Blogia

elwoman

Poetisas y Garcilasos

Que "el sintagma "los poetas" no excluye a las mujeres que escriben poesía" lo diremos usted y yo, que somos varones y a lo mejor hasta poetas. Pero otra cosa dicen las afectadas. Usted no sabe lo que pesa y lo que pasa cuando a una la llaman POETISA y, por ser poetisa, LA a
Avellaneda.

¿Se imagina Gracilaso ser poetiso y EL Garcilaso? 

Hágame caso, no lo dude más y adapte el lenguaje, que quien adapta el lenguaje adapta las ideas.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

PROHIBIDO HABLAR DE COEDUCACIÓN (8 DE MARZO)

PROHIBIDO HABLAR DE COEDUCACIÓN

  1. 8 de marzo. No es igual día de la mujer que día de la mujer trabajadora. Una sociedad como la nuestra, que no tiene claro, ni teóricamente, el trabajo, se puede hacer un lío, pero, como no es el tema, vamos a suponer que trabajo en las mujeres incluye todo lo que por obligación ‑les guste o no‑ tienen que hacer y hacen, desde llevar la casa hasta cuidar personas a su cargo, menores y mayores. A mujer le quitas la función doméstica derivada de la maternidad y le estás quitando lo específico que vendrá después o a la vez en el mundo laboral: el techo de cristal que va desviando a las hembras en la carrera con los varones, techo que ‑cuando es asumido‑ se hace sarna con gusto, puro chapapote que impide despegar: el pegajoso asfalto. Día de la mujer (sin trabajadora) podría ser el día de la mujer objeto, el de la mujer consumo o el de la mujer especie o género, sin que a nada de eso le veamos mucho sentido. La mujer trabajadora es la que sufre la doble explotación, por mujer y por trabajadora, y de luchar contra eso se trata: doble explotación que padece mi asistenta ecuatoriana, nada que ver con la princesa o la modelo; doble explotación que es también la de las empleadas de El Corte Inglés en comparación con sus encorbatados jefes.
  2. Fijado el día de la mujer trabajadora, es evidente el papel que tendríamos que jugar las buenas personas, que ha de ser el papel de la igualdad. Con igualdad resuelvo el 8 de marzo y el 25 de noviembre: la doble explotación y la violencia, frutas podridas las dos de la desigualdad. Mientras no aborde la desigualdad, el 8 de marzo van camino de otra jornada en dibujitos y recortables como fue el día de la paz; allí con Gandhis y palomas, aquí con príncipes y cenicientas.
  3. Si queremos un 8 de marzo de verdad y no recortable, ya podemos ir contando lo que pasa, que es cuento viejo y fácil de contar. Si estamos en clase: qué vergüenza que haya colegios no mixtos. Si llevan uniforme: qué uniforme, si no es unisex. Si estamos vigilando el recreo: quién ocupa el centro del patio, sino los zagalones con sus pelotazos; ellas al margen, en otro mundo. Son tan obvias las raíces de la desigualdad, desde la muñeca y la escopeta que traen los reyes magos, que parecen ganas de hacernos hablar, de cubrir un expediente a la moda micro relato ‑más ingenio que compromiso‑, que mañana será otro día.
  4. En vez de hablar, que el poder ejerza sus poderes, que los tiene, y en tres frentes: política interior, política de inmigración y política internacional.

a) En política interior, en España no es difícil legislar la igualdad. De hecho, en muchos sectores la equiparación se da por conseguida o, al menos, no nos cabe en la cabeza otra cosa que no sea la igualdad cien por cien. No es poco.

b) En inmigración, habría que poner como requisito de integración la igualdad absoluta varones hembras, indumentaria incluida, llámese pañuelo islámico, religión, cultura o costumbres. Con combatir las malas prácticas de la vieja España ya tenemos bastante, como para combatir encima las malas prácticas de las costumbres ajenas. Es igualdad funcional y democrática, no xenofobia.

c) En política exterior, España debería cuestionarse sus relaciones diplomáticas y de comercio justo con aquellos países o Estados que legislan o consienten la triple vía, masculina, femenina y homófoba, de la vida. La lista es amplia e incluye siglas y naciones dolorosamente próximas, queridas o aliadas.

  1. Hechos los deberes de la política, podremos en el colegio o en el instituto decir a boca llena a nuestros cursos qué significa el 8 de marzo y cómo es nuestro deber y el suyo cambiar los tópicos y los típicos roles que nos han echado como hombres varones y como hombres mujeres desde mucho antes de nacer. Entonces les diremos qué esconde el te querré siempre, prinsesita en el móvil de la muchacha o en las paredes de su casa. Qué significan la parienta y el piropo.


Daniel Lebrato (ElWoman), Ni tontos ni marxistas, 8 de marzo de 2013

 

COEDUCACIÓN PARA TODOS

«Sin igualdad no hay coeducación»

8 de marzo de 2013

Datos del Observatorio de Igualdad y Coeducación

LA NIÑA

EL NIÑO

Antes del 8 de marzo:

a la niña le han hecho la ablación…

la niña está a punto de casarse a la fuerza…

a la niña le imponen el velo para ir al colegio…

la niña tendría que llegar virgen al matrimonio…

Antes del 8 de marzo:

…y al niño la circuncisión

…y el niño está a punto de relaciones sexuales

…y al niño le prohíben que vaya con la gorrilla

…y el niño tendría que demostrar su varonía

El 8 de marzo:

está harta (o no) de jugar con la muñeca
que le trajeron por Navidad o Reyes Magos

está harta (o no) de llevar el uniforme de falda escocesa
en su colegio público concertado

la niña piensa en su traje de flamenca

El 8 de marzo:

está harto (o no) de jugar con el balón
que le trajeron por Navidad o Reyes Magos

está harto (o no) de llevar el uniforme de pantalón gris
en su colegio público concertado

el niño piensa en su túnica de nazareno

Si fuera infanta, llegará a princesa…

…y si fuera infante, llegará a ser Rey.

En religión, la niña llegará a monja…

… y el niño, a imán, obispo o Papa.

¿En casa?, ¿en el trabajo?, ¿en la calle?

Pon aquí tu respuesta:

Fuentes privadas de la desigualdad:

infancia y formación (juguetes, roles)

tópicos educacionales (pegajoso asfalto)

salidas profesionales (techo de cristal)

Fuentes públicas de la desigualdad:

sexualidad y familia (amor, pareja y convivencia)

enseñanza, cultura, deportes (roles personales)

milicia, religión, monarquía (roles sociales)


DÍAS ONU QUE SON NUESTROS:

8 de marzo
Día de la mujer [trabajadora]

25 de noviembre
Día internacional para la eliminación
de la violencia contra las mujeres

 

DÍAS ONU QUE NO SON NUESTROS:

4 de septiembre
Día mundial del hiyab o velo islámico

 

POSIBLES ACCIONES POLÍTICAS:

Cortar relaciones diplomáticas y económicas
con países que consienten, no la violencia:
la discriminación legal hombres-mujeres

Denunciar ante la ONU los foros:
Alianza de Civilizaciones
y Diálogo de las Tres Culturas

Hacer efectiva la separación
Iglesia-Estado
iglesias-Estado

Educar en la intransigencia total, tolerancia cero con:
cultura cero, costumbres cero, civilización cero.

Por la igualdad por encima de todo:
Sin igualdad no hay coeducación.

Gobierno, Gobierno Autonómico, Consejería, Delegación, profesorado, familias:
¿lo hablamos o seguimos ‑un año más‑ jugando al 8 de marzo?

š

PROHIBIDO HABLAR DE COEDUCACIÓN (8 DE MARZO)

PROHIBIDO HABLAR DE COEDUCACIÓN

  1. 8 de marzo. No es igual día de la mujer que día de la mujer trabajadora. Una sociedad como la nuestra, que no tiene claro, ni teóricamente, el trabajo, se puede hacer un lío, pero, como no es el tema, vamos a suponer que trabajo en las mujeres incluye todo lo que por obligación ‑les guste o no‑ tienen que hacer y hacen, desde llevar la casa hasta cuidar personas a su cargo, menores y mayores. A mujer le quitas la función doméstica derivada de la maternidad y le estás quitando lo específico que vendrá después o a la vez en el mundo laboral: el techo de cristal que va desviando a las hembras en la carrera con los varones, techo que ‑cuando es asumido‑ se hace sarna con gusto, puro chapapote que impide despegar: el pegajoso asfalto. Día de la mujer (sin trabajadora) podría ser el día de la mujer objeto, el de la mujer consumo o el de la mujer especie o género, sin que a nada de eso le veamos mucho sentido. La mujer trabajadora es la que sufre la doble explotación, por mujer y por trabajadora, y de luchar contra eso se trata: doble explotación que padece mi asistenta ecuatoriana, nada que ver con la princesa o la modelo; doble explotación que es también la de las empleadas de El Corte Inglés en comparación con sus encorbatados jefes.
  2. Fijado el día de la mujer trabajadora, es evidente el papel que tendríamos que jugar las buenas personas, que ha de ser el papel de la igualdad. Con igualdad resuelvo el 8 de marzo y el 25 de noviembre: la doble explotación y la violencia, frutas podridas las dos de la desigualdad. Mientras no aborde la desigualdad, el 8 de marzo va camino de otra jornada en dibujitos y recortables como fue el día de la paz; allí con Gandhis y palomas, aquí con príncipes y cenicientas.
  3. Si queremos un 8 de marzo de verdad y no recortable, ya podemos ir contando lo que pasa, que es cuento viejo y fácil de contar. Si estamos en clase: qué vergüenza que haya colegios no mixtos. Si llevan uniforme: qué uniforme, si no es unisex. Si estamos vigilando el recreo: quién ocupa el centro del patio, sino los zagalones con sus pelotazos; ellas al margen, en otro mundo. Son tan obvias las raíces de la desigualdad, desde la muñeca y la escopeta que traen los reyes magos, que parecen ganas de hacernos hablar, de cubrir un expediente a la moda micro relato ‑más ingenio que compromiso‑, que mañana será otro día.
  4. En vez de hablar, que el poder ejerza sus poderes, que los tiene, y en tres frentes: política interior, política de inmigración y política internacional.

a) En política interior, en España no es difícil legislar la igualdad. De hecho, en muchos sectores la equiparación se da por conseguida o, al menos, no nos cabe en la cabeza otra cosa que no sea la igualdad cien por cien. No es poco.

b) En inmigración, habría que poner como requisito de integración la igualdad absoluta varones hembras, indumentaria incluida, llámese pañuelo islámico, religión, cultura o costumbres. Con combatir las malas prácticas de la vieja España ya tenemos bastante, como para combatir encima las malas prácticas de las costumbres ajenas. Es igualdad funcional y democrática, no xenofobia.

c) En política exterior, España debería cuestionarse sus relaciones diplomáticas y de comercio justo con aquellos países o Estados que legislan o consienten la triple vía, masculina, femenina y homófoba, de la vida. La lista es amplia e incluye siglas y naciones dolorosamente próximas, queridas o aliadas.

  1. Hechos los deberes de la política, podremos en el colegio o en el instituto decir a boca llena a nuestros cursos qué significa el 8 de marzo y cómo es nuestro deber y el suyo cambiar los tópicos y los típicos roles que nos han echado como hombres varones y como hombres mujeres desde mucho antes de nacer. Entonces les diremos qué esconde el te querré siempre, prinsesita en el móvil de la muchacha o en las paredes de su casa. Qué significan la parienta y el piropo.


Daniel Lebrato (ElWoman), Ni tontos ni marxistas, 8 de marzo de 2013

 

COEDUCACIÓN PARA TODOS

«Sin igualdad no hay coeducación»

8 de marzo de 2013

Datos del Observatorio de Igualdad y Coeducación

LA NIÑA

EL NIÑO

Antes del 8 de marzo:

a la niña le han hecho la ablación…

la niña está a punto de casarse a la fuerza…

a la niña le imponen el velo para ir al colegio…

la niña tendría que llegar virgen al matrimonio…

Antes del 8 de marzo:

…y al niño la circuncisión

…y el niño está a punto de relaciones sexuales

…y al niño le prohíben que vaya con la gorrilla

…y el niño tendría que demostrar su varonía

El 8 de marzo:

está harta (o no) de jugar con la muñeca
que le trajeron por Navidad o Reyes Magos

está harta (o no) de llevar el uniforme de falda escocesa
en su colegio público concertado

la niña piensa en su traje de flamenca

El 8 de marzo:

está harto (o no) de jugar con el balón
que le trajeron por Navidad o Reyes Magos

está harto (o no) de llevar el uniforme de pantalón gris
en su colegio público concertado

el niño piensa en su túnica de nazareno

Si fuera infanta, llegará a princesa…

…y si fuera infante, llegará a ser Rey.

En religión, la niña llegará a monja…

… y el niño, a imán, obispo o Papa.

¿En casa?, ¿en el trabajo?, ¿en la calle?

Pon aquí tu respuesta:

Fuentes privadas de la desigualdad:

infancia y formación (juguetes, roles)

tópicos educacionales (pegajoso asfalto)

salidas profesionales (techo de cristal)

Fuentes públicas de la desigualdad:

sexualidad y familia (amor, pareja y convivencia)

enseñanza, cultura, deportes (roles personales)

milicia, religión, monarquía (roles sociales)


DÍAS ONU QUE SON NUESTROS:

8 de marzo
Día de la mujer [trabajadora]

25 de noviembre
Día internacional para la eliminación
de la violencia contra las mujeres

 

DÍAS ONU QUE NO SON NUESTROS:

4 de septiembre
Día mundial del hiyab o velo islámico

 

POSIBLES ACCIONES POLÍTICAS:

Cortar relaciones diplomáticas y económicas
con países que consienten, no la violencia:
la discriminación legal hombres-mujeres

Denunciar ante la ONU los foros:
Alianza de Civilizaciones
y Diálogo de las Tres Culturas

Hacer efectiva la separación
Iglesia-Estado
iglesias-Estado

Educar en la intransigencia total, tolerancia cero con:
cultura cero, costumbres cero, civilización cero.

Por la igualdad por encima de todo:
Sin igualdad no hay coeducación.

Gobierno, Gobierno Autonómico, Consejería, Delegación, profesorado, familias:
¿lo hablamos o seguimos ‑un año más‑ jugando al 8 de marzo?

š

SOBRE SEXISMO Y LENGUAJE Y MATERNIDAD

ENLACE CON EL DEBATE SOBRE SEXISMO Y LENGUAJE

 

(Lluvia de ideas)


Las nuevas españolas han de asumir su maternidad ante una sanidad y una seguridad social progresivamente privatizadas.


Ni tontos ni marxistas, se entiende que hablamos de maternidad consciente y embarazo deseado. Se entiende que el tema se aborda desde un punto estrictamente personal (egoísta, vale decir) sin entrar en conversaciones del tipo lo natural instintivo frente a lo social cultural, por ejemplo. En el debate hay que admitir nuestra imperfecta vida, desigual mezcla de natural y artificial, y la interacción continua entre individuo y sociedad. Si el instinto y el sexo juegan un papel alto y claro en el primer planteamiento de la maternidad, desamores y divorcios prueban que el tema es más complejo. Importa no hacer dibujos animados. Ser madre no es tener un bebé. Llega un día que al bebé le huelen los pies, hay que pagarle el dentista y los estudios de una carrera interminable.

A/ Variantes de partida
Yo en el mundo

1. Sexuales:                 macho/hembra

2. Sexualidades:          homo/hétero

3. Familiares:              parental/no parental, con/sin prole previa

4. Sociales:                  lugar que ocupo en el modo de producción

5. Personales:              edad, estado, salud, creencias, etc.

6. Geográficas:            contexto político, social y religioso

7. Legales:                   derechos entre personas, derechos civiles, la herencia

8. Alternativas:                       adopción o renuncia

 

B/ Variantes de futuro
Otro ser en el mundo

 

Desde el principio, si será niño o niña, si le tengo asegurada una posición social. Hacen falta respuestas existenciales y sociales convincentes referidas no al futuro de la humanidad, sino a un futuro concreto y único: traer al mundo un ser, ¿para qué?

 

En España una generación de perfiles mileuristas atraviesa ahora la edad de la maternidad con la necesidad de buscarse la vida en plena recesión, contexto y situación más hostiles que los de su generación. Hasta el presente, era más fácil. Los hijos venían a un mundo mejor.

 

Partiendo de un lenguaje que abarca en padre tan diferentes cosas como padre y madre, una mujer no debería ser madre si no puede asegurar la buena vida de su unidad familiar. La mujer o su benefactor (el Estado) han de prever un depósito equivalente a lo que cuesta mantener un ser humano de por vida.

 

Cuando se privatiza el estado del bienestar, la maternidad también se privatiza. Las nuevas españolas han de asumir su maternidad ante una sanidad y una seguridad social progresivamente privatizadas, horizonte que obliga a la maternidad a un plan de cobertura y viabilidad. Como un piso o un plan de pensiones.

 

Ni la pareja ni los amores tienen mucho que ver aquí. Tampoco la ayuda de unos padres y madres que más pronto que tarde han de faltar. La vida es dura y la maternidad, cuando no responde a la prole como solución (proletaria), adquiere un coste capitalista que hay que asumir. Como una hipoteca.

 

O la revolución.

 

DanielLebrato@gmail.com, 20 del 2 de 2012

La mujer brava

LA MUJER BRAVA

España y el tapadismo islámico

  1. Motivo. Revueltas del Norte de África: ¿islamismo radical o fundamentalismo islámico?
  2. Crítica de los conceptos de religión, cultura y civilización.
  3. Crítica de la llamada cultura occidental. Contraste con otras no culturas.
  4. Del burka al velo o al pañuelo: el tapadismo como sistema (y negación de la moda).
  5. Choque de no culturas: un cristianismo gastado contra un islam en erupción.
  6. Turistas, camellos y pirámides. La mirada del primer mundo.
  7. Antecedentes, años 60. Islam rico, islam pobre. Petrodólares e inmigración.
  8. Años 70. Al-Fatah y Frente Polisario. Orígenes del tapadismo militante.
  9. Años 80. Irán: república islámica (1979). Consolidación del tapadismo pobre y militante.
  10. Años 90. Fin de la URSS (1989), Guerra del Golfo (1990-91) y ascensión de Hamás (1987-2006).

11.  Años 2000. Del 11-S al 11-M (2001-2004). Manipulación y reflejos anti terroristas.

12.  Segunda Guerra del Golfo (2003). Del tapadismo militante al tapadismo radical.

13.  La Iglesia-Estado (Juan Pablo II, Ratzinger) y el laicismo postergado.

14.  PSOE y PP. Visión y efectos del bipartidismo. La envenenada política ‘a la contra’.

15.  Política exterior. Marruecos. Ceuta y Melilla. La descolonización pendiente.

16.  Marruecos, un vecino de tapadismo leve. La tentación del exotismo.

17.  La política de alianzas. Israel y Palestina. Crítica de la creación de un estado palestino.

18.  Moros a un lado y otro del Estrecho. El machismo en España.

19.  Un feminismo fuerte en lo político, débil en lo social. El caso Aído, ministra de Igualdad.

20.  Las socialistas españolas. Actitudes que minimizan el tapadismo y perjudican la igualdad.

21.  Los tópicos al gusto: “vivimos en democracia”, “si a ellas les gusta”, etc.

22.  Tapadismo pobre y tutorías, coeducación y ciudadanía.

23.  La vía privada (en educación, sanidad, etc.), como vía de escape para el tapadismo rico.

24.  El orgullo islam fuera del islam. La negación de la negación. Una prenda que nadie pide.

25.  Contradicciones con el comercio justo y con el concepto de malos tratos sexistas.

26.  Los hechos consumados y la moraleja del cuento 35 de El conde Lucanor.

27.  A vueltas con el Norte de África. ¿Islamismo radical o fundamentalismo islámico?

28.  Crítica de la democracia y crítica de las costumbres a un lado y otro de la democracia.

29.  El síndrome de Estocolmo. El tapadismo asumido como negación machista de la libertad.

30.  Donde la mayoría (democrática) ya es islamista, ¿para qué hace falta el terrorismo?

Ejemplos: Irán, Turquía, Palestina, países del Norte de África.

Casos personales: Aminatu Haidar, Ana Pastor en su entrevista con Ahmadineyad, Felipe de Borbón con kipá en Jerusalén, pasos atrás, frivolidad y revistas de moda.

 

LA MUJER BRAVA (España y el tapadismo islámico)

NOTAS DE LECTURA

I.

Todo empezó en el Norte de África: Túnez, Egipto, Argelia, Libia; con Yemen y Siria, todos países árabes de órbita islámica. Fue ver que allí las manifestaciones paraban ¡para rezar!, y que hembras y varones ‑agua y aceite‑ se manifestaban ¡por separado! Y aquí fueron los comentarios y editoriales en telediarios y tertulias: las revueltas eran claramente democráticas (quien dice democracia dice libertad) y no estaban movidas por el extremismo islámico (y quien dice extremismo dice Al-Queda o dice terrorismo).

La pregunta fue: ¿qué analistas tenemos aquí, que hasta el penúltimo lúcido (para mí: Javier Cercas) va y se suma al coro de los grillos que cantan a la luna? ¿Qué libertad o democracia simbolizan allí esas mujeres tapadas que hacen la uve de victoria ante la cámara? ¿Vencen sobre sus maridos y varones? ¿Ahora resulta que hay victoria sin emancipación y sin igualdad de las mujeres?

II.

¿Qué valores inmortales debemos a lo que llaman cultura o civilización, aparte de algunos logros de tipo humanitario (una sensibilidad frente al dolor)? Alguien dirá: la democracia. Pues salvemos la democracia y lo que se pueda salvar, pero ningún rito antiguo merece la pena, más allá de la curiosidad del turista o del libro de texto. Ablación, celibato, dogma, baños de purificación, reencarnaciones, cuaresmas y resurrecciones ¿son bienes objetivos propicios a la convivencia universal? Hay que decir que no. Ante las pirámides de Egipto, hay que ver lo que realmente se ve: esclavitud en nombre del único dios verdadero. La cultura ‑vista del revés que Freud la vio en El malestar de la cultura (1930)‑ delenda est, debe ser destruida o, al menos, no es para que nosotros la cultivemos.

Frente al latín de delenda est cultura, el pensamiento dominante nos propuso otro latín: noli me tángere, nada nos afecta. Dando por bueno el tapadismo de bajo grado (tipo velo o pañuelo), Zapatero y su gente se han ahorrado batallas que no han querido librar por miedo a la derecha más intransigente: Iglesia, Monarquía, descolonización de Ceuta y Melilla. Ni tontos ni marxistas, quien pierde es el feminismo y la izquierda a la izquierda del PSOE.

La Iglesia, por su parte, ha dejado con gusto de ser la religión única y verdadera, para asegurarse a cambio la generosa cuota que el Estado español le reserva en hacienda, en los medios, en la enseñanza y en la vida pública en general. Una Iglesia que estaba en vías de secularización, se rearma y se queda. Ni tontos ni marxistas, quien pierde es el laicismo.

III.

Una vez que no se tomaron medidas a su debido tiempo, es casi imposible que se tomen ahora. «Si al comienço non muestras qui eres, nunca podrás después cuando quisieres», dicen los versos de moraleja del cuento 35, el de la mujer brava, de El conde Lucanor. Entre que la política consiste en mantenerla y no enmendarla, y que realmente habría muchas cosas difíciles de explicar a estas alturas, tenemos hombres que tapan a sus mujeres para rato. Y, lo que es peor: mujeres bravas. Allí haciendo la uve de la victoria; aquí saliendo a la calle y viniendo a la escuela con su tapadillo puesto. Bravas, ¿pero contra quién?

 

LA MUJER BRAVA en PDF para sacar por impresora

daniellebrato@gmail.com, abril de 2011

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

La wiki de El Coeducón

El Coeducón (hable con coeducación)






Vaya a la wiki de El Coeducón

EL ORGULLO BURKA

 

EL ORGULLO BURKA

 

Leyendo a Isaac Rosa, Esta temporada se llevará el burka (Público 04.06.10), se reafirma uno en el daño que Alianza de Civilizaciones y Tres Culturas están haciendo en la juventud y en la opinión pública. Resuelta la ecuación de Lo que el burka esconde (El País 17.03.10 y Abc 06.06.10) y puesto en su sitio lo de Si prohíben mi velo, no salgo (El País 06.06.10), tenemos que darle, entre tanta empanada mental, su verdadero nombre al burka, que es tapadismo sexista y, una de dos: o proteger a las mujeres víctimas o negarnos al orgullo burka.

 

Ni tontos ni marxistas, lo que más rabia nos da es el orgullo burka. El orgullo burka es como la digestión de una comida indigesta y que tengamos que aguantar que nos digan: oiga, está buenísima. Entre nosotros, el burka cuenta con indulgencias porque quien prohibiría o regularía el burka es el PP. Gran error. Cuando hace años fue el Psoe y no la derecha quien nos metió en la Otan, España vivió perplejidad semejante. ¡Están locos estos romanos! No vendría mal un poco de cordura y un pacto contra el burka, sean PP o Sarkozy quienes promuevan la iniciativa. Si contra el burka la derecha no ve más allá de las supuestas esencias de Occidente, la izquierda tiene que no darle a la derecha ocasión de xenofobia o de limpieza de sangre y tiene la obligación, moral y militante, de tolerancia cero con los hombres que tapan a sus mujeres y de tolerancia bajo cero con las mujeres que anuncian la buena nueva del burka.

Cuanto más se devalúa la revolución social, más valor cobra y más importancia tiene la revolución personal, más se implican sociedad y vida privada. El maltrato doméstico, la sexualidad abusiva, la droga, si fumamos o no fumamos, uso y abuso de animales de compañía, la obesidad o el colesterol resultados de unos modos de vida, son asuntos privados que el Estado legisla o quiere prevenir mediante Sanidad o Educación. En el tema burka hay que descartar del lenguaje y del análisis las palabras moda, libertad o identidad. ¿Por dónde íbamos aquí en España?, ¿hacia adelante, al laicismo, o por la vuelta a la clerecía con nuevos velos? Otro lenguaje que hay que descartar es el síndrome de Estocolmo o lenguaje de auto contemplación de las mujeres que dicen que a ellas les va la marcha y les gusta el burka. Si me prohíben mi velo, yo no salgo es algo parecido a las mujeres que quieren más a sus machos cuanto más las chulean y maltratan y habría que responderles: mire usted, no cuela. Por nada del mundo consentiríamos la vuelta a los malos tratos como no consentiríamos, porque lo diga el reo, volver a la pena de muerte.

Tenemos que darle al burka su verdadero nombre, que es tapadismo sexista. Las mujeres orgullo burka hacen el mismo daño que las falsas denuncias de mujeres nunca maltratadas: juegan con unas leyes que otras mujeres necesitan. Igual que la sociedad se implica y apiña contra el maltrato usando las pacíficas armas del Estado, del derecho y la repulsa, vayamos contra los hombres que tapan a sus mujeres y contra las mujeres que nos la quieren pegar con burka. Boicó laboral y comercial: ni un contrato de trabajo a varones o a hembras tapadistas, que nadie compre en tiendas que practican el tapadismo, tan contrario al comercio justo. Discriminación positiva: preferencia de paso y de contratación, prioridad a las familias no tapadas. Y boicó turístico: ningún viaje de placer a los países donde el placer consiste en tapar a las mujeres, tápelas Agamenón o su porquero.

 

 

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

 

Visto que, según propias declaraciones, muchachas o mujeres de al otro lado de la frontera, ellas se tapan por su religión, sus costumbres, su identidad o su gusto

y visto que a este lado de la frontera se las recibe a las tapadas como quien recibe a un grupo libre y “a su moda”,

visto que las legislaciones no saben muy bien a qué atenerse en materia de derechos y deberes, libertades y obligaciones de las partes: Estado / individuo o individuo / Estado,

visto además que no se lleva “no admitir”, y que “prohibir” va “contra las libertades”,

propongo directamente que, para dejar de discutir, a ellas las creamos y las toleremos con simpatía y, en cambio, no toleremos a sus machos: los hombres que tapaban a sus mujeres.

 

Propongo tolerancia cero para los que a sí mismos no se tapan y claramente imponen tanto miedo o respeto a la mujeres que si fuéramos una de ellas diríamos también lo mismo: “llevo el velo porque me gusta”; respuesta humana, casi no hay otra, cuando se contempla el tapadismo sistemático y de por vida. “Más vale que te guste el velo, muchacha, y que le digas al cristiano blanco que te gusta el velo, porque taparte te vas a tapar de todas formas”. Lo hemos leído en Nieve, de Orhan Pamuk.

 

Hace tiempo venimos proponiendo equiparar a los varones tapadistas con maltratadores de mujeres y, consecuentemente, ofrecerles a las mujeres tapadas los servicios del 061 por si quisieran utilizar el amparo del Estado contra el maltrato.

 

En los varones tapadistas se juntan tres puntas de ideología y creencias profundamente peligrosas: dogmatismo, machismo y violencia. Dogma para tener razón y ser fanáticos ante la sociedad, ante la familia y ante la religión; de ahí la aceptación y la incitación al suicidismo (contra el que las leyes de Occidente, por cierto, no tienen nada que hacer). No hay discurso más peligroso: tengo razón porque lo dice dios, porque soy macho y porque puedo matarte.

 

Propongo un desprecio y un vacío activo y, por supuesto, siempre pacífico contra los varones tapadistas. Desprecio y vacío pacífico: una mirada basta, con no mirarles basta, con no entrar en sus tiendas o hacer que pensamos: “Tapadista de mujeres, qué vergüenza”.

O que ellos también se tapen. El turbante tuareg es prenda masculina. En el mundo de beduinos y pastores taparse y cubrirse la cara era normal en los varones. ¿No dicen las mujeres que se tapan porque es costumbre? Pues que conserven su costumbre los varones y ellos también se tapen. ¿No se tapan las mujeres por cultura? Pues que sean cultos los varones y se tapen. ¿No se tapan las mujeres por religión? Pues que exterioricen la misma religión con el velo los varones. ¿No se tapan las mujeres porque les gusta taparse y se ven guapas y que van más seguras? Pues que los varones se animen a gustarse a sí mismos. ¡Que se tapen, que se tapen!

 

Lo que nosotros no debemos hacer (dicho en plan tópico y machista) es entrar en sus tiendas a que ellos, los varones tapadistas, miren a nuestra mujeres (lo de nuestras es un decir) sin que nosotros podamos mirar a las suyas (lo de suyas no es un decir). Lo que no podemos es predicar comercio justo y darles ocasión de negocio y mercancía a estos tales tapadistas. No deberíamos visitar países que consienten hombres que tapan a sus mujeres sea a la fuerza pañuelo o velo o burka, sea con gusto o sea como sarna con gusto que no pica

 

Hacerles saber nuestro rechazo es lo que deberíamos hacer. Descolonizar Ceuta y Melilla, desentendernos del Polisario tapadista (poca liberación esperes de un grupo que tapa a sus mujeres). Y ni pisar Marruecos.

 

EL BURKA (CONTRA OCCIDENTE)

 

 

Ni tontos ni marxistas, ahora que llega el Mundial, hagamos la crónica del partido Burka contra Occidente. Tácticas y alineaciones.

Por el equipo Burka juega el tapadismo como sistema integral y concepto de vida, lo que deja en el banquillo el lenguaje de modas y de supuestas libertades. No seamos frívolos. ¿De qué moda hablamos, cuando se trata de un hábito que una sociedad impone a las mujeres?, ¿de qué derecho o libertad hablamos? Cierto que el tapadismo se mide en grados y tantos por ciento de superficie hembra tapada por un macho o por un principio macho. Desde el pañuelo hasta el burka, pasando por chadores y mantos, saltan las diferencias. Pero llamar libertad a esa escala de tapados es negar lo principal: el tapado en sí, la ocultación por sistema de la mujer, tapado que empieza en las niñas con la primera regla y obliga a las muchachas de por vida; tapado que se hace pauta en botones y escotes y que incluye una esperanza de boda y de sexualidad distintas para hembras y para varones; tapadismo que admite poligamia y malos tratos, aunque los varones resulten monógamos y buenos esposos. Decir que la muchacha se tapa pero menos, es igual que decir “mi marido me pega, pero no mucho” o como el personaje de Tres sombreros de copa que iba a casarse “pero poco”. Entre las lecturas secundarias que cabe hacer del tapado están la coquetería, la identificación religiosa, cultural o feminista, caso de mujeres militantes que van tapadas. A todas ellas habría que decirles que a quién quieren engañar, que mil feministas con burka por gusto no anulan una sola tapada a la fuerza por un mundo macho.

Frente al Burka, ese torpedo que desconoce el Estado y las libertades, a Occidente no se le ocurre otra cosa que alinear Estado y libertades. Por Estado se entiende esa institución para resolver problemas que las personas solas no podrían resolver, y por libertades las que tal vez se ejercen por propia voluntad. Y aunque la vida de un demócrata occidental de clase baja suma muy pocos actos de voluntad (la libertad tiene un precio, hay que pagarla, y es incompatible con la necesidad), entre nosotros se lleva la apetencia universal a la libertad o a las libertades. Por la libertad se hizo la Revolución, nuestros Gobiernos son laicos y las religiones privadas. Por la libertad nos damos leyes de igualdad y coeducación que, con Ministerio o sin Ministerio específico, ya no pueden volver atrás. Superada la fase obvia de que no se pega a las mujeres, aquí vamos contra el techo de cristal que desvía a las mujeres de sus carreras y las devuelve a casa cuando son madres. Conocido el techo de cristal, aquí andábamos, contra el piropo, quitándonos el pegajoso asfalto del autoengaño y del qué guapa soy, cuando en eso llegó el burka y mandó parar.

Para saber por qué en España el sencillo partido contra el Burka, ganado de antemano, está resultando tan complicado, hay que remontarse a la broma del milenio: la Alianza de Civilizaciones y las Tres Culturas. En las constituciones no escritas de las tres culturas no figuraban ni la socialdemocracia (no digamos el socialismo) ni la igualdad de los sexos ni la justicia universal ni nada que corrigiera el error Israel. Como iconos de la paz y la tolerancia nos propusieron Gandhi, Mandela, John Lennon, unidos a Juan Pablo II o a Teresa de Calcuta, palomas y laureles que pinten los escolares todos los 30 de enero y se les hace propaganda del ejército de paz y de las misiones de guerra justa. Arca de la Alianza fueron las Jornadas escolares por la paz y no violencia contra la paz y el desarme, que pasó a mejor vida. Paradoja de la no violencia ha sido el incremento del gasto militar y, encima, con el chantaje a los sindicatos: si no es fabricando lanchas y aviones militares (llamados de transporte) habrá que cerrar astilleros y aeronáuticas en crisis. Ya metidos en culturas ‑dijo el obispo‑, aquí en España la mayoría es católica y lo demócrata será que la religión se quede en los planes de estudio y que la Iglesia siga dictando con su almanaque litúrgico el calendario laboral y las fiestas.

Cumpliendo con la Alianza, España sostiene a Israel y equipos israelíes siguen jugando ligas europeas. En el festival de Cine Europeo, no falla la película israelí, ninguna palestina. España sostiene a Israel con la memez de que Israel es una democracia y con el burka sostiene al rey de Marruecos y a su área de influencia: el mundo árabe bipolar ejemplificado en los jeques de la Costa del Sol y la inmigración para la recogida de la fresa. Árabes del petrodólar, Israel agente de Estados Unidos, la Iglesia de Roma: ¡esas eran las tres culturas! Para ser la voz de esos tres amos, mi país ha dejado tiradas a las mujeres que al otro lado del Estrecho hubieran evolucionado contra los malos tratos y seguido la escondida senda por donde han ido igualdad y coeducación, leyes de vida y de Historia que en Occidente han sido.

Ocurre que la Historia fue manipulada. Pasó cuando el amiguito yanqui jugó con fuego islámico (Bin Laden, agente de la Cía) para desanimar el marxismo y los análisis de clase que empezaban a hacerse en países árabes bajo influencia soviética. Los conservadores árabes, como tontos, vieron en los imanes la perpetuación de un mundo propio que a nosotros nos parece, no por árabe sino por antiguo (622 años más antiguo), muy visto aunque parezca exótico y le hagamos turismo; muy inculto aunque se llame cultura y muy violento aunque se manifieste pacífico.

Como acción-reacción, asistimos a un reforzamiento nacional catolicista. Valores en vías de laicismo o de extinción resurgen en la Iglesia y en el pueblo cristiano al amparo de las civilizaciones. Si usted acentúa su cultura con su burka, yo acentúo mi cultura con mis monjitas. Y las procesiones en alza y las campañas pro vida, y los grupitos de base que todo lo cantan y exteriorizan: ¡vamos a la casa del Señor! En cuanto a las tapadas, un toque de liberalismo, otro toque de tolerancia y su poquito de distinción: hay burkas bellísimos y en burka empezó el baile de los siete velos. El [desa]guisado está servido: el Estado ha ganado tiempo para crear un problema que no existía: la marea burka hubiera podido cortarse a tiempo en la frontera. Convidados al convite y con el enemigo en casa, opinión y editorialistas juegan ahora a deshojar la margarita del que sí o que no de tal Consejo Escolar de un infeliz instituto de enseñanza, o de la ordenanza municipal de tal o cual Ayuntamiento. Hemos hecho de algo objetivo (el tapadismo como sistema) algo subjetivo y opinable, hemos hecho de una cuestión de Estado una cuestión bipartidista PSOE PP, y somos tolerantes con lo que no tolerábamos: el maltrato a las mujeres por sus varones; incluso entramos en sus bazares y les compramos sus mercancías.

Que me perdonen mujeres PSOE o Izquierda Unida, Isaac Rosa o editorialistas de Público; que me perdone la militante polisaria tan dura con el Gobierno y tan blanda con su marido: es lógica la repugnancia ante el burka, más repugnancia cuanto más fino, más culto, más sexy y menos burka. Porque de la moda y de lo bonito en la muchacha al taparse podemos dudar, de sus varones tapadores ya parece que no. Es la película y está en cartelera: los hombres que tapaban a sus mujeres.

¿Vamos a verla o vamos al fútbol?

 

 

 

 

Daniel Lebrato / daniellebrato@gmail.com

 

 

 

Me preguntarás desde dónde hablo

 

Me preguntarás desde dónde hablo, qué derechos me arrogo. Cuál es mi púlpito. Me identifico. Soy un varón de este mundo, de este tiempo. Un marido, un padre, un profesional. Un hombre que ha vivido ya más de la mitad de su vida y ha experimentado todos los mandatos del paradigma.

Soy un hombre harto de estos hombres. Un hombre que tiene con ellos una cuestión personal, porque degradan mi sexo. Soy un hombre al que le duelen los tiempos que vive. Un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. Un hombre harto que sospecha no ser el único hombre harto.

 

Esta carta no podía tener otro destinatario que no fueras vos. Nadie podría entender mejor de qué hablo, qué quiero decir. Querido congénere, vos y yo, varones ambos, estamos en peligro de extinción. Así como nos mandaron a vivir nuestras vidas de hombres, así como nos mandaron relacionarnos con las mujeres, con nuestros hijos, con las cosas, con los seres, con el mundo, así no va más.

 

Te quiero contar cosas que escucho, que siento, que pienso, que vivo y que veo, cosas que nos involucran y que, quizás, no ignoras y te preocupan tanto como a mí. Veo mujeres tristes, desalentadas, resignadas a no encontrarse emocionalmente con nosotros, a no contarnos como compañeros de vida, digo como verdaderos compañeros de vida, como hombres dispuestos a explorar con ellas los espacios desconocidos del afecto, a confiar en que nuestras diferencias nos enriquecerán, dispuestos a mirarlas con cariño, con ternura, con humor, además de con deseo. Veo mujeres que no nos entienden ni se sienten entendidas por nosotros, mujeres que han hecho hasta lo imposible por comunicarse (y debo decirte querido congénere, que a menudo hacen de más, se ponen demasiado ansiosas, sofocan, se adelantan a nuestros tiempos). Han hecho hasta lo imposible guiadas por la mejor, la más amorosa de las intenciones. Y hoy a muchas las veo y escucho resignadas a convivir con hombres que siempre serán extraños y lejanos o, directamente, a prescindir de ellos. Muchas mujeres prefieren compartir su tiempo con otra u otras mujeres: reciben más afecto, más comprensión, más compañía (aunque le falte el tipo de compañía, comprensión y afecto masculinos que tienen otra energía, otra vibración, no opuesta sino complementaria). Hay mujeres a las cuales empezamos (sólo empezamos) a resultarles prescindibles. Y si prescinden de nosotros, ellas estarán sin hombres, pero los que estaremos verdaderamente solos seremos nosotros, te lo aseguro. Nosotros, los varones sabemos muy poco, o nada, de estar solos, salvo en las trincheras o arriba de un ring. Y aún así, nos damos el dudoso lujo de aislarnos.

 

Por las dudas, te lo aclaro: cuando digo que las mujeres acabarán prefiriendo estar con mujeres, no hablo de sexo. Lo aclaro porque sé que los varones sabemos poco de intimidad, simplificamos y nos confundimos. Estarán juntas de un modo que nosotros no sabemos estar entre nosotros. Espero que entiendas. Y si no, hermano, espero que empieces a aprender a entender.

 

Veo y oigo, también, a muchos hijos desalentados. Ya no hacen más esfuerzo por acercarse a sus padres, ya no esperan que sus padres se acerquen a ellos, quiten el candado de la distancia emocional, compartan sentimientos, sensaciones. Ya no esperan que sus padres se interesen de verdad por lo que a ellos o ellas (hijo, hija) les pasa, ya no aspiran a ser revalidados por la amorosa y firme mirada paterna. No sé si te ocurre, no sé si te ha tocado, pero he sido testigo u oyente de muchas palabras de hijos desalentados. Dicen cosas como “A mi viejo no vale la pena pedirle nada, nunca tiene tiempo, siempre está ocupado”. O dicen: “Me hubiera gustado verlo en la entrega de diplomas, me hubiese gustado que estuviera allí (y no en una reunión o jugando al tenis o llevando el coche al taller) el día que traje a mi novia por primera vez a casa”. O dicen: “Me gustaría no sentir este silencio incómodo cuando nos quedamos solos. Me gustaría que me mire a los ojos cuando me habla. Me gustaría que no opine sobre todo lo que digo. Me gustaría que me escuche sin juzgarme. Me gustaría que alguna vez me prohíba algo y me lo explique, así puedo aprender. Me gustaría que no me trate como a un amigo, que no se haga el pendejo, que no me robe mi manera de hablar; necesito sentir que es mayor que yo, que tiene otra experiencia, que sabe cosas que no sé, que podré confiar en él si me pierdo. Y así, con un padre pendejo, no puedo. Y paso vergüenza ante mis amigos, porque encima no funciona como pendejo”.

 

Muchos de esos hijos, hermano varón, ya no buscan a sus papás, se han resignado a perderlos emocionalmente o a tenerlos sólo como proveedores. Y eligen como confidente a mamá. Ella, que nunca fue varón, que no se siente como varón, que carece de experiencia de varón, tiene que explicarles desde qué hacer con una chica (¡yo tampoco lo creía hasta que fui testigo varias veces!), hasta como enfrentar una situación temida. Para esos hijos pronto seremos prescindibles. Ellos se quedarán, funcionalmente, sin padre, les será doloroso pero seguirán adelante con su vida, aprenderán a ser hombres de alguna manera, acaso sean buenos hombres. Los que nos vamos a quedar de veras solos somos nosotros.

 

No sé si te pasa, no sé si lo sientes, observo cada vez más hombres que desconfían de otros hombres, que los ven como enemigos, como obstáculos, o a lo sumo los ven como instrumentos, como medios. “Este tipo me sirve o no me sirve, lo tengo que cuidar o lo tengo que cagar”. Escucho eso, lo escucho con una frecuencia que me alarma. Pasa en las empresas, en la política, en la vida social, en los clubes, en las agrupaciones profesionales. Veo cada vez más hombres enceguecidos por la ambición, a los que no les importa qué precio (moral, en salud, en dinero, o reputación) hay que pagar para tener. Tener, ésa es la palabra, hermano varón. Tener poder, mujeres, plata, casa, cosas (no importa qué cosas: cosas). Cuando hay tan poca solidaridad, tan poca empatía, tan poca camaradería entre los varones estamos mal, hermano varón. Nos quedaremos solos, solos entre nosotros, solos y en guardia, solos y enfermos.

 

Cada vez veo más hombres deprimidos, hombres que no duermen, hombres que parecen pastilleros ambulantes (viagra, alopidol, alplax, clorazepán, ansiolíticos, sedantes, antiácidos, antiinflamatorios, analgésicos, farmacias que caminan), hombres que desoyen todos los síntomas con que sus cuerpos les hablan, hombres con dolores, con malestares físicos o emocionales a los que prefieren no atender. Morimos antes de tiempo o llegamos estropeados a nuestra vejez. Necesitamos, para nosotros y para otros, llegar vivos a la hora de nuestro final, con capacidad para convertir nuestras experiencias en sabiduría y para hacer de nuestra sabiduría una herramienta al servicio de nuestros afectos y nuestro mundo. Pero la gran mayoría de nosotros estamos llegando vacíos, sin nada para transmitir, habiendo acumulado vivencias como quien junta fotos, pero sin haberlas transformado en algo trascendente.

 

Así no va más, hermano varón, querido congénere. Con nuestra violencia, con nuestra ausencia de perdón, de comprensión, de flexibilidad, estamos destruyendo el mundo.. Digo nosotros, digo los varones, no es un “nosotros” abstracto. Digo los hombres (no digo “la humanidad”), los que tenemos pito y voces gruesas y pelos en todas las partes (a veces no en la cabeza). ¿Se entiende, muchacho? Digo que los varones, con nuestro maldito mandato machista, ya hemos mucho daño y ya nos hemos hecho mucho daño a nosotros. Así, no va.

 

Seremos prescindibles para las mujeres. ¿Quien nos hizo creer que estarán siempre a nuestros pies, muertas por nuestros pitos? Seremos prescindibles para nuestros hijos. La paternidad biológica es solo un dato, un accidente, hay que darle sentido, llenarla de contenido. Prescindimos entre nosotros el uno del otro, apenas nos usamos. Así no se construyen vínculos fraternales y fecundos. Ya hay mujeres (narcisistas si querés, egoístas si te parece, estoy de acuerdo) que nos usan de padrillos, a veces sin que los sepamos, para tener hijos y librarse de tener maridos. Ya hay fecundación in vitro. Y si la clonación avanza (Dios no permita que esos locos omnipotentes lleguen a cumplir, invocando a la ciencia, sus sueños demenciales) bastará con una célula materna para crear un hijo. Y no seremos necesarios ni como sementales. Será el ominoso final de un modelo que nos hizo creer invulnerables, poderosos y ganadores. ¿Qué ganábamos, querido congénere?

 

¿De veras no estás un poco harto de tener que demostrar todo el tiempo que tenés huevos? ¿Qué quiere decir tener huevos? No es algo que elegiste, no es algo que se logra con esfuerzo, con aplicación, con creatividad. Terminémosla con los huevos. La mayoría de nosotros (la penosa inmensa mayoría) ni siquiera sabe qué función cumplen los testículos en nuestro organismo.¿De veras no estás harto de demostrar tu aguante, de bancártela solo? También los burros tienen mucho aguante. Y los bueyes. ¿Hay algo más por lo que destaques? ¿Algo propio, generado desde tu corazón?

 

¿De veras no estás harto de tener que demostrar a las mujeres el largo y el grosor de tu pene, de tratar de batir récords cuando estás con ellas? ¿No estás harto de ir a la cama con pavor de que tu arma tenga la pólvora mojada? ¿No estás harto de negarlo, lo vas a negar ahora una vez más? Yo soy como vos, de manera que aquí podés ahorrártelo. Y, de paso, ¿no te gustaría saber un poco más acerca de cómo sienten sexualmente las mujeres, de qué les gusta, de qué esperan de vos antes de que empieces con tu exhibición y las dejes afuera? ¿No crees que podés llevarte alguna grata sorpresa al averiguarlo? ¿O para vos no hay nada que aprender? ¿Dónde aprendiste tanto? ¿Te lo enseñó tu papá, o algún hombre mayor sabio, cariñoso, afectuoso y comprensivo? ¿O lo aprendiste de oídas? ¿O pagando a una mujer de la cual no recordás el rostro? ¿De veras no estás harto?

 

¿De veras no estás harto de mirar de reojo el auto del tipo del lado, y si es más nuevo o potente que el tuyo, salir corriendo a cambiar tu coche para que no crean que sos pobre o que tenés menos poder, o que la tenés más corta?

 

¿De veras no estás harto de hablar sólo de lo bien que te va, de callarte los dolores, las dudas, las vergüenzas, las dudas? Digo, ¿no estás harto de aparentar, de competir aún de palabra, de tapar, de disimular?

 

¿De veras no estás harto de tanto chiste machista, de tanto infantilismo acumulado, de tanta simpleza intelectual, de tanto desprecio por las mujeres, por los homosexuales, por los que apuestan a otra vida y a otros vínculos sin que pierdan por eso ni una gota de testosterona? ¿No estás harto, eso quiero decir, de vivir con el culo apretado por el miedo, por el pánico a lo diferente?

 

¿No estás harto de justificar guerras, matanzas y destrucciones en nombre de la política? ¿No estás harto de callar, por miedo a que te llamen tonto, ingenuo o maricón, tu oposición a la muerte de quien sea, de un palestino, de un libanés, de un judío, de un afgano, de un iraquí, de un serbio, de un croata, de un ruso, de un indio, de un paquistaní, de una mujer, de un chico (de miles y miles de chicos), no estás harto de tu propio silencio e inacción?

 

¿No estás harto de tener sólo cuatro o cinco temas de conversación (mujeres, política, fútbol, economía, tecnología) temas seguros, donde nunca arriesgarás nada personal, temas protegidos, temas que, a fuerza de ser los único, te alejan de otros temas, de otra gente, del corazón de otra gente (mujeres, hijos, amigos, nuevos seres a conocer) y de tu propio corazón?

 

¿No estás harto de ser un eterno adolescente, alguien que se niega a entrar en las etapas evolutivas de la vida, alguien que se convierte, mientras pasan los años, en la patética caricatura de un púber y que , por muy macho que se diga, no tiene coraje (o huevos, como te gusta decir) para emprender la aventura espiritual, emocional y cósmica de convertirse en un hombre de verdad, un hombre de los que el mundo, y las mujeres, y nuestros hijos, y los otros amigos, necesitan?Si no estás harto, acaso cuando lo estés ya sea tarde, ya estarás definitivamente solo, ya serás absoluta e irreversiblemente prescindible.

 

Si no estás harto, formás parte de una especie en extinción. También los dinosaurios lo eran, aunque no lo supieran, cuando parecían enormes y poderosos. Formás parte de una especie en extinción y no habrá una ONG que esté dispuesta a rescatarte. Otras especies serán prioritarias. Especies que no depredan, que no discriminan, que no asesinan masivamente entre sí, que equilibran el universo.

 

Si estás harto, el momento de cambiar es ahora. No hay excusas, no hay peros.

 

Así no va más. Me dirás que sí va, mire quienes gobiernan los países, quienes están al frente de las empresas, quienes rigen el deporte, quienes manejan las finanzas, quienes son los economistas que ven números pero no personas, quienes inventan cada día una guerra para seguir vendiendo armas y robando petróleo mientras invocan causa inexistentes, quienes mandan a morir a los hijos de los otros, quienes intoxican a nuestros hijos con la comida chatarra, televisión chatarra, juguetes chatarra, ideas chatarra, quienes nos hacen creer que moriremos si no tenemos un auto, un plasma, una computadora de ultimísima generación, que seremos poca cosa sin una zapatilla que hasta marca nuestras pulsaciones, quienes manipulan nuestra salud desde las corporaciones farmacéuticas. Miro y los veo. Son hombres insalubres, inoculados e inoculadores de un paradigma tóxico. Y son mayoría. Es cierto. Pero te repito. También los dinosaurios parecían invulnerables, cuando, aunque ellos no lo supieran, ya estaban en extinción. Y, de paso, pido perdón a los dinosaurios por la comparación. Estos hombres no son inocentes como eran ellos. Son imputables. A esta altura de la historia, de las comunicaciones, de la sociología, de la psicología, de la información y del conocimiento, son imputables. No podrán decir que no sabían. En todo caso que digan que les gustaba y les creeremos. No podrán decir que cumplían mandatos. La civilización ha vivido cosas que impiden aceptar esa excusa.

 

Por eso digo, hermano varón, que si estás harto sólo te queda el camino de empezar a cambiar tus conductas.. No tus palabras, no basta con que cambies de discurso. Hay que transformar las acciones, las actitudes, los hechos. Y también las palabras. Quedarte en el discurso te hará imputable. El tiempo es ahora. El lugar es tu casa, tu trabajo, el espacio que compartes con tu mujer (o con las mujeres), con tus hijos, con otros hombres. Es aquí y ahora, cada día en cada lugar. Ya. No te dejes engañar por esa mayoría de hombres que ves. Los varones somos, con el paradigma masculino hegemónico hoy vigente, una especie en peligro de extinción. Y esos tipos son los responsables. ¿Querés ser como ellos? Yo no.

Si también estás harto, nos encontraremos en el camino.Hasta entonces, un abrazo fraterno.

 

Sergio Sinay

 

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres