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(Sin igualdad no hay coeducación)

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El Coeducón (hable con coeducación)

La mujer brava

LA MUJER BRAVA

España y el tapadismo islámico

  1. Motivo. Revueltas del Norte de África: ¿islamismo radical o fundamentalismo islámico?
  2. Crítica de los conceptos de religión, cultura y civilización.
  3. Crítica de la llamada cultura occidental. Contraste con otras no culturas.
  4. Del burka al velo o al pañuelo: el tapadismo como sistema (y negación de la moda).
  5. Choque de no culturas: un cristianismo gastado contra un islam en erupción.
  6. Turistas, camellos y pirámides. La mirada del primer mundo.
  7. Antecedentes, años 60. Islam rico, islam pobre. Petrodólares e inmigración.
  8. Años 70. Al-Fatah y Frente Polisario. Orígenes del tapadismo militante.
  9. Años 80. Irán: república islámica (1979). Consolidación del tapadismo pobre y militante.
  10. Años 90. Fin de la URSS (1989), Guerra del Golfo (1990-91) y ascensión de Hamás (1987-2006).

11.  Años 2000. Del 11-S al 11-M (2001-2004). Manipulación y reflejos anti terroristas.

12.  Segunda Guerra del Golfo (2003). Del tapadismo militante al tapadismo radical.

13.  La Iglesia-Estado (Juan Pablo II, Ratzinger) y el laicismo postergado.

14.  PSOE y PP. Visión y efectos del bipartidismo. La envenenada política ‘a la contra’.

15.  Política exterior. Marruecos. Ceuta y Melilla. La descolonización pendiente.

16.  Marruecos, un vecino de tapadismo leve. La tentación del exotismo.

17.  La política de alianzas. Israel y Palestina. Crítica de la creación de un estado palestino.

18.  Moros a un lado y otro del Estrecho. El machismo en España.

19.  Un feminismo fuerte en lo político, débil en lo social. El caso Aído, ministra de Igualdad.

20.  Las socialistas españolas. Actitudes que minimizan el tapadismo y perjudican la igualdad.

21.  Los tópicos al gusto: “vivimos en democracia”, “si a ellas les gusta”, etc.

22.  Tapadismo pobre y tutorías, coeducación y ciudadanía.

23.  La vía privada (en educación, sanidad, etc.), como vía de escape para el tapadismo rico.

24.  El orgullo islam fuera del islam. La negación de la negación. Una prenda que nadie pide.

25.  Contradicciones con el comercio justo y con el concepto de malos tratos sexistas.

26.  Los hechos consumados y la moraleja del cuento 35 de El conde Lucanor.

27.  A vueltas con el Norte de África. ¿Islamismo radical o fundamentalismo islámico?

28.  Crítica de la democracia y crítica de las costumbres a un lado y otro de la democracia.

29.  El síndrome de Estocolmo. El tapadismo asumido como negación machista de la libertad.

30.  Donde la mayoría (democrática) ya es islamista, ¿para qué hace falta el terrorismo?

Ejemplos: Irán, Turquía, Palestina, países del Norte de África.

Casos personales: Aminatu Haidar, Ana Pastor en su entrevista con Ahmadineyad, Felipe de Borbón con kipá en Jerusalén, pasos atrás, frivolidad y revistas de moda.

 

LA MUJER BRAVA (España y el tapadismo islámico)

NOTAS DE LECTURA

I.

Todo empezó en el Norte de África: Túnez, Egipto, Argelia, Libia; con Yemen y Siria, todos países árabes de órbita islámica. Fue ver que allí las manifestaciones paraban ¡para rezar!, y que hembras y varones ‑agua y aceite‑ se manifestaban ¡por separado! Y aquí fueron los comentarios y editoriales en telediarios y tertulias: las revueltas eran claramente democráticas (quien dice democracia dice libertad) y no estaban movidas por el extremismo islámico (y quien dice extremismo dice Al-Queda o dice terrorismo).

La pregunta fue: ¿qué analistas tenemos aquí, que hasta el penúltimo lúcido (para mí: Javier Cercas) va y se suma al coro de los grillos que cantan a la luna? ¿Qué libertad o democracia simbolizan allí esas mujeres tapadas que hacen la uve de victoria ante la cámara? ¿Vencen sobre sus maridos y varones? ¿Ahora resulta que hay victoria sin emancipación y sin igualdad de las mujeres?

II.

¿Qué valores inmortales debemos a lo que llaman cultura o civilización, aparte de algunos logros de tipo humanitario (una sensibilidad frente al dolor)? Alguien dirá: la democracia. Pues salvemos la democracia y lo que se pueda salvar, pero ningún rito antiguo merece la pena, más allá de la curiosidad del turista o del libro de texto. Ablación, celibato, dogma, baños de purificación, reencarnaciones, cuaresmas y resurrecciones ¿son bienes objetivos propicios a la convivencia universal? Hay que decir que no. Ante las pirámides de Egipto, hay que ver lo que realmente se ve: esclavitud en nombre del único dios verdadero. La cultura ‑vista del revés que Freud la vio en El malestar de la cultura (1930)‑ delenda est, debe ser destruida o, al menos, no es para que nosotros la cultivemos.

Frente al latín de delenda est cultura, el pensamiento dominante nos propuso otro latín: noli me tángere, nada nos afecta. Dando por bueno el tapadismo de bajo grado (tipo velo o pañuelo), Zapatero y su gente se han ahorrado batallas que no han querido librar por miedo a la derecha más intransigente: Iglesia, Monarquía, descolonización de Ceuta y Melilla. Ni tontos ni marxistas, quien pierde es el feminismo y la izquierda a la izquierda del PSOE.

La Iglesia, por su parte, ha dejado con gusto de ser la religión única y verdadera, para asegurarse a cambio la generosa cuota que el Estado español le reserva en hacienda, en los medios, en la enseñanza y en la vida pública en general. Una Iglesia que estaba en vías de secularización, se rearma y se queda. Ni tontos ni marxistas, quien pierde es el laicismo.

III.

Una vez que no se tomaron medidas a su debido tiempo, es casi imposible que se tomen ahora. «Si al comienço non muestras qui eres, nunca podrás después cuando quisieres», dicen los versos de moraleja del cuento 35, el de la mujer brava, de El conde Lucanor. Entre que la política consiste en mantenerla y no enmendarla, y que realmente habría muchas cosas difíciles de explicar a estas alturas, tenemos hombres que tapan a sus mujeres para rato. Y, lo que es peor: mujeres bravas. Allí haciendo la uve de la victoria; aquí saliendo a la calle y viniendo a la escuela con su tapadillo puesto. Bravas, ¿pero contra quién?

 

LA MUJER BRAVA en PDF para sacar por impresora

daniellebrato@gmail.com, abril de 2011

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28/04/2011 10:56 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La wiki de El Coeducón

El Coeducón (hable con coeducación)






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01/04/2011 12:45 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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EL ORGULLO BURKA

 

EL ORGULLO BURKA

 

Leyendo a Isaac Rosa, Esta temporada se llevará el burka (Público 04.06.10), se reafirma uno en el daño que Alianza de Civilizaciones y Tres Culturas están haciendo en la juventud y en la opinión pública. Resuelta la ecuación de Lo que el burka esconde (El País 17.03.10 y Abc 06.06.10) y puesto en su sitio lo de Si prohíben mi velo, no salgo (El País 06.06.10), tenemos que darle, entre tanta empanada mental, su verdadero nombre al burka, que es tapadismo sexista y, una de dos: o proteger a las mujeres víctimas o negarnos al orgullo burka.

 

Ni tontos ni marxistas, lo que más rabia nos da es el orgullo burka. El orgullo burka es como la digestión de una comida indigesta y que tengamos que aguantar que nos digan: oiga, está buenísima. Entre nosotros, el burka cuenta con indulgencias porque quien prohibiría o regularía el burka es el PP. Gran error. Cuando hace años fue el Psoe y no la derecha quien nos metió en la Otan, España vivió perplejidad semejante. ¡Están locos estos romanos! No vendría mal un poco de cordura y un pacto contra el burka, sean PP o Sarkozy quienes promuevan la iniciativa. Si contra el burka la derecha no ve más allá de las supuestas esencias de Occidente, la izquierda tiene que no darle a la derecha ocasión de xenofobia o de limpieza de sangre y tiene la obligación, moral y militante, de tolerancia cero con los hombres que tapan a sus mujeres y de tolerancia bajo cero con las mujeres que anuncian la buena nueva del burka.

Cuanto más se devalúa la revolución social, más valor cobra y más importancia tiene la revolución personal, más se implican sociedad y vida privada. El maltrato doméstico, la sexualidad abusiva, la droga, si fumamos o no fumamos, uso y abuso de animales de compañía, la obesidad o el colesterol resultados de unos modos de vida, son asuntos privados que el Estado legisla o quiere prevenir mediante Sanidad o Educación. En el tema burka hay que descartar del lenguaje y del análisis las palabras moda, libertad o identidad. ¿Por dónde íbamos aquí en España?, ¿hacia adelante, al laicismo, o por la vuelta a la clerecía con nuevos velos? Otro lenguaje que hay que descartar es el síndrome de Estocolmo o lenguaje de auto contemplación de las mujeres que dicen que a ellas les va la marcha y les gusta el burka. Si me prohíben mi velo, yo no salgo es algo parecido a las mujeres que quieren más a sus machos cuanto más las chulean y maltratan y habría que responderles: mire usted, no cuela. Por nada del mundo consentiríamos la vuelta a los malos tratos como no consentiríamos, porque lo diga el reo, volver a la pena de muerte.

Tenemos que darle al burka su verdadero nombre, que es tapadismo sexista. Las mujeres orgullo burka hacen el mismo daño que las falsas denuncias de mujeres nunca maltratadas: juegan con unas leyes que otras mujeres necesitan. Igual que la sociedad se implica y apiña contra el maltrato usando las pacíficas armas del Estado, del derecho y la repulsa, vayamos contra los hombres que tapan a sus mujeres y contra las mujeres que nos la quieren pegar con burka. Boicó laboral y comercial: ni un contrato de trabajo a varones o a hembras tapadistas, que nadie compre en tiendas que practican el tapadismo, tan contrario al comercio justo. Discriminación positiva: preferencia de paso y de contratación, prioridad a las familias no tapadas. Y boicó turístico: ningún viaje de placer a los países donde el placer consiste en tapar a las mujeres, tápelas Agamenón o su porquero.

 

 

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

 

Visto que, según propias declaraciones, muchachas o mujeres de al otro lado de la frontera, ellas se tapan por su religión, sus costumbres, su identidad o su gusto

y visto que a este lado de la frontera se las recibe a las tapadas como quien recibe a un grupo libre y “a su moda”,

visto que las legislaciones no saben muy bien a qué atenerse en materia de derechos y deberes, libertades y obligaciones de las partes: Estado / individuo o individuo / Estado,

visto además que no se lleva “no admitir”, y que “prohibir” va “contra las libertades”,

propongo directamente que, para dejar de discutir, a ellas las creamos y las toleremos con simpatía y, en cambio, no toleremos a sus machos: los hombres que tapaban a sus mujeres.

 

Propongo tolerancia cero para los que a sí mismos no se tapan y claramente imponen tanto miedo o respeto a la mujeres que si fuéramos una de ellas diríamos también lo mismo: “llevo el velo porque me gusta”; respuesta humana, casi no hay otra, cuando se contempla el tapadismo sistemático y de por vida. “Más vale que te guste el velo, muchacha, y que le digas al cristiano blanco que te gusta el velo, porque taparte te vas a tapar de todas formas”. Lo hemos leído en Nieve, de Orhan Pamuk.

 

Hace tiempo venimos proponiendo equiparar a los varones tapadistas con maltratadores de mujeres y, consecuentemente, ofrecerles a las mujeres tapadas los servicios del 061 por si quisieran utilizar el amparo del Estado contra el maltrato.

 

En los varones tapadistas se juntan tres puntas de ideología y creencias profundamente peligrosas: dogmatismo, machismo y violencia. Dogma para tener razón y ser fanáticos ante la sociedad, ante la familia y ante la religión; de ahí la aceptación y la incitación al suicidismo (contra el que las leyes de Occidente, por cierto, no tienen nada que hacer). No hay discurso más peligroso: tengo razón porque lo dice dios, porque soy macho y porque puedo matarte.

 

Propongo un desprecio y un vacío activo y, por supuesto, siempre pacífico contra los varones tapadistas. Desprecio y vacío pacífico: una mirada basta, con no mirarles basta, con no entrar en sus tiendas o hacer que pensamos: “Tapadista de mujeres, qué vergüenza”.

O que ellos también se tapen. El turbante tuareg es prenda masculina. En el mundo de beduinos y pastores taparse y cubrirse la cara era normal en los varones. ¿No dicen las mujeres que se tapan porque es costumbre? Pues que conserven su costumbre los varones y ellos también se tapen. ¿No se tapan las mujeres por cultura? Pues que sean cultos los varones y se tapen. ¿No se tapan las mujeres por religión? Pues que exterioricen la misma religión con el velo los varones. ¿No se tapan las mujeres porque les gusta taparse y se ven guapas y que van más seguras? Pues que los varones se animen a gustarse a sí mismos. ¡Que se tapen, que se tapen!

 

Lo que nosotros no debemos hacer (dicho en plan tópico y machista) es entrar en sus tiendas a que ellos, los varones tapadistas, miren a nuestra mujeres (lo de nuestras es un decir) sin que nosotros podamos mirar a las suyas (lo de suyas no es un decir). Lo que no podemos es predicar comercio justo y darles ocasión de negocio y mercancía a estos tales tapadistas. No deberíamos visitar países que consienten hombres que tapan a sus mujeres sea a la fuerza pañuelo o velo o burka, sea con gusto o sea como sarna con gusto que no pica

 

Hacerles saber nuestro rechazo es lo que deberíamos hacer. Descolonizar Ceuta y Melilla, desentendernos del Polisario tapadista (poca liberación esperes de un grupo que tapa a sus mujeres). Y ni pisar Marruecos.

 

EL BURKA (CONTRA OCCIDENTE)

 

 

Ni tontos ni marxistas, ahora que llega el Mundial, hagamos la crónica del partido Burka contra Occidente. Tácticas y alineaciones.

Por el equipo Burka juega el tapadismo como sistema integral y concepto de vida, lo que deja en el banquillo el lenguaje de modas y de supuestas libertades. No seamos frívolos. ¿De qué moda hablamos, cuando se trata de un hábito que una sociedad impone a las mujeres?, ¿de qué derecho o libertad hablamos? Cierto que el tapadismo se mide en grados y tantos por ciento de superficie hembra tapada por un macho o por un principio macho. Desde el pañuelo hasta el burka, pasando por chadores y mantos, saltan las diferencias. Pero llamar libertad a esa escala de tapados es negar lo principal: el tapado en sí, la ocultación por sistema de la mujer, tapado que empieza en las niñas con la primera regla y obliga a las muchachas de por vida; tapado que se hace pauta en botones y escotes y que incluye una esperanza de boda y de sexualidad distintas para hembras y para varones; tapadismo que admite poligamia y malos tratos, aunque los varones resulten monógamos y buenos esposos. Decir que la muchacha se tapa pero menos, es igual que decir “mi marido me pega, pero no mucho” o como el personaje de Tres sombreros de copa que iba a casarse “pero poco”. Entre las lecturas secundarias que cabe hacer del tapado están la coquetería, la identificación religiosa, cultural o feminista, caso de mujeres militantes que van tapadas. A todas ellas habría que decirles que a quién quieren engañar, que mil feministas con burka por gusto no anulan una sola tapada a la fuerza por un mundo macho.

Frente al Burka, ese torpedo que desconoce el Estado y las libertades, a Occidente no se le ocurre otra cosa que alinear Estado y libertades. Por Estado se entiende esa institución para resolver problemas que las personas solas no podrían resolver, y por libertades las que tal vez se ejercen por propia voluntad. Y aunque la vida de un demócrata occidental de clase baja suma muy pocos actos de voluntad (la libertad tiene un precio, hay que pagarla, y es incompatible con la necesidad), entre nosotros se lleva la apetencia universal a la libertad o a las libertades. Por la libertad se hizo la Revolución, nuestros Gobiernos son laicos y las religiones privadas. Por la libertad nos damos leyes de igualdad y coeducación que, con Ministerio o sin Ministerio específico, ya no pueden volver atrás. Superada la fase obvia de que no se pega a las mujeres, aquí vamos contra el techo de cristal que desvía a las mujeres de sus carreras y las devuelve a casa cuando son madres. Conocido el techo de cristal, aquí andábamos, contra el piropo, quitándonos el pegajoso asfalto del autoengaño y del qué guapa soy, cuando en eso llegó el burka y mandó parar.

Para saber por qué en España el sencillo partido contra el Burka, ganado de antemano, está resultando tan complicado, hay que remontarse a la broma del milenio: la Alianza de Civilizaciones y las Tres Culturas. En las constituciones no escritas de las tres culturas no figuraban ni la socialdemocracia (no digamos el socialismo) ni la igualdad de los sexos ni la justicia universal ni nada que corrigiera el error Israel. Como iconos de la paz y la tolerancia nos propusieron Gandhi, Mandela, John Lennon, unidos a Juan Pablo II o a Teresa de Calcuta, palomas y laureles que pinten los escolares todos los 30 de enero y se les hace propaganda del ejército de paz y de las misiones de guerra justa. Arca de la Alianza fueron las Jornadas escolares por la paz y no violencia contra la paz y el desarme, que pasó a mejor vida. Paradoja de la no violencia ha sido el incremento del gasto militar y, encima, con el chantaje a los sindicatos: si no es fabricando lanchas y aviones militares (llamados de transporte) habrá que cerrar astilleros y aeronáuticas en crisis. Ya metidos en culturas ‑dijo el obispo‑, aquí en España la mayoría es católica y lo demócrata será que la religión se quede en los planes de estudio y que la Iglesia siga dictando con su almanaque litúrgico el calendario laboral y las fiestas.

Cumpliendo con la Alianza, España sostiene a Israel y equipos israelíes siguen jugando ligas europeas. En el festival de Cine Europeo, no falla la película israelí, ninguna palestina. España sostiene a Israel con la memez de que Israel es una democracia y con el burka sostiene al rey de Marruecos y a su área de influencia: el mundo árabe bipolar ejemplificado en los jeques de la Costa del Sol y la inmigración para la recogida de la fresa. Árabes del petrodólar, Israel agente de Estados Unidos, la Iglesia de Roma: ¡esas eran las tres culturas! Para ser la voz de esos tres amos, mi país ha dejado tiradas a las mujeres que al otro lado del Estrecho hubieran evolucionado contra los malos tratos y seguido la escondida senda por donde han ido igualdad y coeducación, leyes de vida y de Historia que en Occidente han sido.

Ocurre que la Historia fue manipulada. Pasó cuando el amiguito yanqui jugó con fuego islámico (Bin Laden, agente de la Cía) para desanimar el marxismo y los análisis de clase que empezaban a hacerse en países árabes bajo influencia soviética. Los conservadores árabes, como tontos, vieron en los imanes la perpetuación de un mundo propio que a nosotros nos parece, no por árabe sino por antiguo (622 años más antiguo), muy visto aunque parezca exótico y le hagamos turismo; muy inculto aunque se llame cultura y muy violento aunque se manifieste pacífico.

Como acción-reacción, asistimos a un reforzamiento nacional catolicista. Valores en vías de laicismo o de extinción resurgen en la Iglesia y en el pueblo cristiano al amparo de las civilizaciones. Si usted acentúa su cultura con su burka, yo acentúo mi cultura con mis monjitas. Y las procesiones en alza y las campañas pro vida, y los grupitos de base que todo lo cantan y exteriorizan: ¡vamos a la casa del Señor! En cuanto a las tapadas, un toque de liberalismo, otro toque de tolerancia y su poquito de distinción: hay burkas bellísimos y en burka empezó el baile de los siete velos. El [desa]guisado está servido: el Estado ha ganado tiempo para crear un problema que no existía: la marea burka hubiera podido cortarse a tiempo en la frontera. Convidados al convite y con el enemigo en casa, opinión y editorialistas juegan ahora a deshojar la margarita del que sí o que no de tal Consejo Escolar de un infeliz instituto de enseñanza, o de la ordenanza municipal de tal o cual Ayuntamiento. Hemos hecho de algo objetivo (el tapadismo como sistema) algo subjetivo y opinable, hemos hecho de una cuestión de Estado una cuestión bipartidista PSOE PP, y somos tolerantes con lo que no tolerábamos: el maltrato a las mujeres por sus varones; incluso entramos en sus bazares y les compramos sus mercancías.

Que me perdonen mujeres PSOE o Izquierda Unida, Isaac Rosa o editorialistas de Público; que me perdone la militante polisaria tan dura con el Gobierno y tan blanda con su marido: es lógica la repugnancia ante el burka, más repugnancia cuanto más fino, más culto, más sexy y menos burka. Porque de la moda y de lo bonito en la muchacha al taparse podemos dudar, de sus varones tapadores ya parece que no. Es la película y está en cartelera: los hombres que tapaban a sus mujeres.

¿Vamos a verla o vamos al fútbol?

 

 

 

 

Daniel Lebrato / daniellebrato@gmail.com

 

 

 

10/06/2010 22:33 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Me preguntarás desde dónde hablo

 

Me preguntarás desde dónde hablo, qué derechos me arrogo. Cuál es mi púlpito. Me identifico. Soy un varón de este mundo, de este tiempo. Un marido, un padre, un profesional. Un hombre que ha vivido ya más de la mitad de su vida y ha experimentado todos los mandatos del paradigma.

Soy un hombre harto de estos hombres. Un hombre que tiene con ellos una cuestión personal, porque degradan mi sexo. Soy un hombre al que le duelen los tiempos que vive. Un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. Un hombre harto que sospecha no ser el único hombre harto.

 

Esta carta no podía tener otro destinatario que no fueras vos. Nadie podría entender mejor de qué hablo, qué quiero decir. Querido congénere, vos y yo, varones ambos, estamos en peligro de extinción. Así como nos mandaron a vivir nuestras vidas de hombres, así como nos mandaron relacionarnos con las mujeres, con nuestros hijos, con las cosas, con los seres, con el mundo, así no va más.

 

Te quiero contar cosas que escucho, que siento, que pienso, que vivo y que veo, cosas que nos involucran y que, quizás, no ignoras y te preocupan tanto como a mí. Veo mujeres tristes, desalentadas, resignadas a no encontrarse emocionalmente con nosotros, a no contarnos como compañeros de vida, digo como verdaderos compañeros de vida, como hombres dispuestos a explorar con ellas los espacios desconocidos del afecto, a confiar en que nuestras diferencias nos enriquecerán, dispuestos a mirarlas con cariño, con ternura, con humor, además de con deseo. Veo mujeres que no nos entienden ni se sienten entendidas por nosotros, mujeres que han hecho hasta lo imposible por comunicarse (y debo decirte querido congénere, que a menudo hacen de más, se ponen demasiado ansiosas, sofocan, se adelantan a nuestros tiempos). Han hecho hasta lo imposible guiadas por la mejor, la más amorosa de las intenciones. Y hoy a muchas las veo y escucho resignadas a convivir con hombres que siempre serán extraños y lejanos o, directamente, a prescindir de ellos. Muchas mujeres prefieren compartir su tiempo con otra u otras mujeres: reciben más afecto, más comprensión, más compañía (aunque le falte el tipo de compañía, comprensión y afecto masculinos que tienen otra energía, otra vibración, no opuesta sino complementaria). Hay mujeres a las cuales empezamos (sólo empezamos) a resultarles prescindibles. Y si prescinden de nosotros, ellas estarán sin hombres, pero los que estaremos verdaderamente solos seremos nosotros, te lo aseguro. Nosotros, los varones sabemos muy poco, o nada, de estar solos, salvo en las trincheras o arriba de un ring. Y aún así, nos damos el dudoso lujo de aislarnos.

 

Por las dudas, te lo aclaro: cuando digo que las mujeres acabarán prefiriendo estar con mujeres, no hablo de sexo. Lo aclaro porque sé que los varones sabemos poco de intimidad, simplificamos y nos confundimos. Estarán juntas de un modo que nosotros no sabemos estar entre nosotros. Espero que entiendas. Y si no, hermano, espero que empieces a aprender a entender.

 

Veo y oigo, también, a muchos hijos desalentados. Ya no hacen más esfuerzo por acercarse a sus padres, ya no esperan que sus padres se acerquen a ellos, quiten el candado de la distancia emocional, compartan sentimientos, sensaciones. Ya no esperan que sus padres se interesen de verdad por lo que a ellos o ellas (hijo, hija) les pasa, ya no aspiran a ser revalidados por la amorosa y firme mirada paterna. No sé si te ocurre, no sé si te ha tocado, pero he sido testigo u oyente de muchas palabras de hijos desalentados. Dicen cosas como “A mi viejo no vale la pena pedirle nada, nunca tiene tiempo, siempre está ocupado”. O dicen: “Me hubiera gustado verlo en la entrega de diplomas, me hubiese gustado que estuviera allí (y no en una reunión o jugando al tenis o llevando el coche al taller) el día que traje a mi novia por primera vez a casa”. O dicen: “Me gustaría no sentir este silencio incómodo cuando nos quedamos solos. Me gustaría que me mire a los ojos cuando me habla. Me gustaría que no opine sobre todo lo que digo. Me gustaría que me escuche sin juzgarme. Me gustaría que alguna vez me prohíba algo y me lo explique, así puedo aprender. Me gustaría que no me trate como a un amigo, que no se haga el pendejo, que no me robe mi manera de hablar; necesito sentir que es mayor que yo, que tiene otra experiencia, que sabe cosas que no sé, que podré confiar en él si me pierdo. Y así, con un padre pendejo, no puedo. Y paso vergüenza ante mis amigos, porque encima no funciona como pendejo”.

 

Muchos de esos hijos, hermano varón, ya no buscan a sus papás, se han resignado a perderlos emocionalmente o a tenerlos sólo como proveedores. Y eligen como confidente a mamá. Ella, que nunca fue varón, que no se siente como varón, que carece de experiencia de varón, tiene que explicarles desde qué hacer con una chica (¡yo tampoco lo creía hasta que fui testigo varias veces!), hasta como enfrentar una situación temida. Para esos hijos pronto seremos prescindibles. Ellos se quedarán, funcionalmente, sin padre, les será doloroso pero seguirán adelante con su vida, aprenderán a ser hombres de alguna manera, acaso sean buenos hombres. Los que nos vamos a quedar de veras solos somos nosotros.

 

No sé si te pasa, no sé si lo sientes, observo cada vez más hombres que desconfían de otros hombres, que los ven como enemigos, como obstáculos, o a lo sumo los ven como instrumentos, como medios. “Este tipo me sirve o no me sirve, lo tengo que cuidar o lo tengo que cagar”. Escucho eso, lo escucho con una frecuencia que me alarma. Pasa en las empresas, en la política, en la vida social, en los clubes, en las agrupaciones profesionales. Veo cada vez más hombres enceguecidos por la ambición, a los que no les importa qué precio (moral, en salud, en dinero, o reputación) hay que pagar para tener. Tener, ésa es la palabra, hermano varón. Tener poder, mujeres, plata, casa, cosas (no importa qué cosas: cosas). Cuando hay tan poca solidaridad, tan poca empatía, tan poca camaradería entre los varones estamos mal, hermano varón. Nos quedaremos solos, solos entre nosotros, solos y en guardia, solos y enfermos.

 

Cada vez veo más hombres deprimidos, hombres que no duermen, hombres que parecen pastilleros ambulantes (viagra, alopidol, alplax, clorazepán, ansiolíticos, sedantes, antiácidos, antiinflamatorios, analgésicos, farmacias que caminan), hombres que desoyen todos los síntomas con que sus cuerpos les hablan, hombres con dolores, con malestares físicos o emocionales a los que prefieren no atender. Morimos antes de tiempo o llegamos estropeados a nuestra vejez. Necesitamos, para nosotros y para otros, llegar vivos a la hora de nuestro final, con capacidad para convertir nuestras experiencias en sabiduría y para hacer de nuestra sabiduría una herramienta al servicio de nuestros afectos y nuestro mundo. Pero la gran mayoría de nosotros estamos llegando vacíos, sin nada para transmitir, habiendo acumulado vivencias como quien junta fotos, pero sin haberlas transformado en algo trascendente.

 

Así no va más, hermano varón, querido congénere. Con nuestra violencia, con nuestra ausencia de perdón, de comprensión, de flexibilidad, estamos destruyendo el mundo.. Digo nosotros, digo los varones, no es un “nosotros” abstracto. Digo los hombres (no digo “la humanidad”), los que tenemos pito y voces gruesas y pelos en todas las partes (a veces no en la cabeza). ¿Se entiende, muchacho? Digo que los varones, con nuestro maldito mandato machista, ya hemos mucho daño y ya nos hemos hecho mucho daño a nosotros. Así, no va.

 

Seremos prescindibles para las mujeres. ¿Quien nos hizo creer que estarán siempre a nuestros pies, muertas por nuestros pitos? Seremos prescindibles para nuestros hijos. La paternidad biológica es solo un dato, un accidente, hay que darle sentido, llenarla de contenido. Prescindimos entre nosotros el uno del otro, apenas nos usamos. Así no se construyen vínculos fraternales y fecundos. Ya hay mujeres (narcisistas si querés, egoístas si te parece, estoy de acuerdo) que nos usan de padrillos, a veces sin que los sepamos, para tener hijos y librarse de tener maridos. Ya hay fecundación in vitro. Y si la clonación avanza (Dios no permita que esos locos omnipotentes lleguen a cumplir, invocando a la ciencia, sus sueños demenciales) bastará con una célula materna para crear un hijo. Y no seremos necesarios ni como sementales. Será el ominoso final de un modelo que nos hizo creer invulnerables, poderosos y ganadores. ¿Qué ganábamos, querido congénere?

 

¿De veras no estás un poco harto de tener que demostrar todo el tiempo que tenés huevos? ¿Qué quiere decir tener huevos? No es algo que elegiste, no es algo que se logra con esfuerzo, con aplicación, con creatividad. Terminémosla con los huevos. La mayoría de nosotros (la penosa inmensa mayoría) ni siquiera sabe qué función cumplen los testículos en nuestro organismo.¿De veras no estás harto de demostrar tu aguante, de bancártela solo? También los burros tienen mucho aguante. Y los bueyes. ¿Hay algo más por lo que destaques? ¿Algo propio, generado desde tu corazón?

 

¿De veras no estás harto de tener que demostrar a las mujeres el largo y el grosor de tu pene, de tratar de batir récords cuando estás con ellas? ¿No estás harto de ir a la cama con pavor de que tu arma tenga la pólvora mojada? ¿No estás harto de negarlo, lo vas a negar ahora una vez más? Yo soy como vos, de manera que aquí podés ahorrártelo. Y, de paso, ¿no te gustaría saber un poco más acerca de cómo sienten sexualmente las mujeres, de qué les gusta, de qué esperan de vos antes de que empieces con tu exhibición y las dejes afuera? ¿No crees que podés llevarte alguna grata sorpresa al averiguarlo? ¿O para vos no hay nada que aprender? ¿Dónde aprendiste tanto? ¿Te lo enseñó tu papá, o algún hombre mayor sabio, cariñoso, afectuoso y comprensivo? ¿O lo aprendiste de oídas? ¿O pagando a una mujer de la cual no recordás el rostro? ¿De veras no estás harto?

 

¿De veras no estás harto de mirar de reojo el auto del tipo del lado, y si es más nuevo o potente que el tuyo, salir corriendo a cambiar tu coche para que no crean que sos pobre o que tenés menos poder, o que la tenés más corta?

 

¿De veras no estás harto de hablar sólo de lo bien que te va, de callarte los dolores, las dudas, las vergüenzas, las dudas? Digo, ¿no estás harto de aparentar, de competir aún de palabra, de tapar, de disimular?

 

¿De veras no estás harto de tanto chiste machista, de tanto infantilismo acumulado, de tanta simpleza intelectual, de tanto desprecio por las mujeres, por los homosexuales, por los que apuestan a otra vida y a otros vínculos sin que pierdan por eso ni una gota de testosterona? ¿No estás harto, eso quiero decir, de vivir con el culo apretado por el miedo, por el pánico a lo diferente?

 

¿No estás harto de justificar guerras, matanzas y destrucciones en nombre de la política? ¿No estás harto de callar, por miedo a que te llamen tonto, ingenuo o maricón, tu oposición a la muerte de quien sea, de un palestino, de un libanés, de un judío, de un afgano, de un iraquí, de un serbio, de un croata, de un ruso, de un indio, de un paquistaní, de una mujer, de un chico (de miles y miles de chicos), no estás harto de tu propio silencio e inacción?

 

¿No estás harto de tener sólo cuatro o cinco temas de conversación (mujeres, política, fútbol, economía, tecnología) temas seguros, donde nunca arriesgarás nada personal, temas protegidos, temas que, a fuerza de ser los único, te alejan de otros temas, de otra gente, del corazón de otra gente (mujeres, hijos, amigos, nuevos seres a conocer) y de tu propio corazón?

 

¿No estás harto de ser un eterno adolescente, alguien que se niega a entrar en las etapas evolutivas de la vida, alguien que se convierte, mientras pasan los años, en la patética caricatura de un púber y que , por muy macho que se diga, no tiene coraje (o huevos, como te gusta decir) para emprender la aventura espiritual, emocional y cósmica de convertirse en un hombre de verdad, un hombre de los que el mundo, y las mujeres, y nuestros hijos, y los otros amigos, necesitan?Si no estás harto, acaso cuando lo estés ya sea tarde, ya estarás definitivamente solo, ya serás absoluta e irreversiblemente prescindible.

 

Si no estás harto, formás parte de una especie en extinción. También los dinosaurios lo eran, aunque no lo supieran, cuando parecían enormes y poderosos. Formás parte de una especie en extinción y no habrá una ONG que esté dispuesta a rescatarte. Otras especies serán prioritarias. Especies que no depredan, que no discriminan, que no asesinan masivamente entre sí, que equilibran el universo.

 

Si estás harto, el momento de cambiar es ahora. No hay excusas, no hay peros.

 

Así no va más. Me dirás que sí va, mire quienes gobiernan los países, quienes están al frente de las empresas, quienes rigen el deporte, quienes manejan las finanzas, quienes son los economistas que ven números pero no personas, quienes inventan cada día una guerra para seguir vendiendo armas y robando petróleo mientras invocan causa inexistentes, quienes mandan a morir a los hijos de los otros, quienes intoxican a nuestros hijos con la comida chatarra, televisión chatarra, juguetes chatarra, ideas chatarra, quienes nos hacen creer que moriremos si no tenemos un auto, un plasma, una computadora de ultimísima generación, que seremos poca cosa sin una zapatilla que hasta marca nuestras pulsaciones, quienes manipulan nuestra salud desde las corporaciones farmacéuticas. Miro y los veo. Son hombres insalubres, inoculados e inoculadores de un paradigma tóxico. Y son mayoría. Es cierto. Pero te repito. También los dinosaurios parecían invulnerables, cuando, aunque ellos no lo supieran, ya estaban en extinción. Y, de paso, pido perdón a los dinosaurios por la comparación. Estos hombres no son inocentes como eran ellos. Son imputables. A esta altura de la historia, de las comunicaciones, de la sociología, de la psicología, de la información y del conocimiento, son imputables. No podrán decir que no sabían. En todo caso que digan que les gustaba y les creeremos. No podrán decir que cumplían mandatos. La civilización ha vivido cosas que impiden aceptar esa excusa.

 

Por eso digo, hermano varón, que si estás harto sólo te queda el camino de empezar a cambiar tus conductas.. No tus palabras, no basta con que cambies de discurso. Hay que transformar las acciones, las actitudes, los hechos. Y también las palabras. Quedarte en el discurso te hará imputable. El tiempo es ahora. El lugar es tu casa, tu trabajo, el espacio que compartes con tu mujer (o con las mujeres), con tus hijos, con otros hombres. Es aquí y ahora, cada día en cada lugar. Ya. No te dejes engañar por esa mayoría de hombres que ves. Los varones somos, con el paradigma masculino hegemónico hoy vigente, una especie en peligro de extinción. Y esos tipos son los responsables. ¿Querés ser como ellos? Yo no.

Si también estás harto, nos encontraremos en el camino.Hasta entonces, un abrazo fraterno.

 

Sergio Sinay

 

 

25/05/2010 00:20 Sergio Sinay #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

 

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO
por Daniel Lebrato

 

 

Análisis y comentario crítico de la campaña

NO A LA EXPLOTACIÓN SEXUAL (año 2009)

 

 

Una sociedad digna se quita la sarna.
A una sociedad indigna, la sarna con gusto no pica.

 

 

Para entender lo que el Ministerio de Igualdad quiere publicitar (quiere decir, y no dice), hay que recordar que este régimen nos ha hurtado debates como Otan, Laicismo o Monarquía, y que llaman paz a la guerra. Si nada lo remedia, están a punto de hacer con las mujeres sometidas a prostitución lo que hicieron con mujeres sometidas al tapadismo islámico: la normalidad de un mundo irreal. Si la versión oficial del tapadismo niega lo principal (que el pañuelito es el síntoma de un sistema de discriminaciones sucesivas que se manifiestan, no empiezan, en el pañuelo y acaban en burkas y lapidaciones), en la prostitución también se niega lo mayor y se pasa por alto lo principal: que a estas alturas, en la sociedad de derechos y valores, hay mujeres cuyo ‘trabajo’ sigue siendo servir sexualmente a los varones. Para que haya igualdad y para callarnos la boca, ya verán ustedes cómo la legalización se hará extensiva también a los prostitutos machos. Definitivamente, la revolución puede esperar.

En la campaña “No a la explotación sexual”, tanto las viñetas como la letra del Ministerio ocultan lo fundamental: que trata de personas y prostitución son distinta cosa, aunque a la vez coincidan; que la trata está en la inmigración y la prostitución en la familia; que hay alta y baja prostitución, y que en la alta no se da el proxeneta o se da camuflado de eufemismos. ¿Y qué significa explotación? ¿Clientes o agencias no explotan a las mujeres, no reproducen la prostitución?

La raíz de la prostitución está en el modelo de familia que los obispos jaleaban el otro día en Madrid: familia patriarcal y sexualidad de la penetración, sociedades falocráticas que llevan a algunos a buscar y procurar servicios sexuales que su concepto de normalidad o su entorno cotidiano no les permiten tener. En esos casos, y cuando no hay más remedio, el varón paga, aunque pagar no es lo habitual: abusos, prepotencias, coacciones les salen gratis a los varones dominantes de sus mujeres (dominio económico), pese a ciertos ejemplares endebles o afeminados, últimamente: coeducados.

Donde hay igualdad y mutuo consentimiento puede haber pago de ruin o de gentil manera, pero no hay prostitución. Prostitución es: sometimiento y obediencia por falta de medios y por miedo a la pobreza o al despido, claves de cualquier trabajo y del sexo asalariado; asco o placer, a convenir. En esa cadena el proxeneta encarna una figura no tan lejana: la del mediador o intermediario. Ocurre que el chulo es de la misma carne que la puta, del mismo barrio viene. Agencias de contactos y cáterings de servicios funcionan en otra dimensión, son de otra galaxia.

El grupo proxeneta no es un grupo de votantes; las prostitutas a la holandesa sí lo son, se las escucha en la tele y se les da entrada en los foros al amparo del derecho de asociación. Contando con ese sector de la alta prostitución, en línea con el neoliberalismo europeo, prohibirán las corridas de toros y pondrán a las mujeres con más valor de cambio escaparates como en el barrio rojo de Ámsterdam.

En una viñeta dice el cliente que la mujer se siente amenazada y no puede hablar. Se nos ocurre preguntar por qué la mujer tendría que hablar con quien perpetúa su condición de prostituta, que es el cliente. Otro muchacho identifica ser libre con no tener proxeneta. ¡Así da gusto ser libre! Dan ganas de proponerle al joven que contrate los servicios de su profesora, de su madre o de su hermana, que seguramente estarán todavía más en libertad y en igualdad. Un tercero se pregunta: Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos? Este pragmatismo se podría aplicar a la mendicidad o las drogas: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi caridad a que la mendicidad continúe y la caridad se haga rica? –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo a que los grandes traficantes se hagan ricos?

Se escribe Derechos Humanos con mayúscula cuando son los de las Naciones Unidas. La Declaración de la Onu se redactó en un vértigo de campos de exterminio y de Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1948 el Estado de Israel se proclamó independiente y empezó la guerra contra los árabes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene fecha 10 de diciembre de aquel año y va primordialmente dirigida a consagrar derechos de hábeas corpus contra los malos tratos y torturas, y a dictar una especie de Constitución Democrática Universal contra regímenes autoritarios. Los artículos que consagran derechos humanos y en tiempos de paz son sólo seis, de 30, y tan genéricos como: derecho a la seguridad social, derecho al trabajo (al que nunca se le llama digno), al descanso, a un nivel de vida, a la educación, y a la cultura. Se acabó. Ya me dirán qué significa presumir de Derechos Humanos. No habérselos leído.

Si una Onu menos títere redactase otra Declaración Universal de los Derechos Humanos, esa Declaración diría que los Estados tienen el deber, la obligación, de erradicar el trabajo indigno como primer paso para la erradicación del trabajo en tanto “explotación del hombre por el hombre”. La Onu puede y debe tener perspectivas altruistas y medio utópicas que marquen el camino a Estados y naciones. La prostitución, como trabajo indigno, tendría que pasar al índice de trabajos prohibidos. Allí están hace tiempo los verdugos y deberían estar mendigos y personas anuncio de las de compro oro, mujeres orientales ambulantes con diademas luminosas; indigno el negrito en el semáforo, indigno tanto esfuerzo en levantar tribunas, portadas de feria, arcos de triunfo para que pase su majestad el Corpus. Con esas horas de trabajo, en mi ciudad se hubiera erradicado el chabolismo.

En resumen, el peligro de la campaña se deja ver en dos detalles. Uno es la ponderación positiva del cliente: en ningún momento aparece el varón turbio y odioso que todos tenemos en la cabeza. Los chavales de la viñeta 4 casi parecen nuestro alumnos un fin de semana de marcha y cubateo. Quien va de putas no es esa juventud. Ir de putas es rijoso y suburbial y esa rijosidad no la corrige ni tiene nada que ver con la prostitución de saunas o masajes en grandes hoteles o circuitos o casinos de lujo donde el proxeneta se llamará agencia de masajes o de relaciones personales. ¿Combatirá Igualdad esa prostitución? La otra gran manipulación es hacer creer que el problema está en el tráfico o trata de personas (que es gran problema) y no en las bases y condiciones que dan lugar a la prostitución. Borrando los aspectos ‘laborales’ del bajo puterío y negando el avance de los tiempos, seguiremos hablando acrítica y tópicamente del “oficio más viejo del mundo”. Así cualquiera.

Y para probarlo, nada mejor que ponerse los firmantes de la campaña a hacer prostituciones ya sin proxenetas, libres y con todos sus derechos humanos: venga esa bragueta, venga ese agujero, venga esa mamada que te la van a meter que te vas a enterar. Suena fatal, ¿a que sí? Pues para los oídos de sus hijas o esposas, para la Reina de España o para la mujer del Presidente, que en esto las instituciones tienen que dar ejemplo. Por supuesto, todo estaría dentro del sindicato y con la inspección en regla, pago con tarjeta y tique de si no queda satisfecho, etcétera.

El lenguaje cuanto más soez, más revelador de lo terrible de las cosas. Lo que es bueno para su señorías tiene que ser bueno para su criada, o aquí se acabaron las grandes frases. Y la frase es que el pensamiento vil disfrazado de posibilismo progresista (¡es lo que hay!, ¡qué más quisiéramos!) se lo está comiendo todo, y con papas:

sarna que no pica.

 

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

FICHA TÉCNICA

Cuatro posavasos en cartulina porosa de 11.5 x 11,5 cm., cada uno con su dibujo viñeta, y al dorso la leyenda: “No a la explotación sexual. Gobierno de España. Ministerio de Igualdad” y abajo a la derecha: “Federación Española de Hostelería. Viñeta Diana Raznovich.” Dice la web del Ministerio de Igualdad: «Campaña realizada por el Ministerio de Igualdad en colaboración con la Federación Estatal de Hostelería para sensibilizar a la sociedad contra los actos delictivos relacionados con la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Según los cálculos de Naciones Unidas, cada año en el mundo hay alrededor de dos millones de mujeres y niñas que son explotadas sexualmente como víctimas de trata. Como parte esencial de la estrategia en la lucha contra la trata, el Gobierno promueve la toma de conciencia de la ciudadanía acerca de este comercio ilegal e ilícito que convierte a las mujeres en mercancías y supone una fragrante violación de los derechos humanos. En este marco se inserta la campaña de sensibilización de “No a la explotación sexual” en desarrollo del convenio firmado por el Ministerio de Igualdad y la Federación Estatal de Hostelería. La campaña se materializa en dos soportes diferentes: Sello de adhesión a la campaña, que los establecimientos asociados a la fehr podrán poner en sus locales, y todos los establecimientos que quieran sumarse a esta iniciativa. Viñetas posavasos: Cuatro diferentes para utilizarlas como posavasos de los establecimientos de la fehr. Las viñetas intentan sensibilizar a través del ocio de la contradicción que supone albergar en nuestra sociedad rincones de esclavitud. Y, cómo en el caso de la explotación sexual, ésta se basa en una situación de desigualdad y de sometimiento de las mujeres. Se trata de hacer ver que se trata [el estilo del Ministerio no ganará un concurso de redacción] de una violación de derechos humanos, de la libertad, la igualdad y una negación intrínseca de todas las personas. Y por último, se trata de lanzar un mensaje a la población más joven de que detrás de este oscuro negocio no hay nada más que miseria.» Por el tipo de pelos, pírsins, barbitas y corbatas, el perfil social de los protagonistas encaja en el mundo estético de votantes acomodados. Las viñetas de Diana Raznovich nos recuerdan a Maitena. Las dos nacidas en Buenos Aires, Diana Raznovich (1949), dramaturga, novelista, poeta y dibujante, reside en Alicante y colabora con El País, es autora de Mujeres pluscuamperfectas. Maitena Burundarena (1962), es historietista de Mujeres alteradas, peligrosas, superadas, siempre al borde de un ataque de nervios. Las tiras de Maitena han aparecido en dominicales del mismo periódico.

Primera viñeta. Se ve un hombre joven y moderno en camiseta delante del espejo de un lavabo: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos?

Segunda viñeta. En el centro en primer plano y como mirando a la cámara, un hombre mayor, con barbita blanca y calva de maduro interesante, se va poniendo camisa y corbata de diseño. Sus dedos fugan hacia su izquierda, donde en leve segundo plano (derecha de la imagen) señalan a una mujer joven mulata de grandes labios y ojos pequeños con cara de desgracia y con un vestido muy escotado y morado. El conjunto sugiere “desigualdad entre la puta y su cliente”. El hombre piensa: –Si ella no estuviera amenazada y hablara, ¿qué me diría?

Tercera viñeta. Mismo reparto de volúmenes que la anterior. En el centro y primer plano, un joven maduro con su barbita fina, su pelo y corbata de diseño. A su izquierda (derecha de la imagen) se ve a una mujer del grupo social del varón (raza blanca, bien vestida y modernita), hay que notar que su boca es una boquita de piñón, sus ojos enormes y perplejos, todo en ella recuerda a las mujeres de Maitena y sugiere “igualdad entre la puta y su cliente”. Lo confirma la reflexión que él se hace: –En ese momento comprendí que yo era una persona con todos mis derechos. Ella no. Y no volví nunca más.

Cuarta viñeta. Tres muchachos, ‘de marcha’ y vestidos a la última. El de la izquierda consulta un periódico de “contactos”, el de en medio sigue el periódico con la mirada, y el de la derecha lleva un vaso en la mano como quien anda de copas. El que lee los contactos dice en voz alta:Rusa ardiente para complacer tus fantasías; oriental sumisa, beso azul; se aceptan tarjetas de crédito, africana virgen, 200 euros. El del vaso opina: ‑No es divertido ser cómplice de los proxenetas. Elijo tener sexo con mujeres tan libres como yo. [Según la web de la ministra, primero fue prefiero en vez de elijo.]


30/12/2009 10:04 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Solamente

Aquí, una servidora, está amenazada de muerte por una ex pareja. Dejando a un lado si me lo merezco o no -frívola ironía negra versus heroína cocaína blanca más o menos pura-, quien vive esta situación en primera persona del singular yo mi me conmigo aunque sea ombliguista, puede permitirse sacar los pies del tiesto de cuando en vez al opinar sobre el tema (vale que cada caso es un  mundo y cada casa ni te cuento). Y puede, quien está amorosamente amenazada o mortalmente enamorada, hasta permitirse el lujo de ser incongruente e ir y presentar la otra mejilla y pedir el archivo del caso, la anulación de la orden de alejamiento. Y ahora va la tía y le quita la denuncia, pa matarla.

Se puede, como aquella furia de Perla Chaves, morir amando y amar matando y muriendo, aunque al amor así entendido no se le deba llamar amor. O tal vez sí. Sí, somos todos bastante complicaditos; entro yo y sálvese quien pueda.

Mañana voy y lo hago. No me pregunten porqué.

04/05/2009 21:15 Rocío Romero #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Yo no soy Hitler

Todos llevamos nuestro bagaje en la mochila; traumas, frustraciones, represiones y demás aderezos que nos cuajan y nos hacen ser. Ser o no ser de una determinada manera, que es la cuestión.

“Un hombre no es una isla”. Una mujer, tampoco (no se me alteren).

 

No es cuestión de perderse en profundos estudios psicológicos. La Psiquiatría admite una tipología catalogada de “no enfermedad”, por tanto, "incurable", que consiste en una inmodificable conducta antisocial del individuo y que se denomina Psicopatía.

¿Es duro? Durísimo ¿El psicópata es víctima de sí mismo, de los otros, del hado del destino, de los genes que nos dominan, de un conjunto de todo esto? Pues sí.

¿Que se puede elaborar una larga lista de psicópatas, asesinos despiadados a lo largo de todos los tiempos y a lo ancho del Globo? Pues también.

Estatuas y monumentos conmemorativos se les han hecho a algunos. Y seguramente Hitler tendría siete baúles llenos de traumas y conflictos personales e íntimos que no restan un ápice para que se diga de él que fue un auténtico hijo de puta, sin más.

 

Es verdad que todos podemos matar en un momento dado. Todos llevamos dentro “el lado oscuro de la fuerza”. La cuestión es: de qué modo y bajo qué circunstancias, si se convierte en hábito, o si en la perturbada mente de un sujeto se presenta como una respuesta normal, como una conducta aceptable, como una opción más. Sin más ni más.

 

Está muy feo decirlo y además suena a reaccionario, antiutópico, facha gagá y de desconsiderado corazoncito insensible, pero como tampoco soy “Alicia”, diré que, desgraciadamente, no hay reinserción posible para estos individuos, no son capaces de controlar sus respuestas-reacciones de violencia o impulsos sexuales; disfrutan con el sufrimiento del prójimo y además no sienten el menor remordimiento. No saben qué es la conciencia porque para ellos todo es válido. Y lo que es peor, no hay quien les cambie su manera de ser. No están enfermos ni se les puede reeducar, sencillamente, son así.

 

Ante tales conductas, es de cajón pedir un endurecimiento de las penas, una reforma penal para violadores, pederastas, misóginos asesinos, cuyas personalidades ya están determinadas, enquistadas, fosilizadas con f de fatum cabrón el destino a veces.

Y ahí tiene su papel la familia de las víctimas, con potestad para sentarse a discutir, reclamar y exigir donde sea necesario y ante quien haga falta. Lo mismo que un trabajador cabreado se sienta ante una mesa de negociaciones a reivindicar sus derechos. En caliente. Faltaría.

06/03/2009 16:00 Rocío Romero #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ni en frío ni en caliente

El pasotismo ilustrado que congela las reformas penales, justas y necesarias, continuará ignorando el asunto, el clamor popular y la célebre cita de Heráclito “todo cambia, nada permanece”.

Los debates sobre una posible reforma del código penal deben plantearse en frío, no en caliente” alegan sus ilustrísimas.

 

Violadores, pederastas y misóginos asesinos de mujeres no se reformarán tampoco, nunca en la vida. Mas habrá que soportarlos dentro de una sociedad a la cual no respetan, campando a sus anchas por las calles, pues el derecho a su libertad está por encima de cualquier vida.

Entre muerta y muerta ¿cuánto tiempo dura el frío?

El frío que corre por las venas de quienes se dejan llevar por la inacción mientras se llevan calentito el dinero a casa.

Que no te toque a ti.

La vida sigue igual, que diría Julito Iglesias.

19/02/2009 23:23 R. ROMERO #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SUICIDISMO, SUICIDISMO MACHISTA Y VIOLENCIA DE GÉNERO

SUICIDISMO, SUICIDISMO MACHISTA Y VIOLENCIA DE GÉNERO

 

1.
Se llama suicidismo al suicidio que incluye la muerte propia como precio por la muerte ajena. El suicidista puede atravesar crisis depresivas pero, para lo que importa, no obedece a un cuadro clínico. Héroe y mártir, el suicida extremista incuba su fanatismo en un entorno marcado por la desigualdad, donde la religión juega un papel libertador y redentor. El creyente causa bajas entre infieles que se lo merecían y placenteramente irá con Dios a recoger sus méritos. Así cualquiera. Por su parte, el asesino sexista, reo y verdugo, sabe un momento que va a matar y antes o después también sabe que no hay vida para él al otro lado del crimen, la muerte es su muerte. Lo malo es que duele. Por eso hay tanta chapuza. La violencia contra uno mismo no se puede entrenar, hay que de pronto adquirirla. Y en esto ayudan la ofuscación o la clarividencia, el alcohol o la violencia en vena, que ésta sí que es genética. Y el día de antes y el día después que siguen diciendo: culpable y culpable y culpable. El hombre que compone la [in]justicia tomada por su mano demuestra una grave irresponsabilidad arrastrada, por inmadurez o por dependencia de su víctima, o por las dos causas a la vez. El caso es que lo último será lo primero que aparezca en prensa: la anécdota, el dónde, cuándo y cómo, las circunstancias del crimen atroz, pero lo fundamental ya estaba puesto. Si acertó a matarse a la primera, si le dolió el cuchillo, nadie hablará del suicida cuando esté muerto.

La sociedad no puede penalizar el suicidio, y eso va contra el poderoso imperio de la ley. Ante el titular “muerte de la mujer y suicido del criminal”, portavoces políticas o cercanas a la víctima se despachan con declaraciones que mueven las pasiones más bajas y alejan el pensamiento crítico: ‑Pues que lo entierren; que se hubiera matado él primero. Esta lógica perogrullesca parece una táctica francamente peligrosa. No interesa admitir que el violento machista, igual que el integrista, tenía predeterminada su propia muerte. Esta predeterminación no es pertinente en política y bloquearía a tanto observatorio, a tantos cargos y cargas que viven del cuento, vale decir contando cuerpos muertos.

Toda violencia comparte una raíz conservadora y toda buena sociedad conlleva, como mecanismo de defensa, hábitos violentos y una industria donde la muerte se concibe, donde la sangre cotiza y se justifica. Para diferenciar unas muertes de otras y para defender su violencia, la buena sociedad descompone la moral, siempre lo ha hecho, y con doblez nos habla de orden y paz: cómo está el mundo amenazado, cómo acabar con el terrorismo, por supuesto: no analizando y paliando desigualdades, no yendo a las raíces de la miseria, sino con más gasto militar y nuevas sacudidas patrioteras que justifiquen que hay (que sigue habiendo, dios mío) paz y orden que disparan y matan.

Tampoco nuestros observatorios contra la violencia machista irán a la raíz de la violencia, teniéndola tan cerca. No sea que ciertas prácticas, ciertas instituciones y ciertos personajillos salgan mal parados. El agresor, si se mata: al hoyo; y, si no: detención, juicio y condena, el imperio de la ley. Y vengan manifestaciones de repulsa.

El día de la manifestación, ustedes, que pueden pagarse guardaespaldas y carros blindados, pongan en sus discursos todo el imperio de la ley que ustedes quieran. Quienes llevamos la pancarta sabemos que no podremos ir de vacaciones a ciertos países impunemente y que mañana habrá en nuestros periódicos más mujeres muertas.


Daniel Lebrato
SUICIDISMO, SUICIDISMO MACHISTA Y VIOLENCIA DE GÉNERO

2.
El otro día me oí a mí mismo usando la expresión violencia de género. No hay violencia de género. Hay violencia de un macho. Ese macho violento no se siente género ni ha concebido nunca el abstracto género. Nuestro violento se siente familia y colegas, se siente mirado y con nota: en el trabajo, en el bar, en la escalera cuando regresa a casa. Ese macho es violento porque puede serlo. Violento y cornudo, pocohombre, oscuro objeto de burlas propias y ajenas. Cuando cree que la combinación de aprobados y suspensos, se vuelve en su contra y de ninguna manera ve la forma de aprobar, entonces al hombre no le queda más masculinidad que esa parte del macho que son sus músculos (de másc[u]lo, macho): físicamente más fuerte, puro sexo (sexo: diferencia) preparado para matar. Etiquetemos, por tanto, su violencia con palabras que destaquen el punto de partida y el punto de llegada: más débiles que padecen miedo, agresión y muerte.

A género se llegó por el caminito del eufemismo y de la abstracción. Género se pactó entre, por un lado, sectores de la política recién concienciados con el problema y, por otro, viejos sectores feministas preocupados en diferenciar (o desdoblar) a toda costa. Las feministas ya venían diciendo género. Sexo les parecía con razón una obviedad, y en expresiones como igualdad de géneros la palabra evitaba la ambigua igualdad de sexos que se podría malinterpretar. Con ayuda del inglés de Inglaterra, donde el feminismo fino llevaba la delantera, se impuso entre nosotros género: cuestiones de género, diferencias de género, lenguaje de géneros empezaron a oírse como lo más normal.

Sin embargo, lo que sirve en un ámbito no tiene por qué servir en todos, y por algo tenemos la riqueza del lenguaje. Es evidente, por ejemplo, que el deporte sufre violencias y es evidente que el deporte genera situaciones violentas que ‑alegan los deportistas‑ nada tienen que ver con el deporte. Si no hay violencia deportiva y, como mucho, hay violencia en el deporte, tampoco habrá violencia de género, sí individuos violentos. Soy masculino: ¿Soy un violento? Más allá de lo fisiológico: ¿Soy un macho? Más aún: ¿Soy un género?

3.
Lo que importa, nos dicen, es denunciar, aunque luego viene lo que no dicen. No dicen que la denuncia previene (y no todas) las reincidencias, pero no los primeros malos tratos. No dicen que la denuncia apenas sirve para mujeres tipo Bollaín en Te doy mis ojos, no para mujeres que no vieron ni verán nunca la película. No dicen el aumento escandaloso de machos violentos inmigrados que no han recibido coeducación en sus países de origen. No dicen lo que está pagando el ministerio de igualdad en tapadismo sexista y sangre de mujeres, al ministerio de exteriores por la dichosa alianza de civilizaciones de Zapatero y Condoleezza Rice. Tanto observatorio, ¿y no han de ver lo que tienen en sus narices? Coeducación y Ciudadanía, ¿no harán siquiera un comentario?

Comentario el día del desfile, el tipo del andamio, el del piropo. Comentario el hincha, el héroe de la barra, el coche tuneado, el chulo del recreo. Comentario ciertas parejas agua y aceite que llamamos matrimonios. De texto, comentarios.

 

01/12/2008 12:07 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

sobre el tuteo en las aulas

EL DEFENSOR DEL PUEBLO, ENRIQUE MÚGICA HERZOG, PROPONE ERRADICAR EL TUTEO EN LAS AULAS
para restablecer el respeto al profesor [20minutos.es] ó
para acabar con la violencia escolar [ElPaís].
El Escorial, 25.06.07.

Ahora que el Defensor del Pueblo anda  proponiendo acabar con el tuteo en las aulas como medida para combatir violencias y malos tratos, cae uno en la cuenta de que la Oficina del Defensor del Pueblo ya podría habernos defendido (y en su caso liberado)

-de quienes hurtaron al Pueblo y a la Constitución la consulta o referéndum sobre la forma del Estado, república o monarquía.

-de la Transición Democrática que todavía estamos pagando y de quienes la hicieron pasar por modélica, desde aquellos Pactos de la Moncloa de 1977.

-de quienes no han pagado lo que en Chile o en Argentina sí: crímenes de guerra y sangre aquí en España, más que amnistiados, amnesiados.

El Defensor del Pueblo ya podría
-defender los derechos de autodeterminación y de descolonización de los pueblos, contra un pasado insostenible centralista y colonial.

-denunciar las misiones de paz del ejército español, se disfracen de ONU, OTAN, UE, cascos azules o lo que sean, y la mercenarización del ejército.

Y aun con la milicia extrajera, el Defensor del Pueblo ya podría pedir que el ejército recupere para España las bases extranjeras y que libre las aguas de Gibraltar de banderas hostiles, de espías y de nucleares.

De paso, el Defensor del Pueblo ya podría pedir que se modifique la Ley Electoral que en la práctica roba la voluntad del pensamiento minoritario y crítico y se lo da en votos y representantes a PP y PSOE, que a él lo mantienen como Defensor del Pueblo, para que ahora venga diciéndonos cómo tenemos que dejarnos tratar en el aula.

Pero con todo y con eso, ya puestos a hablar de lengua, recuerde el Defensor

1º) que los tratos académicos han sido tradicionalmente de tú, por el latín, que desconoce el usted; que no por eso había menos respeto, y que a Fray Luis de León y a Arias Montano sus discípulos les hablaban de tú, tuteo de la universitas que compartían unos con otros,

2º) que en el aula la experiencia del usted es mala cuando se percibe en usted un distanciamiento que no gusta ni convence,

y 3º) que mejor haría el Defensor en defender el trato entre iguales y defender la igualdad y democratización del tratamiento, el derecho de la persona a tratar como es tratada, un poner: si a mí, el camarero, el taxista o el mecánico, me tutean, yo al cliente también lo tuteo.

La lengua española tiene que acabar con el clasismo y la desigualdad de tratamientos, reservando el trato desigual a razones afectivas, nunca oficiales ni de protocolo. A un abuelo lo mismo gusta que le digan: -Abuelo, qué guapo estás, ó -Abuelo, qué  guapo está usted. Pero ni un español debe inclinarse ante su Majestad ninguna. Dignidad obliga.

Por la igualdad de trato dentro de la comunidad educativa. Por una comunidad marcada por la universitas, el espíritu de escuela y colegiales colegas desiguales entre iguales.

Contra la jerarquía del tratamiento y por la jerarquía del respeto y del saber.

daniellebrato@hotmail.com, 30.06.07

 

 

17/11/2008 09:33 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

COEDUCACIÓN, QUÉ HACER

Coeducación, qué hacer

para leer por impresora

 

 

 

Igualdad y Coeducación (ICO) iba para niña bonita y empezó pagándose como una jefatura de departamento, tres horas lectivas por semana. Al presente, ICO se paga a dos horas de guardia, sin reducción ninguna de horas de clase. En un funcionariado que lo de abajo mira en lo de arriba, el círculo “para lo que me pagan” se cierra con “total: para lo que van a hacer de todas formas”.

Hace tres años, la entonces consejera Cándida Martínez nos convocó a los primeros responsables de Coeducación a un acto brillante en el aula magna de Medicina. Entre aquel acto cargado de futuro y este presente cargado de incertidumbres, ha habido mucho palo de ciego (los diagnósticos), mucha impotencia y mucha deformación, además de una pésima y desacreditada puesta en escena que ha hecho que de ICO se hayan reído en no pocos institutos y colegios, entre otras cosas por la caricatura lingüística. Al final, entre lo que pongo yo (mi bisoñez) y lo que no pone la empresa (firmes a más de uno), fachas y machistas se han merendado a la de ICO (que está muy buena o es un poco machorra) o al de ICO (que seguramente es maricón). Paralelamente, en los medios se les iban riendo las gracias a Revertes y Burguetes (Antonio Burgos), y la Academia decía que no a unos desdobles forzados.

Lo más grave, no obstante, no sucedía en el lenguaje, eso hubiera sido un debate entre personas al menos civilizadas. Lo más grave seguía sucediendo en los bloques donde la estadística de violencia sexista no ha disminuido y donde por la tele seguían poniendo malas prácticas como si fueran buenas (prevalencia masculina en la Casa Real) y se nos dejaba indefensos ante el machismo emergente más extendido en nuestros días: el tapadismo de género que malamente nos han querido colar como la moda del velo, como marca de una de las tres culturas y civilizaciones con las que, encima, nos tenemos que ‘alianzar’.

Aquí hay que hablar del PSOE y de su pariente el PP, no por hablar de política, sino como expendedores de ideas, creencias o ideologías. A un partido que no labora por la igualdad (si lo hiciera, el PSOE sería igualitarista o comunista) la igualdad le viene ancha; no la repudia, pero tampoco sabe qué hacer por ella. Y ahí están los regalillos lineales del Gobierno: tantos euros por vivienda, tantos por natalidad, gratuidad de los libros de texto; medidas iguales que, al darse en familias desiguales, lo único que hacen es poner de relieve la primera desigualdad. El Estado, con su permisividad ante las bolsas de varonía sola, con su dejación ante el tapadismo, no acabará nunca con la violencia sexista. Donde hay colegios religiosos y privados jamás se implantará la coeducación. Y en los dominios públicos del Estado coeducación se queda en paridad: repartos en cremallera entre varones y hembras en instituciones de por sí más coeducadas que la media: política, magistratura, enseñanza.

Lo que desde arriba se consigue sobre la violencia recuerda lo que se consigue sobre el terrorismo o el suicidismo: absolutamente nada. El terrorista no va a la concentración ni guarda el minuto de silencio que guarda ¿toda? España. Y el suicida es como el pirata de Espronceda, que la vida ya la dio. En cuanto al violento machista, hay que ver ante qué grupo el ayer pacífico y hoy violento está quedando mal, no tiene ya crédito ni opinión, tanto, que prefiere borrarse de su mapa mundi, ese que se burla de él en el bar. Horror a los colegas, horror a los amigos, horror a ti, si no doy la talla en la cama, horror a que te vayas con otro, y si no te vas, venga la burla: ¿Qué pasa, que te domina tu parienta? A ese horror tendríamos nosotros que mirarlo de frente. Pero nadie toca al FBI, al Fondo de Buenas Intenciones. Y los niños con su uniforme y las niñas con el suyo. Y los matrimonios los viernes por la noche, ellos por un lado y ellas por otro. Y don Felipe y doña Letizia. Y los obispos, no las obispas. Y el militarismo. Y el fútbol. En ese entorno, será un milagro que al violento conciencie una campaña contra ¿qué malos tratos?

¿Queda algo por hacer? Claro que sí. Nosotros lo hicimos. Como estábamos solos en un medio hostil, nos planteamos un plan solo ante el peligro. Buscamos el amparo de la Junta Directiva y apuntamos directamente al corazón de nuestro instituto, al Plan de Centro. Con el arrope de boletines y bojas y cargados de razones legales, fuimos colocando en el Plan de Centro legislación concreta y aplicada. Teniendo el Plan y la Dirección de nuestra parte, pudimos trabajar bastante bien esos tres años. El primero lo dedicamos a visibilizar el problema, ese que no se nota porque hay un Techo de Cristal y porque hay un Pegajoso Asfalto que con gusto no pica: mujeres que disfrutan del machismo. Al segundo año nos dedicamos a revelar las diferencias entre los dos sexos y las muchas sexualidades, principalmente como minoría mayoritaria, la homosexualidad. Fue la campaña El Tercer Género. Por último, empezábamos a meterle mano a las fuentes del sexismo: la discriminación de personas iguales desiguales: el negro, el gitano, el morito y sus parejas respectivas: la guapa, la gorda, la canija, pensando que detrás de un piropo o de un epíteto elogioso asoman sus contrarios, el ninguneo (de quien ¿no? es guapa) y el insulto. Esta campaña la habíamos titulado Llámame por mi nombre (Call my name) y estaba prevista para un plan trienal o cuatrienal que involucrara a todos los departamentos. Para aprobarse en Claustro y Plan de Centro, el plan incluía (incluye) bancas en cremallera niño-niña niña-niño, campaña usuarios claros en los correos estudiantiles por internet, crítica del machismo institucional, crítica de los roles: feminización de los varones, híper paternidades, crítica de la maternidad, crítica y superación del trabajo doméstico, crítica de las adopciones, crítica de la inmigración, cuestionamiento de los modelos familiares matriarcales o patriarcales, restitución de lo femenino y lo masculino como marcas personales positivas.

Tarea no falta, pero nuestro lema nos sigue pareciendo más lema que nunca: sin igualdad no hay coeducación y coeducación sin igualdad parece un paripé, un apaño, que no hace más que apuntalar la obediencia y la dominación.

[daniellebrato, elwoman.blogia.com, 14.10.08]

 

Olvidábaseme decir. Me va la marcha. Volvería a coger Coeducación.


 

14/10/2008 14:03 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

IGUALDAD Y COEDUCACIÓN, PLAN Y CONTRAPLÁN, DIEZ AÑOS


[ IGUALDAD Y COEDUCACIÓN, PLAN Y CONTRAPLÁN, DIEZ AÑOS ]

 

I. PRINCIPIOS DE PARTIDA Y DE ACTUACIÓN

1. Si no actuamos sobre el profesorado nunca actuaremos sobre el alumnado

2. Sondeos, encuestas, observatorios, diagnósticos y similares no dirán más que lo que ya se sabe:
que machismo, haberlo haylo, y para rato

4. Igualdad y Coeducación le vienen grande al Estado, al Gobierno y a la Enseñanza mientras sigan:
la monarquía; la diferente educación pública/privada, laica/religiosa; las alianza de culturas o civilizaciones; el velo islámico; la religión en los planes de estudio y en las escuelas

5. Sin igualdad real no habrá coeducación real

 

II. PLAN POR AÑOS

Año 1. Objetivo: poner de relieve la desigualdad por clases sociales:
–entre las clases medias-altas: mucha gente no percibe la desigualdad
–entre las clases bajas: “en mi casa manda mi señora”
–tópicos de aquí y de allá: “menudas son” y otros etcéteras

Año 2. Pertinencia y actuación: varón y hembra como sexos frente a sexualidad:
–la homosexualidad, otras sexualidades, hacia la libertad que no molesta a nadie
–por un código de conductas sexuales y afectivas

Año 3. Objetivo: combatir los puntos de concentración del masculinismo, principio de la violencia:
–bares y estadios; vida social (mujeres por un lado, hombres por otro)
–bancas mixtas, niñas y niños; aulas, patios y recreos; el ocio y el negocio
–labor de educadores y policías

Año 4. Objetivo: integrar críticamente culturas y razas: crítica del tapadismo, motes y apodos
–combatir los piropos como intimidadores o discriminatorios
–Campaña “usuarios claros” en clase y en internet

Año 5. Campaña “llámame por mi nombre”: por la igualación de las clases maleducadas
con las clases tenidas por bien educadas, el silencio como marca

Año 6. Campaña contra pintadas y gritos: no se pintan las bancas ni los espacios públicos,
no se abusa del yo protagonista, por un mundo que escuche, atienda y lea

Año 7. Masculinidad y feminidad: por la restitución de los valores masculinos y femeninos,
por la coeducación en la galantería, el mutuo respeto y el buen gusto

Año 8. Crítica y superación social del trabajo doméstico

Año 9. Crítica y superación de los códigos del honor, de las raíces de la violencia, del victimismo y del suicidismo machista

Año10: Igualdad y Coeducación

elwoman, 30.09.08


30/09/2008 18:38 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TAPADISMO DE GÉNERO

EL TAPADISMO DE GÉNERO

EL TAPADISMO DE AHORA MISMO

¿Por qué le llaman velo (islámico) cuando quieren decir tapadismo de género?

1.      Velo pone en relación el velo islámico con un mundo de complementos (pañuelos, diademas) que en el Islam para la mujer no existe.

2.      Aunque no estemos enganchados al mundo de la moda, en un mundo enganchado a la moda, el velo (islámico) podría entenderse como una opción más de moda, tocador o espejo, con prendas de poner y quitar libremente.

3.      El velo (islámico) es parte de un sistema (signos codificados) de ropa y maneras de vestirse las mujeres: botones cerrados, el tapado en gimnasia y deportes, en playas y baños públicos, etc.

4.      El velo (islámico) es parte de un sistema (signos codificados) de conductas tocantes a la vida amorosa y sexual de las mujeres: relaciones familiares y sociales, virginidad y casamiento.

5.      La palabra tapadismo está libre y puede venir muy bien su uso para este fenómeno global que esconde o revela (según se mire) el velo (islámico). Tapadismo de género se basa, por simetría o similitud, en violencia de género, discriminación de g., integración de g., igualdad de g., etc.

6.      En el Diccionario viene «tapada. (de tapar). Se decía de la mujer que se tapaba con el manto o el pañuelo para no ser conocida. tapadillo.2. m. desus. Acción de taparse la cara una mujer con el manto o el pañuelo para no ser conocida.» En América, tapadismo tiene que ver con la ocultación de intenciones o personas. Se usa en política.

7.      Es curioso que la Academia da la tapada y el tapadillo en pasado y en desuso. Bueno sería que ahora por culpa de cuatro irresponsables manipulados por la Iglesia Católica tengamos que re-presentar (volver al presente) tan triste y castradora costumbre de tapar/taparse las mujeres.

 

08/02/2008 17:33 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

COEDUCACIÓN, TRES AÑOS

Tercer año del Plan de Igualdad y Coeducación. Quienes trabajaron sacando diagnósticos y tantos por ciento no han ido más rápido ni por más autopista que quienes hicieron un trabajo de arriba abajo procurando normas de obligado cumplimiento.

[COEDUCACIÓN, TRES AÑOS]

 

Sevilla, 22.11.07

1.
Hace dos años parecía que lo importante era el diagnóstico de centros, y a hacer el diagnóstico se dedicó, entusiasta, una enorme cantidad de coeducaciones. Que sepamos, aquel diagnóstico nunca jamás se puso por junto ni nos pasaron sus conclusiones. Las encuestas debieron revelar lo elemental, querido Watson: que machismo había, y trabajo por delante. Mientras tanto, lo más espectacular de igualdad y coeducación sucedía en la calle del lenguaje y en la admisión de niñas tapadas.* [Tapadas por sus familias o por ellas mismas, ese debate da igual: no se trata de lo que la familia o la niña quieran, se trata de lo que la enseñanza tiene que ofrecer y en qué espejos se tiene que mirar: nunca mejor dicho lo de espejo]. Paralelamente, en los medios más reaccionarios se iba desarrollando una acritud, casi un odio, a igualdad y coeducación, señal de que estábamos acertando. El facherío carcoma lo más que podía era burlarse de masculinos y femeninos, estropearnos planas y papeles con os y con as a destiempo, santificar a Pérez Reverte o a Antonio Burgos. Frente a esos graciosillos de la confrontación, jóvenes e inexpertos coeducadores y coeducadoras quedaron a los pies de los caballos y más: la Academia, los medios, la redacción de documentos. Quienes primero abandonaron coeducadores a su suerte, fueron Consejería y Delegación. Un día tuvimos un desayuno de trabajo con la señora consejera, vinieron los periódicos, se anunció el Plan a bombo y plato. Otro día nos llamaron a cursos más o menos obligados. Al otro nos vinieron con el diagnóstico. Nuestro jefe parecía el CEP pero nunca supimos si lo que decía una ponente CEP era programa o era opinión. En los centros había de todo. Que si coeducación tenía que pasar por claustro, que si coeducación tenía que estar en el consejo escolar. Lo único evidente era un lenguaje arduamente desdoblado (que daba pie a la ridiculización) y hablantes bienintencionados víctimas del artificio. Hay quien llegó a tener pesadillas antes de hablar.

Hoy sabemos lo que sabíamos: que el lenguaje desdoblado es imposible y que el masculino gana en el sentido gramatical de la palabra. Cuanto antes las mujeres partidarias del desdoble a todo trance se den cuenta de imposibles y de absurdos, antes volverá la cuestión palpitante a sus principios y antes desarmaremos a graciosos y compañeros machistas. Que no nos den la coña: -Mire usted, lo mío es la igualdad, no sé si le suena. La coeducación, si usted quiere, se la discute a su señora esposa.

En coeducación ha habido dos líneas de trabajo: una de base y otra de altura. La de base ha ido de lo particular a lo general, del diagnóstico a sus conclusiones, de grupo en curso y de cursos hasta el alumnado todo y más allá a un profesorado que básicamente seguía siendo el que era antes del Plan.

El trabajo de altura ha ido de lo general a lo particular, de unas normas a su cumplimiento, empezando por el profesorado, e irradiando desde ahí a todo el alumnado.* [Esta praxis de arriba abajo es vieja en educación. Son las órdenes religiosas que siempre han incidido sobre las clases altas. Es el despotismo ilustrado llevado a nuestras aulas. Fue la estrategia de la Institución Libre de Enseñanza que desde 1876 quiso cambiar España cambiando a la minoría dirigente, básicamente la generación de la República.]

Será porque algunos en coeducación nos hemos visto sin estructura ninguna, sin cursos ni recursos, sin la nueva asignatura cambio social y nuevas relaciones de género, será por eso por lo que algunos hemos optado (es ley de vida) por guerrillas directas aprobables en claustro y en plan de centro. A fin de cuentas, sólo un par de cosas sabíamos y teníamos: el Plan de Igualdad y Coeducación de la Junta de Andalucía y la confianza del equipo directivo, tal vez del consejo escolar.

Los centros que empezaron declarándose zonas no sexistas hoy siguen teniendo en sus dinteles y frontispicios esa misma leyenda: entra usted en zona no sexista, es nuestro ideario y figura en el Plan de Centro, se ponga usted como se ponga.

 

2.
En estos años hay puntos discutidos y discutibles que no se pueden cerrar en falso. 1º. La verdadera raíz de la violencia contra las mujeres. 2º. El sentido emancipador y progresista del trabajo doméstico. 3º. Qué hacer con las mujeres tapadas. 4º. El doble lenguaje social entre la enseñanza pública y privada.

1º. Raíz de la violencia contra las mujeres. Dejando aparte, aunque no del todo, patologías del celoso como la que pinta Icíar Bollaín en Te doy mis ojos, muchos pensamos que la raíz y esencia de la violencia está en comportamientos e instituciones que no se quieren tocar: el Fútbol, la Iglesia, la Monarquía (por citar tres inamovibles). Que habría que intervenir en ciertos agrupamientos de machos solos. Que actuar en bares y murgas de currantes. Que penalizar piropos y lenguajes de andamio y a quien insulte diciendo maricón. No es tan raro si se piensa que ciertas reuniones de hombres solos son tan centros de incubación de la violencia como lo pueden ser las mezquitas. En los estadios y en las bancas de clase habría que ir a una paridad real. Aunque sea un burdo apaño: sentando a un niño con una niña y a una niña con un niño, y combatiendo las bolsas de muchachos solos en aulas y recreos. Como sospechamos que el Gobierno no está dispuesto y que a usted que esto lee le puede parecer utópico y exagerado, cuando no, directamente estatalista, lo vamos a dejar ahí. Pero seguimos pensando que la escuela de la violencia está en el grupo machote. A ese grupo machote, que quita y pone cuernos y dignidades, pertenecen el hombre agresivo (todos los hombres son agresivos) y el hombre endeble. El endeble está dispuesto a quitarse la vida antes que a enfrentarse a su dura realidad: no dar la talla. No dar la talla es no que su mujer quiera a otro, no que a él no lo quiera. No dar la talla es verse despreciado y humillado como macho de manada: que su mujer le corone, que le insinúen que con otro hombre se lo pasa mejor en la cama, cosas así. La vergüenza del violento no está ante su mujer y su grupo familiar (ante el que actúa con gran soltura y desparpajo). La vergüenza insufrible y suicida está ante el grupo de machitos y machotes que en la barra del bar o en el trabajo le van a dar un repaso. Al panorama que le espera en el bar o en el barrio y a la presión del grupo dominante, responde la mato y me mato: violencia más suicidio. Verdad que muchas veces el suicidio machista se queda en chapuza y torpe auto mutilación, pero verdad que muchos sinceramente no soportan la vida. De esto no gusta hablar en círculos feministas: - ¡Pues muy bien, pues que se maten! ¡Ojalá se maten todos!, dice mi amiga. Y no es eso.

Siempre nos ha parecido que mirar para otro lado la especificidad del suicida sexista es como no mirar tampoco al suicida islámico. Nuestras claves legales y condenatorias son inútiles por igual, pues, a ver ¿cómo podría condenarte una sociedad que tiene en la pena de cárcel y en la pena de muerte sus mayores horrores disuasorios, si tú el suicida libertad no la quieres, y lo que quieres es que todo se cumpla cuanto antes con tu propia muerte? ¿Quién explica, si no, las masacres de Torres Gemelas o de Atocha?

[Inciso. Hablamos del empeño PP en la autoría de ETA detrás del 11-M. Pero ¿qué decimos del empeño PSOE en la alianza de civilizaciones?, ¿qué, del diálogo de culturas sin antes solucionar (no ‘devolver') Ceuta y Melilla? ¿Cree el Gobierno que sin despegarse de USA y de Israel y de las célebres misiones de paz de una títere ONU, España está a salvo de futuros atentados? ¿No sería más fácil ponerse en paz con el pasado colonial y colocar nuestro país en la órbita de neutralidad internacional donde antes estuvo?]

2º. El trabajo doméstico. Que el niño ponga la mesa, de acuerdo. Que ordene su cuarto, de acuerdo. Que no sea un perfecto inútil y sepa freír un huevo. Pero el trabajo doméstico no es trabajo en tanto no esté retribuido. Que un hombre maneje y ponga una lavadora significa lo mismo que si la maneja una mujer: absolutamente nada. Nivel de vida, si acaso: es evidente que tienen lavadora pero no tienen servicio doméstico; también pueden tener termomix, vaporeta, yegua en la cuadra, el cuatro por cuatro de papá. Es también evidente que Letizia de España no va a tocar una fregona. En vez de trabajo, hablaríamos de esfuerzo y de autogestión personal y de niveles de vida que tanto niños como niñas pueden afrontar y permitirse. El trabajo de casa no puede ser que lo pague el Estado. Lo tendría que pagar el grupo beneficiario, es decir: el marido, los hijos que no hacen nada. El trabajo doméstico en la calle ya lo pagamos. Pagamos que nos hagan la cama: en un hotel; pagamos a quien nos hace la comida: en un restaurante; pagamos que nos hagan la tortilla: en el supermercado la compramos hecha. Por lavar, limpiar, cuidar del abuelo o del pequeño, ya pagamos lavanderías, limpieza, cuidados, guarderías.

3º. Las mujeres tapadas. Muchos pensamos que el velo como sistema, es decir: para mujeres y para toda la vida, es machismo puro y duro y no cultura (o es cultura machista si usted quiere), y lo que tenga de religión no debiera importarnos: también nuestras mujeres familiares se han puesto el velo para ir a misa o para entrar en sagrado. Muchos, en fin, desde antes del tapadismo teníamos un cielo que nos han fundido: la escuela laica, la religión fuera de la escuela. Quien sale ganando con que no sea así, sobra decirlo, es la Iglesia Católica, que se queda, ¡vaya si se queda!, en los planes de estudio. Y ahora, encima, como abanderada de la libertad religiosa y de las minorías de las demás religiones.

4º. La pública y la privada. Familias hay islámicas adineradas que por Europa tienen sus propios colegios y, como quien paga manda, van las muchachas con sus velos como les da la gana. Aquí como allí, lo terrible es la mezcla de Islam y de pobreza. La gente bien de Nervión, el Aljarafe o Los Remedios se quita las moscas islámicas de encima. Las clases altas islámicas y occidentales se entienden que da gusto en sus Costas del Sol. Las clases bajas, al colegio y al instituto. Aquí dígale usted a la niña tapada cuáles son sus derechos, cuál la historia de España, qué es ciudadanía y qué es coeducación. De igualdad (no en abstracto: con su hermano), ya ni hablamos.

Nuestros niños y niñas ven por televisión a una infanta primogénita a la que se aparta del trono para que su hermano varón sea el que reine. Nuestros niños y niñas oyen hablar del Papa y del Príncipe. Un niño sabe que el Príncipe y la Selección son como él: varones todos. Nuestras niñas bastante tienen con que, puestas a correr, un niño corre antes los cien metros libres. Una niña sabe que la violación y muerte por violación cabe en el programa de su vida.

 

3.
Del plan de igualdad y coeducación y de cualquier Plan hay que decir que no van a arreglar la violencia de género. Sobre todo, porque la violencia ya está generándose fuera del sistema y el sistema incide sobre la violencia en una mínima parte (preventiva y tarde: la justicia). Políticamente, se especula con la violencia sexista igual que ante el robo de bicicletas: se da por sentado que el robo va a seguir (todo lo más se abre un registro de bicis, por si recuperamos algunas robadas). Así, con las mujeres se trabaja la hipótesis de que las van a seguir maltratando. ¿No es tarde e insuficiente un teléfono las 24 horas, una acción policial, unas órdenes de alejamiento que el hombre obsesivo se salta y se sabe que se va a seguir saltando? ¿No hay ahí una responsabilidad con la vida? ¿No se está jugando con personas?

 

daniellebrato@gmail.com

22/11/2007 19:36 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

hable con coeducación (el coeducón)

 

Si usted, hombre o mujer, piensa que el mundo es de las mujeres, o que una mujer se sale siempre con la suya, o que en su casa manda su mujer, déjelo, no siga usted leyendo. Si, por el contrario, y sea cual sea su sexo y su sexualidad, sin entrar en ismos ni feminismos, usted cree que lo masculino y el masculino han salido ganando en sociedades históricamente patriarcales, Coeducación le propone que hable con coeducación.

 

 

HABLA CON COEDUCACIÓN

[ El  Coeducón , 01.10.07]

 

 

[Habla o hable, este coeducón le trata a usted de tú. Tú latino. Tuteo académico. Usted (medieval vuestra merced) ha sido tratamiento inespecífico a gente inespecífica, de poca o ninguna nobleza, falta de usías o vuecencias mejores. Así lo dice quien más sabe y así se graba para siempre en el voseo hispano. Frente al noble tuteo de la humánitas y de la univérsitas, ahora hay quien pretende hacer del usted y del usteo marca de un respeto que no es para tanto. Recuerden, del esclavo al césar: morituri te salutant. Y del creyente al Padre Nuestro: que estás en los cielos, y no en la Logse. Amén.]

Antes del Plan de Igualdad y Coeducación estaba claro que el lenguaje, palabra a palabra, no iba a acabar con malos tratos ni con violencias sexistas ni con la discriminación. Sin embargo, se hizo cuestión del lenguaje. De lo cual se han reído "todos y todas": de extremismos y jerigonzas, de la guerra de la a contra la o. Riamos pues. Pero otras verdades se han dicho y la principal: que el habla es el espejo del alma. El alma se complica cuando a la biología y a la gramática añadimos vida social, recursos humanos. Cuando violencia de género, en lugar de violencia sexista. Cuando igualdad de sexos, que es estrictamente un absurdo: yo te quiero hombre y te quiero mujer, con nuestra física y con nuestra química. De ahí, a que yo tenga que plancharte la camisa, es otra historia. La historia.

Caso verídico número uno: El 12 % de los chavales vive esclavo del móvil (titular en Metro, 31.01.07). *Titular ambiguo, inexacto. No sabemos si se refiere a chavales y o a chavalas.

Caso número dos: A las dos voy a por los niños al colegio. *Niños incluye a mi hija. Se trata de contar mi empleo de tiempo, no de aburrir con mi vida y mi familia.

Número tres: Los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y andaluzas y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico. (Preámbulo de la Reforma del Estatuto de Andalucía, REA.) *O a las andaluzas les faltan anhelos o a los argumentos les sobran.

Cuatro: Serán electores y elegibles todos los andaluces y andaluzas mayores de dieciocho años que estén en pleno goce de sus derechos políticos. (REA, Artículo 104. Régimen electoral.) *¿Por qué no "electores y electoras"?

Cinco: A los efectos del presente Estatuto, gozan de la condición política de andaluces o andaluzas los ciudadanos españoles que... (REA, título 1). *Sin comentarios.

Seis: Ana y Andrés son primos. *Andrés sí es primo, Ana no.

Hablar coeducadamente es un don de la otredad: hay otro sexo. Hace dos cursos, cuando empezó Igualdad y Coeducación, nos fijamos poner de relieve el otro sexo en la enseñanza y entre las tituladas superiores, sector donde ni el sexismo ni la discriminación son sangrantes y donde si preguntas a las muchachas te dirán que gozan de una igualdad real. Cati Lara Coronado, de la Universidad Hispalense, habló de "el techo de cristal y el pegajoso asfalto". Si el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar, el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad, y después ya veremos, mientras los varones (nueve meses, un año de ventaja) corren a ocupar los altos cargos.

En diez puntos hicimos nuestra la terminología género frente a sexo y declaramos el instituto zona no sexista. En el ideario del Centro quedó establecido un principio elemental, que ampara unos derechos: la prevalencia del receptor, que es quien decide si palabras, gestos o miradas le hicieron gracia o no, si hubo acoso.

Mientras que la gramática es simple (masculino, femenino y neutro) la sexualidad es compleja, principalmente por la homosexualidad. El curso pasado el lema de combate fue "el tercer género: iguales ante la sexualidad". La clase magistral la dio Pedro Cantero, de la Pablo Olavide, con involuntario y pequeño escándalo incluido. Al hablar de homosexuales, nos acercábamos a los insultos y a los epítetos, íbamos dando con la iglesia, amigo Sancho.

De mujeres es la feminidad o femineidad, que de las dos maneras se puede decir. Femineidad que hay que lamentar que se esté perdiendo. Femineidad y varonía: conductas gentiles y educadas, que admiten aprendizaje: manuales del perfecto caballero y de la dama dama. Femineidad y varonía que se dan en proporciones distintas en una misma persona. O en proporciones inversas, y entonces tenemos al hombre amanerado, sea o no sea mariquita, o a la mujer viril. Hablando en género, se trata de igualar no mi cuerpo y el tuyo, no mi femineidad y tu masculinidad, sino las condiciones socio ambientales y socio culturales que disimulan y amparan la discriminación: yo con mi balón y tú con tu muñeca, yo en el trabajo y tú en casa, yo sentándome a la mesa y tú poniéndome la comida.

Frase hecha: que el trabajo doméstico no está pagando con nada. Otra frase hecha: que habría que pagarlo. El trabajo doméstico no sale en el PIB, que es bruto, pero no tonto: ningún Estado dará un euro para que una particular le tenga a otro particular planchada la camisa y la mesa puesta. El trabajo doméstico será colectivo o no lo será: guarderías, lavanderías, comedores públicos.

*

Para hablar coeducadamente primero hay que hablar educadamente. Hablar sin muletillas, sin "pienso de que", sin "y bueno" a cada paso. La educación excluye insultos y agresiones; menos, contra quien no es de nuestro grupo exacto, y menos aún si es por razón de sexo, raza o creencias. Esos otros grupos deben venir como especialmente invitados a mi lenguaje. Meter la pata no es una mala expresión, pero puede herir la sensibilidad de un amigo cojo. Puedo aceptar que algo falto de energía y resolución sea una mariconada, puedo pedirte que te dejes de mariconadas, pero no puedo decirte como insulto maricón.

La educación me obliga a distinguir entre personajes públicos y privados, entre personas que no tienen nada que declarar y personas que viven de hacer declaraciones, que las hay, como sabemos lamentablemente por los programas rosas y tomates y por la prensa del corazón. De todas las posibilidades, sólo es permitente la que nos acerca al ser humano. El dato "Lorca, homosexual" ayuda a entender un teatro de mujeres, tantas Yermas y Rositas donde el poeta volcó su alma femenina. Pero si pongo título a un chavalillo en la tierna edad, clarísimamente estoy invadiendo su privacidad, su derecho a ser quien quiera ser y ante quien quiera.

Educación cuida lo que en pragmática de la comunicación llamamos situación, intención y recepción. Situación: dónde estamos, con quién hablamos y quién nos oye. Intención: ánimo o propósito. Y recepción. Entre intención y recepción es muy importante no perdonarnos la vida en nombre del cariño, la gracia o la broma. El mejor refrán dice que donde hay confianza da asco. Ocurre en el piropo (de piri, piro: fuego): lo que tú quieras, guapa, de nada, guapa, a mandar, guapa, que no te faltará nada con esos ojazos. Semejantes vejestorios se escudan en que su piropo es un monumento lingüístico a la mujer española. Supongamos que lo es, y que a la muchacha le gusta y le va la marcha. Pero hablamos de un fenómeno colectivo, que arrastra consecuencias. Si yo soy guapa, alguien es fea, o la guapura es más valor que otros valores. El piropo incluye gestos y gestas de machotes. Detrás del piropeo de andamio, vienen los perros de paja, y detrás, más allá, la violación: Si es que iba provocando. Si es que con esa falda. Thelma y Louise. ¿Piropos? No, gracias. Que piropeen a sus señoras esposas y a sus hijitas queridas.

Del piropo al epíteto no hay más que un paso. Del guapa, al gorda, canija, morena o rubia. Y del epíteto descriptivo, al epíteto denigrante: negrita, morita, chinita. Entre la juventud, el primer pie para el insulto está en el apodo, en el mote. Se refleja en los alias que la gente joven adopta para el correo electrónico: la_sexi, loquiya_buena, la_chula son arrobas frecuentes en niñas que se expresan, sin ellas saberlo, en lenguaje puticlub. Por algo la campaña "usuari@s_clar@s", que continuaremos este curso. Campaña contra motes, insultos y piropos. Ya vieron la que hubo entre canis y pijos. Decir sudacas, moros y rumanos, puede ser un incendio provocado. Palabras y personas hemos perdido la inocencia. Hablemos como hablemos, nuestras palabras señalan y califican.

Libro de estilo, capítulo lenguaje. Coeducación sigue riéndose: el caballo y la caballa, la mosca y el mosco, los nombres epicenos. La mayoría de palabras terminadas en -er son masculinas, menos mujer, mujer. Poeto no es masculino de poeta. Pese a lo cual, si la jueza quiere ser jueza, será jueza, y no juez ni la juez, digan lo que digan Pérez Reverte y la Academia. Entre director y directora, dirección; y ni jefe ni jefa de estudios: jefatura. La sala de profesores y profesoras acabará por poner profesorado. Será una manera de mantener triunfante una coexistencia que ya quisieran en otras culturas o religiones. Exacto, aunque cacofónico, es AMPA, preferible que acabe en AFA, asociación de Familiares. Una soldada española siempre sabremos lo que es; otra cosa será qué pinta esa soldada española en Afganistán o en Irak. Decir mi asistenta no debe avergonzarnos; también nos salen secretaria y azafata antes que sus masculinos, qué quieren: son muchos siglos. Lo mejor siempre: llaneza, naturalidad.

En público y por orden de prioridades, el estilo empieza por rotulaciones, impresos, papeles y documentos oficiales. El lenguaje administrativo de un sistema democrático debe aspirar a la neutralidad y a la polivalencia. Un escrito estará bien redactado si leído o cumplimentado por quien sea, desde el encabezamiento hasta la firma, ese escrito no discrimina ni da ventajas a nadie, al menos por razón de su sexo. La @rroba como supergrafía de la a y de la o no es ni buena ni mala. Leía o dicha, hay que desdoblarla o tomar de ella la a o la o que estemos necesitando. En lemas publicitarios es breve y eficaz. Si "deportes para tod@s" es discutible, a ver qué hacemos con "ciudadan@s cabread@s".

Como norma general, desdoblaremos siempre los vocativos (para llamar o dirigirnos a las personas que tenemos delante: "señoras y señores", "damas y caballeros") y desdoblaremos también muchos sustantivos referenciales (grupos de quien estoy hablando: "los chicos y las chicas"). Adjetivos y pronombres no deben desdoblarse. "Alumnos y alumnas" es razonable; "matriculados y matriculadas" es una chorrada. La lengua no es un cuatro por cuatro. Salvo en ocasiones muy enfáticas o solemnes, debe evitarse decir: "los profesores y profesoras y los alumnos y las alumnas del Martínez Montañés". En relaciones o pares entre iguales, horizontales, se desdobla si hay motivos: diremos "amas y amos de casa" pero no diremos "primos y primas": primos basta y, si hace falta más, se especifica. Cuando masculino y femenino coincidan, debo buscar la concordancia por proximidad: "las alumnas y los alumnos educados en las labores domésticas" queda mejor que "los alumnos y las alumnas educadas [o educados] etcétera". Antes o después nos puede pasar como al REA: que nos salga al paso el masculino y nos hagamos un lío. Son muy útiles pronombres o palabras no marcadas. En vez de el que o la que, usar quien: "quien quiera". Otra manera es usar genéricos: profesorado, alumnado, familiares. O hablar en impersonales. Y no perder el hilo del discurso.

Democratizar el ruido. Vencer ruidos y grititos favorece la igualdad, acerca al pueblo llano y ordinario a esa minoría que sabe callar cuando entra en palacio o en sagrado, pisar alfombras, y cuándo hay que decir su alteza o su majestad, señal de que su señoría se codea con ella. No lo reconocen, pero en el fondo les encanta que un no-educado (que no es lo mismo que un mal-educado) aplauda al Cristo del Silencio. Así le pueden mandar callar y así se ve que no hay nada entre esa gente de barrio y quienes entienden de Semana Santa. Les encanta que Vanessaaah! llame a gritos a su Yonathaaan! por los pasillos. Que se noten colegios de pago. Increíblemente, gobiernos que han hecho campañas con éxito contra el tabaco y la alcoholemia y han metido al país en cinturón de seguridad, no hacen nada contra el ruido; al revés, lo fomentan en tele basuras y granhermanos. ¿Se imaginan que tu motillo sonara igual que mi Bemeúve? Que todas fuésemos mujeres sabias, discretas y puestas en urbanidad y protocolo. Que todas pudiésemos ser reinas.

Nada más que por eso, merece la pena educar princesas.

Se admiten ideas.

Habla con Coeducación.

 

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APÉNDICE. LÉXICO DE COEDUCACIÓN:

CDrae, María Moliner (MM), Corominas y elaboración propia

 

Acoso es acoso y no bullying. Gay es gay. De chicos, nos hemos metido en los armarios, las madres nos han dicho sal del armario, así que conviene dejar los roperos en paz, exentos o empotrados.

discriminar. (lat. discrimināre). Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.

epiceno. Gram. Nombre común perteneciente a la clase de los animados que, con un solo género gramatical, puede designar seres de uno y otro sexo; p.ej., bebé, lince, pantera, víctima.

erotismo. (gr. ἔρως, ἔρωτος, amor, e -ismo). 1.m. Amor sensual.

Eufemismos y malicias. La malicia ha viciado verbos transitivos como meter o tirar, que los hablantes sustituyen por entrar o caer, intransitivos: éntrate el banco ó ha caído a la hermana. En América y aquí, coger, tomar, pillar, son acciones muy comunes que han quedado contaminadas. (La palabra América también quedó contaminada.) Como el problema está en los significados, hacerle el juego al eufemismo es contaminar para mañana el significante que se use hoy, y será el cuento de nunca acabar. Recuerden el chiste tontorrón: -¿Te frío un huevo? -¿Por qué no te fríes tú los dos? El sustituto más universal del castellano, pronombre neutro lo, significa por defecto, como se dice ahora, sexo o sexo urgente y así lo entiende quien escucha frases como lo hicimos en el parque ó lo hicieron sin esperar más. De asociaciones de este tipo se sirvió, a su manera, la campaña póntelo, pónselo, que fue tan famosa.

femenino, na. (lat. feminīnus). 1.adj. Propio de mujeres.

Gay, no guey. La palabra gay viene de la comunidad jipi de San Francisco que quiso ver en gay, alegre, el acrónimo de good as you, tan bueno como tú (se entiende, heterosexual). El lexicógrafo Arturo del Hoyo documenta la palabra gay en España en la revista Interviú del año 1976 y la Academia la tiene admitida desde 2001: gay. perteneciente o relativo a la homosexualidad; hombre homosexual. ¿Pronunciaremos gay o guey? Apuesten por la a. Decir gay corresponde mejor con la escritura y con la etimología. Gay es palabra romance de efecto búmeran (Drae: bumerán) que desde el inglés nos vuelve fonetizada algo cambiada pero que estaba en el idioma desde siempre (como nos viene ahora pack, de paca, paquete o empacar). Busquen gayo o gaya, con y griega y verán: alegre, vistoso, del provenzal gai, y éste del latín gaudium: contento, gozo, alegría, placer de los sentidos. Busquen gaya ciencia o gaya doctrina y verán que así se llamaba, por asociación con el adorno y ceremonia, el arte de versificar, el arte de la poesía. ¿No usó gay-trinar don Antonio Machado para quejarse de los tenores huecos que cantan a la luna?

género. (lat. genus, genĕris). Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. Gram. Masculino, femenino y neutro.

hembra. MM. (lat. «fémina»; v. «femenino, femin..., fecundo, feto». N., empleado t. como calificativo en aposición.) Õ En las especies animales y vegetales que tienen los órganos masculinos y femeninos de la generación en distinto individuo, individuo que tiene los femeninos: ‘La hembra del león. Una águila hembra. Un algarrobo hembra'. (V.: «Fembra, guaricha, mujer. Estéril, fecunda, parida, salida, virgen. Femenino. Generación. Mujer. Parir. Preñez. Reproducción».)

Hermana Marica. Marica tiene la ventaja de ser palabra admitida por el decoro poético. Marica usó García Lorca en su célebre Oda a Whalt Whitman, de Poeta en Nueva York, donde nos da un repertorio llamando a los maricas de las ciudades: arpías, faeries, pájaros, jotos, sarasas, apios, cancos, fioras y adelaidas. Colega es un magnífico acrónimo de Colectivo de Lesbianas y Gays. Marica, mariquita, maricón. (de María, n.p. de mujer). 3.m.coloq. Hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo. 4.m.coloq. Hombre homosexual. El macho masclo másculo músculo es probable que gallee delante de mujeres y amanerados mariquitas a los que, por débiles, desprecia. Pero habría que verlo frente al macho músculo embutido en pantalón de cuero que lubrifica su sexo de un certero salivazo. Historias para mayores de Genet y de Fassbinder. Querelle de Brest.

hombre. (lat. homo, -ĭnis). 1. m. Ser animado racional, varón o mujer. 2.m. varón (ser humano del sexo masculino). MM. (lat. «homo», del m. or. que «humus»; v.: «humano, humilde; eccehomo, homenaje, homicida, omecillo».) Õ (n. colectivo genérico). Se aplica a nuestra especie, o sea la de los mamíferos racionales: ‘El aparato respiratorio en el hombre'. A los individuos adultos de ella: ‘El niño se transforma en hombre'. A los individuos del sexo masculino de ella: ‘La fisiología del hombre y de la mujer'. Individuo adulto de sexo masculino de la especie humana. ‘He ahí un hombre. Eso no es un hombre'. V. «todo un HOMBRE». (Otras formas de la raíz, «hom-, hum-»: ‘homicida, hominal', etcétera; ‘humanidad, humano'. Otras raíces, «andro-, antrop-, vir-»: ‘androide, andrógino, androlatría, ginandra; antropocéntrico; viril'. V.: Individuo, macho, marido, padre, vestirse por los pies, sexo feo, sexo fuerte, sujeto, varón. Caballero, señor. Adolescente, adulto, anciano, garzón, joven, niño. Baldragas, bragazas, calzonazos, calzorras, faldero, hominicaco, insignificante, juan lanas, licenciadillo, mandinga, monigote, muñeco, nadie, pelele, pigmeo, punto, punto filipino, putañero, putero, quídam, tío, títere. Barbián, castizo, gaché, gachó. Humanidad. Filantropía, misantropía. Antropología. Antropomorfismo. Monogenismo, poligenismo. Eccehomo, homicida, omecillo, prohombre, superhombre. Persona».)

Homosexual incluye lesbiana. heterosexualidad, homosexualidad. (de homo- o hetero- ~). Relación erótica entre individuos de diferente o del mismo sexo. Salvo si hablamos de cultura lesbiana o lésbica (de sólo mujeres), lo mejor y más rápido será desposeer a la palabra homosexual de la connotación negativa que históricamente ha tenido y aplicarla por igual a unos y a otras: personas con inclinaciones sexuales hacia personas de su mismo sexo. Homosexual, sustantivo o adjetivo, nos ahorra "gays y lesbianas" y el absurdo "homosexuales y lesbianas". En psicosexualidad aún hay que distinguir en grados y comportamientos más activos o más pasivos.

individuo, dua. (lat. individŭus). 2.adj. Que no puede ser dividido.

La intención. Como decía el Arcipreste allá en su siglo, las palabras sirven a la intención y no la intención a las palabras. No siempre una imagen vale más que mil palabras. Un verbo como joder lo mismo sirve para fastidiar que para el rico sexo y el culo igual es fuente de placer que asiento de todas las chocarrerías. El mundo está lleno de hijoputas que nos hacen la puñeta, y de mi niño, la gracia que tiene el hijoputa.

La la lá. ¿Por qué dicen la Pantoja y no el Jesulín? Artículos determinantes delante de nombres propios de mujer, cuidado con ellos. Mi vicepresidenta es Fernández de la Vega, no la Fernández de la Vega; ni Caballé es la Caballé para que Gil de Biedma, don Jaime, no acabe siendo la Biedma. Entre gente joven y en habla coloquial el artículo determinante no tiene por qué ser peyorativo ni esto es ciencia exacta: la Pilarica es la patrona católica de Zaragoza pero la Rocío no es la virgen de Almonte ni quien lo dijo. Históricamente el artículo ha sido ponderativo: Beatriz Galindo, la Latina, el Cid. Lo mismo es un honor ser la Piquer que un desdoro, según, la Pantoja.

La pluma. Hay quien se queda tan a gusto diciendo pene, sin caer en la cuenta de que está diciendo pluma o pincel (inglés pen) para al final volver a lo mismo, latín penis: cola o rabo. Quien dice vagina no dice tintero, sino legumbre, vaina vegetal, doblete culto de judía verde o habichuela. La solución contra cursis y enredadores es pactar con nuestro lenguaje, y decir con Góngora: hable yo inteligente y entiéndame la gente. Vivan entrar, tirar, penetrar, coger. Vivan las mujeres con tetas como Melibea y no con senos como los fregaderos de cocina; las preñadas, llenas. Las que van a parir, te saludan.

La ropa. Cuando éramos chicos, bragas eran bragas de mujer; hoy son de cuello (lo que es una manera de repartir su antiguo valor como prenda masculina) y las mujeres lo que llevan son braguitas. Y sostenes, no; sujetadores o parte de arriba de un bikini.

lesbiana. (lat. Lesbĭus). 1.adj. Natural de Lesbos. U.t.c.s. 3.adj. Perteneciente o relativo al lesbianismo, homosexualidad femenina.

macho. MM. (lat. mascŭlus, másculus, dimin. de «mas, -aris», macho; v.: «másculo», etc). 1.m. Animal del sexo masculino. Õ Se aplica a los seres de cada especie orgánica que tienen los órganos masculinos de la generación y producen espermatozoos o la forma correspondiente de gametos. (V.: «Maslo, masto, padre, semental, varón. Cubrir, enamorar, fecundar, hacer la rueda. Masculino. Marimacho. Generación. Sexo».) Ù Recientemente, se ha puesto en uso, en lenguaje vulgar y especialmente entre chicos, como apelativo laudatorio, con el significado de «valiente» o digno de admiración por sus cualidades, actos o actitud. (María Moliner.)

masculino, na. (lat. masculīnus). 1.adj. Dicho de un ser: Que está dotado de órganos para fecundar. 3.adj. Varonil, enérgico.

másculo, la. (lat. mascŭlus). 1.adj.ant. Se decía del macho. 2.m.ant. Varón, o macho en cualquier especie animal.

madre. (lat. mater, -tris). 1.f. Hembra que ha parido.

matrimonio. (lat. matrimonĭum). 1.m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

mujer. (lat. mulĭer, -ēris). 1.f. Persona del sexo femenino.

novio, via. (lat. novĭus, novus, nuevo). 1. Persona que acaba de casarse. 2. Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales. 3. Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella.

piropo. (lat. pyrōpus, y del gr. πυρωπóς). Lisonja, requiebro.

sexo. (lat. sexus). 1.m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas. sexismo. 2.m. Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro.

varón. (lat. varo, -ōnis, fuerte, esforzado). 1.m. Ser humano de sexo masculino. 3.m. Hombre de respeto, autoridad u otras prendas. MM. (Variante de «barón» debida a infl. del lat. «vir».) Õ «Hombre». Persona del sexo masculino. Se emplea para precisar la distinción o en lenguaje literario con sentido laudatorio: ‘Varón de grandes virtudes'. Ö Por oposición a niño, persona del sexo masculino que ha llegado a la edad adulta. (V. «garzón».)

vejatorio. 1.adj. Que veja o puede vejar. (lat. vexāre). 1.tr. Maltratar, molestar, perseguir a alguien, perjudicarle o hacerle padecer.

vejestorio. 1.m.despect. Persona muy vieja. (lat.vulg. vĕclus, lat. Vetŭlus: Comúnmente puede entenderse que es vieja la que cumplió 70 años).

Velo islámico. Donde hay velo no hay coeducación. Humorada o malabarismo, o temeridad, haber lanzado Coeducación e Igualdad a la vez que Diálogo de Culturas y Alianza de Civilizaciones, sin reglas previas de juego laico. Lo sabe quien ha tenido en su banca al niño, tan normal, y a la hermana, con el velo puesto: nos cambian la clase. Un suponer que el tapadismo sistemático y a perpetuidad de una muchacha no es machismo, que es cultura. Y que la alianza de culturas incluye a la familia tapadista y que yo la tengo que recibir en tutoría. ¿Qué consejo les doy? ¿Qué consejo orientador el orientador? Coeducación tiene una idea: o libran del velo monjil a la muchacha (y, de paso, a la madre) o que se pongan también el velo el niño y el padre, que para eso son de la misma cultura.

Xenofobias, racismos, sexismos. Lo malo de hacer "el indio", ir a "los gitanos" o ir "de putas", no está en las palabras ni está en el género, sino en las condiciones de la vida que propician la marginación. Si las verdades y mentiras de Coeducación están en el velo islámico, la piedra de toque de Igualdad está en esas minorías que salen mal en la foto.

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Daniel Lebrato, Igualdad y Coeducación, IES Martínez Montañés

daniellebrato@telefonica.net

teléfono de la igualdad: 669 823 890

webs: elwoman, eltendedero

descarga de originales: groups.google.com "eltendedero"

07/10/2007 12:22 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

joyas del franquismo y cómo hacer una barbacoa

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imágenes de otra época en joyas del franquismo

curiosidades sobre homofobia

(las pasa Jesús Molina)

 

 

Como hacer una barbacoa. Principios Básicos.

 

 

Una vez que un hombre se ha decidido a hacer una barbacoa,
hay una serie de acciones encadenadas que se ponen en marcha....

 

1)     La mujer compra la comida.
 
2)     La mujer hace la ensalada, prepara la verdura y el postre.
 
3)     La mujer prepara la carne para la barbacoa, la pone en una bandeja junto con los utensilios necesarios y lleva la misma al exterior, donde el hombre ya se encuentra sentado ante la barbacoa con una cerveza en la mano.
 
Ahora el punto culminante de la actividad:
 
4)     EL HOMBRE PONE LA CARNE EN LA BARBACOA.
 
5)     Ahora más actividades rutinarias: la mujer lleva los platos y cubiertos al exterior.
 
6)     La mujer informa al hombre que la carne se está quemando.
 
7)     El le agradece esta información vital y aprovecha para pedirle otra cerveza mientras se ocupa de la emergencia. Y ahora otro momento culminante!! !!!
 
8)     EL HOMBRE RETIRA LA CARNE DE LA BARBACOA Y SE LA DA A LA MUJER.
 
9)     Más trabajo rutinario: la mujer coloca los platos, la ensalada, el pan, los cubiertos, las servilletas y las salsas y lleva todo a la mesa.
 
10) Después de la comida, la mujer quita la mesa, friega los platos y: otro momento importante!! !!!
 
11) TODOS FELICITAN AL HOMBRE POR SUS DOTES CULINARIAS Y LE AGRADECEN LA ESPLENDIDA COMIDA.  
 
12) El hombre pregunta a su mujer qué le ha parecido el no tener que cocinar. Cuando ve que ella se mosquea, llega a la conclusión que no hay manera de complacer a las mujeres.

 

30/06/2007 09:07 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

la estrategia del nudista

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daniel lebrato: MORAS Y CRISTIANAS


-la estrategia del nudista-


El artículo insiste en el carácter estrictamente privado del hecho religioso y aboga por una discriminación positiva a favor del laicismo. Por la objeción de conciencia ante la expansión del islamismo, ante el judaísmo, ante la tan mal acostumbrada religión católica: esas misas oficiales con rey, alcalde o presidente, esos dineros públicos que van a cofradías y procesiones.


  • 1. Discriminación positiva del laicismo: que se cumpla el Artículo 16,2 de la Constitución, que nadie pueda ser obligado (ni por defecto ni por Ley de la Función Pública) a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

  • 2. Laicismo: el malestar de la cultura y de la civilización consiste en matar al Padre y a sus profetas. La luz bella del "non serviam" también sirve.

  • 3. Peligro: ir a más las prepotencias religiosas. El Ramadán como la Semana Santa y, por Resurrección, la Fiesta del Cordero.

  • 4. Aunque pretendan igualar pañuelos con la femenina falda, el velo es un sistema de tapadores a tapadas, jerarquía y sometimiento, probablemente miedo. Y aunque soltera o viuda no tenga varón tapador, cualquier varón se siente con derecho a apedrearla en las lapidaciones.

  • 5. En la sociedad de la información, se modifican percepciones y conductas. No desprecien el efecto llamada: el marroquí con posibles, no un patera, cuando quiere emigrar elige muy bien dónde pone su bazar multiprecios.

  • 6. El sistema hiyab de burkas, shadores y pañuelos puede ser indiscutible en diplomacia o en turismo, gente que está de paso. Pero sí es discutible antes del censo o registro civil y antes de los plenos derechos de familias a las que como funcionario o particular yo tendría que servir.

  • 7. Como coeducador, coeducar a una alumna con pañuelo, y a su lado su hermano, sin pañuelo y tan fresco. Como profesor, mi libertad de enseñanza, sin herirme o herirla. Como tutor, qué decir a ese padre y a esa madre de la niña en tutoría.

  • 8. Prohibir no gusta ni están los tiempos para Esquilaches. Pero, libertad por libertad, frente a la libertad de usted ponerle el velo a su hija, yo debería tener la libertad de que a su hija le dé clase otra persona.

  • 9. El orgullo Islam nace antes del colegio y en institutos ya es tarde. Habría que perseguir la señalación de la mujer desde y en todas las instituciones, locales o servicios públicos. Estado, Autonomías, Ayuntamientos. El velo es la piedra de toque de la igualdad y coeducación en España.

  • 10. Quien dice velo dice kipá o solideo judío de varones que nos machacan que no somos como ellos el pueblo elegido. Quien dice velo dice dogma.

  • 11. El PSOE no ha tenido para enfrentarse al Papa y a la Conferencia Episcopal. Para disimular el paso atrás, Zapatero se ha marcado una fuga hacia delante. Con el apoyo interesado o temerario de grupos católicos, el partido gobernante ha alimentando el tránsito de una religión única y verdadera a religiones por cuotas. Con ustedes: las tres culturas.

  • 12. De LOCE a LOE (y tiro porque me toca), el belén ya no es Belén sino tradición; la tradición se hará pasar por democracia de tal manera que el antidemócrata, el intransigente, soy yo, que no quiero belenes en el aula ni en la Plaza Nueva. El islamismo será la minoría complementaria con la que tengo que dialogar. Con ustedes: la alianza de civilizaciones.

  • 13. La explicación de todo: Israel, la Guerra Fría y la política de bloques. Las potencias occidentales fomentaron y armaron contra la URSS a regímenes teocráticos y clericales que, desaparecida la Unión Soviética, se han vuelto contra el Imperio. Imanes y Bin Laden.

  • 14. Desprestigiado el socialismo marxista y laico, el Islam termina en esa paradoja entre purismo y revolución.

  • 15. Si esto es así en sus territorios doloridos, árabes o islamistas cuando emigran emigran cargados de reivindicación: orgullo Islam, patada en el culo de Occidente, que se lo tiene merecido por reservar a inmigrantes lo peor de los trabajos y ciudades, y por su apoyo a Israel.

  • 16. Inversamente, el renacer de la religión en la UE apesta a numerus clausus y a geriátrico: el cristianismo como definición de europeidad contra la marea inmigratoria que, según dicen, acabará con los valores de la vieja Europa.

  • 17. En España, las civilizaciones son el mundo árabe, y el mundo árabe es Marruecos, bereberes mal llamados árabes, moros o musulmanes.

  • 18. La alianza es coladero para que Marruecos aparque cuestiones coloniales. Para que la odiosa monarquía marroquí no ocupe islotes Perejiles, la salsarrosada monarquía española ha firmado la dejación.

  • 19. Con sus cantos de vida y de alianza, el Gobierno ha dejado solas a mujeres marroquíes luchadoras y a quienes allí luchan por los derechos civiles. Porca política a cambio de casi nada, ni de Ceuta y Melilla.

  • 20. Si las civilizaciones son religiones, el creyente occidental se ha civilizado con un cinismo que interpreta las Escrituras y conjuga perfectamente fe con buena vida. En el resto sobra fe, fanatismo, por falta de buena vida.

  • 21. Católicos y católicas han pasado de un Testamento feroz y machista a sociedades igualitarias, razonablemente laicas tras la separación de poderes y la separación de iglesias y Estado. Por aunar un cristianismo capitalista con un cristianismo jipi y evangélico, se pasa por alto a aquel Jesús intolerante contra los mercaderes en el templo.

  • 22. Quien presuma de cristianismo, recuerde que hace 622 años, los que lleva el Cristianismo al Islam, la Iglesia era tan bárbara como para mandar niños al potro de tortura y eran normales persecuciones, conversiones forzosas, expulsiones, guerras, genocidios y lapidaciones contra mujeres adúlteras.

  • 23. Seis siglos dan para que no haya aquí mujeres adúlteras en el sentido público de la palabra, sino relaciones como las religiones, privadas.

  • 24. Tan privada es la religión, que nuestros curas no visten de cura y las monjas conviven con el desnudo integral, propiciado por el machismo histórico, por la liberación de costumbres y movimientos homosexuales.

  • 25. Conquistado el desnudo, la guerra entre el cuerpo y la ropa, entre el vestido y el tapado y el espejo, sí que es un choque de culturas.

  • 26. Moda bisexual, dicen mujeres radicales islámicas, suponiendo que el tapado, no es religioso sino cultural, no es forzoso sino asumido, y no es machista sino feminista. Sarna con gusto, ya saben.

  • 27. Pero hay espectáculos que se prohíben no por voluntad de las personas protagonistas sino porque hieren la sensibilidad del espectador. En Semana Santa se han prohibido flagelaciones y castigos de sangre que los penitentes asumían con gusto. Un reo desesperado no justifica la silla eléctrica.

  • 28. Ahora que niños y niñas occidentales hacen lo que quieren con su imagen, hay que ver lo castrante de un velo obligatorio, lo que supone en una muchacha la pérdida de coquetería de por vida: cambiar únicamente de pañuelo, como quien dice de corbata dentro de un traje siempre el mismo.

  • 29. Ese traje es símbolo de un paquete psicológico que simbólicamente tiene mucho de ablación. Afecta a todo: a códigos de familia, de noviazgo y de pareja, a ginecología y libertad sexual, a blusas y escotes, al deporte y a las clases de gimnasia, al baño en playas y piscinas, a quién mira y a quién deja de mirar, a su varón familiar. ¿Parece poco?

  • 30. Al no haberse sometido la inmigración a crítica, la crítica ha caído en extremos piadosos o integristas. Para la insoportable levedad del velo, el PSOE ha dejado correr el grifo de las mediocridades, salpimentadas de espíritu de oenegés y gotas de todoelmundoesbueno: un liberalismo parcial (que no aplican a la droga, por ejemplo), mucho individualismo insolidario, el frivolismo de las modas, y alguna resignación trasnochadamente femenina, sin que falte el canallismo hispánico.

  • 31. España no es Francia, nos dijeron. Si les gusta el velo, allá ellas.

  • 32. A todo esto, nadie cree que una vez dentro y en contacto con nuestra cultura, pedagogía y buenas prácticas emancipen a esas mujeres.

  • 33. Nadie cree tampoco que el velo sea factor de integración. Como se ve en París o Berlín, que llevan años recibiendo, y resultado añadido de la política y del urbanismo segregador de Francia y Alemania, la mano de obra árabe o islámica se sabe carne de explotación y salvo excepción nunca se integra.

  • 34. La alianza de civilizaciones funcionará con el jeque del petróleo o con el rey de Arabia Saudí. Con trabajadores y buscavidas, la alianza funcionará lo mismo que ha funcionado con nuestros hermanos de las Tres Mil Viviendas. Quienes nos venden el velo como seña de una civilización, con la que encima tenemos que dialogar, nos toman por idiotas.

  • 35. La crítica al tapadismo islámico debe ir paralela a críticas sobre nuestra cultura española. Machista, el "dos mujeres a la vez y no estar loco", lo cante Machín o Diego el Cigala. Peligro, "la maté porque era mía" y "volvería a hacerlo; son los celos", de Alaska y Dinarama.

  • 36. Pedir en nuestros espacios de libertades públicas un atuendo no sexista que no excluya ni discrimine a la mujer, es como la ‘debida compostura' que para entrar en templos y mezquitas piden párrocos e imanes.

  • 37. Clérigos y tapadores: háganse cuenta de que nuestro templo es el Estado.

  • 38. Cuando el varón que tapa a su mujer note un rechazo, pacífico pero generalizado; cuando el tapador pierda el orgullo y la tapada el miedo o el puntillo feminista, el mundo entero habrá ganado espacio y libertad.

  • 39. Mientras tanto, y ahora que se lleva el comercio justo, habría que hacer el vacío a tiendas o bazares multiprecios que a la mujer de casa tienen tapada. Y a voluntad de empresas y locales habría que dejar reservado el derecho de admisión de hombres tapadores y de mujeres tapadas.

  • 40. No es xenofobia, Paisa, es la estrategia del nudista contra el voyeur. Quien se deja mirar, mira. Si yo no puedo mirar a tu chica, cómo te atreves a mirar tú a la mía. Si por decencia la tuya va tapada, la mía, en camiseta y con el pelo al aire, te parecerá una puta. No la mires, Paisa.


O todos moras o todos cristianas.


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daniellebrato@hotmail.com, junio de 2007


webs: elWoman y elTendedero

CANCIÓN DE LAS TRES CULTURAS (dialoguillo)


-De tres culturas, alguna


señalándonos su libro


sagrado y que Dios lo dijo


querrá ser más que ninguna.


-Y de las tres, habrá dos


equivocadas del dios


se quiera o no verdadero.


-Si hay tres culturas que son


su historia y su religión,


será que no ha habido otras


culturas, laicos ni ateos.


-O nos toman por idiotas


tres culturas a la vez,


¿quién les ha dicho que tres


son los colores del cielo?

CANCIÓN DE LAS TRES ORILLAS (Axa, Fátima y Marién)


Tres orillas me enamoran


del Al-Garbe al Al-Jarafe,


de Triana hasta Al-Magreb.


Tres orillas me enamoran


con el sol que cada tarde


se mete en el coco: ven


Axa, Fátima y Marién.


Tres orillas que hay sembradas


de guardias y de alambradas


desde Sebta a Russadir.


Tres orillas que amanecen


con los hombres como peces


ateridos, hombres y


Axa, Fátima y Marién.


Si desde el principio no muestras quien eres,


nunca podrás después cuando quisieres


(Conde Lucanor)


daniellebrato@hotmail.com, junio de 2007

20/06/2007 07:26 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TODO EMPIEZA CUANDO NUESTROS PECHOS SE TRANSFORMAN EN MAMAS

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TODO EMPIEZA CUANDO NUESTROS PECHOS SE TRANSFORMAN EN MAMAS. Nuestros pechos, ésos que cuando vamos dejando de ser niñas miramos ante el espejo solitario imaginando miles de historias de mujer; ésos que cuando empiezan a despuntar nos hacen temer un soplo de brisa que con su frescor delate nuestros pezones incipientes. Nuestros pechos que nos hicieron vibrar cuando una mano amada los acarició por vez primera y cuando por primera vez también nos hicimos madres y nuestros hijos tomaban la leche que brotaba para ellos, leche de vida y de salud, leche de amor que solo una madre sabe dar. Pechos que gozaron con el sexo, pechos que lucimos orgullosas de ser mujeres, pechos que nosotras ahora hemos dejado de tener para tener tan sólo mamas. Sucede todo de pronto: notas algo extraño en tu cuerpo, empiezas a ir al médico y te hacen dar veinte mil vueltas hasta que te dicen, por fin, que tienes cáncer de mama. Ductal, invasor, grado III ó IV, infiltrante... qué más da. Tienes cáncer y perderás tu pecho porque en tu pecho anida tu peor enemigo. Enemigo de la vida, amigo de la muerte que, poco a poco va infiltrándose en tu cuerpo. Tu cuerpo, lo único que tienes en esta vida. Tu cuerpo, el único que te hace sentir en toda su intensidad y que ahora has de amputar para seguir viviendo, para seguir caminando por el camino de la vida, por ese sendero lleno de espinas, de dolores intensos, de cuentos que la edad te obligó a dejar de creer para ir enseñándote a enfrentarte en soledad a la crudeza del tiempo. La vida y la muerte, dos caras de la misma moneda. La vida tan frágil, tan fugaz; la muerte tan silenciosa, oculta tras la vida esperando el primer descuido. Apenas puedes creer lo que en el fondo ya sabías, apenas tienes fuerzas para arrancar el llanto que por dentro te desgarra, apenas encuentras algo a lo que aferrarte para no hundirte en el pozo de la desolación y el desconsuelo. "Otras como tú lo han superado", te dicen; "has tenido mucha suerte porque lo hemos cogido a tiempo". ¿Suerte? "No es de los peores pero has de ser fuerte". Fuerte para emprender un largo camino cuyo final está por ver, fuerte para no desmayarte ante una bata verde y para no salir corriendo cuando ya camino del quirófano te asalta el miedo a no despertar y te das cuenta de que no te has despedido de todos, y te das cuenta de que aún te quedan muchas cosas por hacer. Al fin todo pasa. Una gran venda ocupa ahora el lugar del pecho maligno y oculta la cicatriz que tendrás que acostumbrarte a ver sin dolor cada vez que te duches, cada vez que te vistas, cada vez que quieras ocultarla bajo una prótesis de goma que sólo conseguirá engañar a los que desde fuera te vean. Te mirarás al espejo como cuando eras joven y no podrás evitar que alguna lágrima brote de tus ojos. Luego el tratamiento: la quimio, la radio, la terapia hormonal... Se caerá tu pelo, sentirás fatiga y ganas de vomitar, te infertilizarán para siempre o te darán una pastilla que habrás de tomar durante cinco largos años y que cada mañana te recordará que sigues viva gracias a esas manos expertas que supieron extirpar a tiempo el mal que contigo iba creciendo. Y en tu desgracia te sentirás afortunada porque a pesar de todo sigues viendo cómo el sol sale cada día y cómo la vida no se detiene ante tu ventana trayéndote un rayo de luz que te impulsa a seguir adelante aunque cueste, aunque duela, aunque tu pecho dejara definitivamente de ser pecho para transformarse en mama.

[Isabel Lebrato. Quiero dedicarles este texto a todas las mujeres de AMAMA, mujeres fuertes y valerosas que me enseñaron a brindar por la vida, que me abrieron nuevamente los ojos al mundo y me acogieron en su seno para mostrarme que es más fácil el camino si vamos todas juntas.]

 

Todo es más fácil si vamos juntas.

Juntas conseguiremos que nos escuchen.

Juntas encontraremos los medios

y juntas desaparecerán nuestros temores.

El miedo al dolor y el miedo a la muerte

nos harán sentir más vivas que nunca

y nos haremos fuertes para combatirlo.

Juntas brindaremos por la vida,

juntas aprenderemos a seguir caminando y

juntas seremos capaces de levantarnos

el día que lo veamos todo demasiado negro.

Juntas descubriremos que el sol

aún alumbra para nosotras

y que la vida es hermosa, a pesar de todo.

Es duro, lo sabemos,

pero también sabemos que es posible.

Une tu fuerza a las nuestras

que todo será más fácil si todas vamos juntas.

15/03/2007 08:00 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

BORRADOR DE LENGUAJE Y LIBRO DE ESTILO

20070201113438-gallina-de-buly.jpg

dos páginas para sacar por impresora: http://blogs.ya.com/daniellebrato/files/n_5_el_woman__segundo_libro_de_estilo.rtf la gallina es de Buly

[ IGUALDAD y COEDUCACIÓN ]

BORRADOR DE LENGUAJE Y LIBRO DE ESTILO

Al año y medio del Plan de Igualdad y Coeducación
de la Junta de Andalucía, no está de más
RECORDAR que

  • 1º. Igualdad incluye coeducación,

  • 2º. coeducación incluye el lenguaje,

  • 3º. no hay lenguaje igual sin igualdad real y

  • 4º. sin igualdad real, el lenguaje se queda en pura estadística, demografía o cortesía.

  • 5º. Con esas limitaciones y cuando haga falta, hay que hacer visible a quiénes nos referimos, si a varones y a mujeres, y si juntos o separados

  • 6º. Como libro de estilo, cuidaríamos
    y, en su caso, desdoblaríamos:
    1º. la lengua oficial antes que la coloquial,
    2º. la lengua escrita (administrativa) antes que la hablada,
    3º. los vocativos (herederos del "señoras y señores"), y
    4º. los sustantivos (casi nunca los adjetivos),
    salvando siempre la pertinencia, la concordancia y la elegancia natural del resultado

  • 7º. En general, la parte sexualmente no marcada del lenguaje, el masculino genérico, tiene que escuchar y contemplar el lenguaje de mujeres y homosexuales

  • 8º. Hay que pactar un lenguaje, empezando por el mío, que no enmascare la dominación machista o patriarcal

  • 9º. ni, a ser posible, ninguna dominación.

    El efímero diario Liberación llevaba en editorial un artículo que habría que hacer obligatorio en la escuelas de periodismo. Se llamó Un lenguaje y un estilo que no enmascaren la dominación. A la luz de aquel artículo son inadmisibles frases comunes y mediáticas del tipo "lo que contaminamos". ¿Contaminamos, quiénes? ¿Yo con mi cigarro o mi brasero de butano igual que usted con su industria pesada? El nativo que ve pasar el 4x4 del Dakar ¿contamina igual que el piloto que lo lleva? Y cuidado con los titulares. El lema "por la paz" busca la quietud de las personas pero deja intacto el Pentágono. El "Toda España condena el atentado" se olvida, mal que nos pese, de que lo condenado, ETA, es también producto y parte de España. Pura teoría de conjuntos

    NOTAS:

    Al punto 3. No hay igualdad sin igualdad social. Pero si hablas de esto es que te sales de materia o te acusan de radical. Haga usted las reformas que pueda con ladrillos y brocha gorda pero no pretenda cambiar cimientos o estructuras. Y en las escuelas públicas aceptemos el velo islámico (cuando menos, patriarcal) so capa de ‘cultura' y ‘civilizaciones'

    Al punto 5. Titula el diario Metro de 31.01: "El 12 % de los chavales vive esclavo del móvil": no sabemos si se refiere a chavales y a chavalas y es un titular ambiguo o inexacto para un dato demográficamente relevante. En cambio "a las dos voy por los niños al colegio" puede ser suficiente aunque algún niño sea niña: se trata de contar mi empleo de tiempo no mi libro de familia

    Al punto 6. "Alumnos y alumnas" es razonable; "matriculados y matriculadas", una chorrada

    Al punto 7. El habla es un vestido de por sí artificial que tiene que sentarnos bien, no se puede forzar más artificialmente el lenguaje

    Al punto 8. Son las mujeres (de la ‘a') las que nos dicen qué hacemos o qué decimos (con la ‘o'). Año y medio después de lanzado el Plan es rara la gente que habla en "todos y todas". A la mayoría de mujeres sensibles y concienciadas, oímos decir ‘todos', ‘profesores', etc., y es eso lo que vale. Insultos y bravatas (revertianas, académicas o antiacadémicas) pueden distraernos o hacernos gracia en los dominicales aburridos, pero un exceso de polémica no tiene demasiado sentido. Cada quien verá con las precisiones del lenguaje a donde quiere llegar. Decir "cada quien" en vez de "cada cual", para que no nos busquen las cosquillas con un inexistente femenino "cada cuala", es otra solución: ponernos a salvo de cómicos de la lengua que vienen a tocarnos los registros.

    Tengamos el habla en paz sabiendo que, mientras hablemos de la ‘o' y de la ‘a', no estaremos hablando de otra cosa. Ni de la violencia, dónde está y de dónde viene, ni del patriarcado. Ni del machismo siquiera.


[Se admiten ideas: ElWoman. 01.02.07]

dos páginas para sacar por impresora, pinchando aquí:
http://blogs.ya.com/daniellebrato/files/n_5_el_woman__segundo_libro_de_estilo.rtf

01/02/2007 11:21 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

el tercer género

20070115064413-gallina-de-buly.jpgEL TERCER GÉNERO (óleo de Buly) en diez páginas para IMPRESORA:  http://blogs.ya.com/daniellebrato/files/el_tercer_genero.rtf

Daniel Lebrato: EL TERCER GÉNERO


La revista El Woman de temas de coeducación y convivencia para la igualdad y la libertad propone
EL TERCER GÉNERO, un plan para el enriquecimiento de masculino y femenino a base de integrar y normalizar las distintas culturas y sensibilidades homosexuales gays o lesbianas en nuestro organigrama mental, moral y científico. Lo que sigue es un extracto de las implicaciones y aplicaciones lingüísticas de dicho plan.


EL TERCER GÉNERO quiere mejorar la vida de personas cuya inclinación sexual no coincide, ni tiene por qué, con lo que los demás interpretamos. El nombre del plan, el tercer género, se elige y se prefiere al tercer sexo por respeto a la pluralidad y riqueza de la sexualidad: hay tantas sexualidades como personas o gustos. Se elige género, y no sexo,  por lo establecido y aceptado que está el sintagma (incluso en sus más dudosas combinaciones, como en violencia ‘de género'). Género, pero no gramatical ni neutro frente a masculino y femenino.


GAY, NO GEY. La palabra gay viene de la comunidad jipi de San Francisco que quiso ver en gay, alegre, el acrónimo de good as you, tan bueno como tú (se entiende, heterosexual). El lexicógrafo Arturo del Hoyo documenta la palabra gay en España en la revista Interviú del año 1976 y la Academia la tiene admitida desde 2001: gay. perteneciente o relativo a la homosexualidad; hombre homosexual. Curiosamente, el Diccionario no da la etimología. ¿Pronunciaremos gay o [gey]? Apuesten por la a. Decir gay corresponde mejor con la escritura y -hay que decir- con la etimología. Gay es de esas palabras romances de efecto búmeran (Drae: bumerán) que desde el inglés nos vuelven fonetizadas o algo cambiadas pero que estaban en el idioma desde siempre (como nos viene ahora pack, de paca, paquete o empacar). Busquen gayo o gaya, con y griega y verán: alegre, vistoso, del provenzal gai, y éste del latín gaudium: contento, gozo, alegría, placer de los sentidos. Busquen gaya ciencia o gaya doctrina y verán que así se llamaba, por asociación con el adorno y ceremonia, el arte de versificar, el arte de la poesía. ¿No ha habido tanto poeta mariquita? ¿Byron o Kavafis, Lorca o Luis Cernuda? ¿No usó gay-trinar don Antonio Machado en su Retrato para quejarse de los tenores huecos que cantan a la luna?


HOMOSEXUAL INCLUYE LESBIANA. Salvo si hablamos de la cultura lesbiana o lésbica (de sólo mujeres homosexuales), lo mejor y más rápido será desposeer a la palabra homosexual de la connotación negativa que históricamente ha tenido y aplicarla por igual a unos y a otras: personas con inclinaciones sexuales hacia personas de su mismo sexo. En estos tiempos de desdobles descomunales, homosexual, sustantivo o adjetivo, debe bastar como genérico y ahorrarnos el penoso "gays y lesbianas" y el absurdo "homosexuales y lesbianas", como si una palabra no incluyera a la otra.


"SI VIENES, VEN CON ALGO QUE ME GUSTE", canta una jarcha. Lo mismo se puede usar mariquita en sentido desprovisto o positivo, que se puede usar y se usa para denigrar o insultar. Los mariquitas entre sí se llaman mariquita y más: maricón, maricona, mariconaza, y oímos a varones homosexuales contando sin rubor chistes de su propia sombra: esto que va un maricón... Pero la llave de entrada y la clave de confianza la tienen ellos, no personas ajenas al grupo. Es como si a un varón calvo le dicen calvo o a una mujer gorda le dicen gorda. Puede usted decirme calvo a mucha honra, pero si usted lo que quiere es señalarme de alopecia o minusvalía, entonces su calvo no tiene gracia. Básicamente se entiende que manda la intención, que, como decía el Arcipreste allá en su siglo, las palabras sirvan a la intención y no la intención a las palabras, algo muy fácil de entender pero difícil de conseguir si tenemos en cuenta -y muchos lo han dicho: Borges, Yourcenar o Barthes los penúltimos- que el poder de los significantes excede al de los significados. No siempre una imagen vale más que mil palabras. Un verbo como joder lo mismo sirve para fastidiar que para el rico sexo y tomar por culo igual es un placer que una frase insultante. (Qué vamos a decir, si el mundo está lleno de hijoputas que nos hacen la puñeta, y de nadie como mi niño, que me saca matrícula con lo poco que estudia ¡el hijoputa!)


HAY QUE PACTAR UN LENGUAJE, hay que salir del tabú, del mal gusto y del eufemismo. Porque la malicia no ha de parar. El sustituto más universal del castellano, pronombre neutro lo, significa por defecto ‘sexo' o ‘sexo urgente' y así lo entiende quien escucha frases como lo hicimos en el parque ó lo hicieron sin esperar más. (De asociaciones de este tipo se sirvió, a su manera, la campaña póntelo, pónselo que fue tan famosa.) La malicia ha viciado verbos transitivos como meter o tirar, que los hablantes sustituyen por entrar o caer, intransitivos: éntrate el banco ó ha caído a la hermana. En América y aquí, coger, tomar, pillar, son acciones muy comunes que han quedado contaminadas. (La palabra América también quedó contaminada.) Como el problema está en los significados, hacerle el juego al eufemismo es contaminar para mañana el significante que se use hoy, y será el cuento de nunca acabar. Recuerden el chiste tontorrón: "-¿Te frío un huevo? -¿Por qué no te fríes tú los dos?" Cuando éramos chicos, bragas eran bragas de mujer; hoy son de cuello (lo que es una manera de repartir su antiguo valor como prenda masculina) y las mujeres lo que llevan son braguitas. Y sostenes, no; sujetadores o parte de arriba de un bikini. Hay quien se queda tan a gusto diciendo pene, sin caer en la cuenta de que está diciendo pluma o pincel (inglés pen) para al final volver a lo mismo, latín penis: cola o rabo. Quien dice vagina, dice legumbre, vaina vegetal, doblete culto de judía verde o habichuela. Así entendidas estas etimologías, ¿se representa la imaginación lo que dicen? La única solución para que cursis, tímidos y enredadores no nos tomen el pelo, es pactar con nuestro propio lenguaje, y decir con Góngora: hable yo inteligente y entiéndame la gente. Vivan entrar, tirar, penetrar, coger, polla, coño, carajo. Vivan las mujeres que tienen tetas como tenía Melibea y no senos como los fregaderos de cocina; las que están preñadas, llenas, y no embarazadas, confusas; las que van a parir y no a dar a luz.


ARMARIOS, LOS DE LA ROPA. Es inadmisible, ni como gracia, que la mayoría pida pruebas o aduanas, armarios más o menos, por donde salgan los mariquitas. Tiene sentido saber que Lorca fue homosexual si es que eso me ayuda a entender a Yerma o a Bernarda Alba. Pero ¿qué sentido tiene que quien no es nadie ni famoso tenga que hacer públicas sus preferencias, sus gustos y disgustos sexuales? Bastante es que con armario o sin armario, con orilla o con acera, la homosexualidad soporte ser la otra realidad, la realidad marcada, como ser zurdo es la otra realidad frente a la mayoría diestra, y la silla de ruedas frente a las dos piernas.


HERMANA MARICA. Marica tiene la ventaja de ser palabra admitida por el decoro poético. Marica usó García Lorca en su célebre Oda a Whalt Whitman, de Poeta en Nueva York, donde nos da un repertorio de localismos curiosísimos llamando a los maricas de las ciudades: arpías, faeries, pájaros, jotos, sarasas, apios, cancos, fioras y adelaidas. Colega es una perfecta palabra, magnífico acrónimo del Colectivo de Lesbianas y Gays. Orgullo gay estamos tan acostumbrados a oírlo pronunciado gey [orguyo gey], que no tenemos que empeñarnos en otra cosa. El acoso es acoso y no bullying. Gay es gay. De chicos, nos hemos metido en los armarios, las madres nos han dicho sal del armario, así que conviene dejar los roperos en paz, exentos o empotrados.


LA LA LÁ. Artículos determinantes delante de nombres propios de mujer, cuidado con ellos. Mi vicepresidenta es Fernández de la Vega, no la Fernández de la Vega; ni Caballé es la Caballé para que Gil de Biedma, don Jaime, no acabe siendo la Biedma. Entre gente joven y de habla coloquial el artículo determinante no tiene por qué ser peyorativo ni esto es ciencia exacta que no tenga caprichos y excepciones: la Pilarica es la patrona católica de Zaragoza pero la Rocío no es la virgen de Almonte ni quien lo dijo. Históricamente el artículo ha podido parecernos ponderativo o elogioso: Beatriz Galindo, la Latina, sabía más latín que nadie como el Cid era más sidi, señor, que ningún otro. Con prevenir los malos tratos es suficiente. Lo mismo es un honor ser la Piquer que no lo es ser la Pantoja. La vida es compleja pero en lo académico y oficial lo tenemos más fácil: con evitar o prohibir nombres propios no consensuados, tenemos bastante. Bastante si periódicos y medios, sobre todo la televisión, se impusieran un libro de estilo de obligado cumplimiento, esa ley de defensa del idioma y de las buenas prácticas lingüísticas.


SI LA PSICOLOGÍA, necesidades y perspectivas del tercer género se hicieran múltiples y compartidas por todos, homos y héteros, lograríamos neutralizar la peor parte del machismo, varones que se creen que lo son porque mean de pie y no como otros que orinan, los pobres, sentados. La anécdota es real y está vigente como seña de identidad en algunas peñas masculinas. El varón macho masclo másculo músculo es probable que gallee todavía algunos años delante de mujeres y amanerados mariquitas a los que, por débiles, desprecia. Pero habría que verlo delante del macho músculo embutido en pantalón de cuero que se prepara para una penetración anal lubrificando su homosexualidad con un certero salivazo. Historias de Genet y de Fassbinder. ¿Se acuerdan de Querelle? Pues eso.


[Elwoman, enero de 2007]

12/01/2007 16:23 elwoman #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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