y, cómo en el caso de la explotación sexual, ésta se basa en una situación de desigualdad y de sometimiento de las mujeres. Se trata de hacer ver que se trata [el estilo del Ministerio no ganará un concurso de redacción] de una violación de derechos humanos, de la libertad, la igualdad y una negación intrínseca de todas las personas. Y por último, se trata de lanzar un mensaje a la población más joven de que detrás de este oscuro negocio no hay nada más que miseria.» Por el tipo de pelos, pírsins, barbitas y corbatas, el perfil social de los protagonistas encaja en el mundo estético de votantes acomodados. Las viñetas de Diana Raznovich nos recuerdan a Maitena. Las dos nacidas en Buenos Aires, Diana Raznovich (1949), dramaturga, novelista, poeta y dibujante, reside en Alicante y colabora con El País, es autora de Mujeres pluscuamperfectas. Maitena Burundarena (1962), es historietista de Mujeres alteradas, peligrosas, superadas, siempre al borde de un ataque de nervios. Las tiras de Maitena han aparecido en dominicales del mismo periódico.

Primera viñeta. Se ve un hombre joven y moderno en camiseta delante del espejo de un lavabo: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos?

Segunda viñeta. En el centro en primer plano y como mirando a la cámara, un hombre mayor, con barbita blanca y calva de maduro interesante, se va poniendo camisa y corbata de diseño. Sus dedos fugan hacia su izquierda, donde en leve segundo plano (derecha de la imagen) señalan a una mujer joven mulata de grandes labios y ojos pequeños con cara de desgracia y con un vestido muy escotado y morado. El conjunto sugiere “desigualdad entre la puta y su cliente”. El hombre piensa: –Si ella no estuviera amenazada y hablara, ¿qué me diría?

Tercera viñeta. Mismo reparto de volúmenes que la anterior. En el centro y primer plano, un joven maduro con su barbita fina, su pelo y corbata de diseño. A su izquierda (derecha de la imagen) se ve a una mujer del grupo social del varón (raza blanca, bien vestida y modernita), hay que notar que su boca es una boquita de piñón, sus ojos enormes y perplejos, todo en ella recuerda a las mujeres de Maitena y sugiere “igualdad entre la puta y su cliente”. Lo confirma la reflexión que él se hace: –En ese momento comprendí que yo era una persona con todos mis derechos. Ella no. Y no volví nunca más.

Cuarta viñeta. Tres muchachos, ‘de marcha’ y vestidos a la última. El de la izquierda consulta un periódico de “contactos”, el de en medio sigue el periódico con la mirada, y el de la derecha lleva un vaso en la mano como quien anda de copas. El que lee los contactos dice en voz alta:Rusa ardiente para complacer tus fantasías; oriental sumisa, beso azul; se aceptan tarjetas de crédito, africana virgen, 200 euros. El del vaso opina: ‑No es divertido ser cómplice de los proxenetas. Elijo tener sexo con mujeres tan libres como yo. [Según la web de la ministra, primero fue prefiero en vez de elijo.]


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