elwomansin igualdad no hay coeducación
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SolamenteAquí, una servidora, está amenazada de muerte por una ex pareja. Dejando a un lado si me lo merezco o no -frívola ironía negra versus heroína cocaína blanca más o menos pura-, quien vive esta situación en primera persona del singular yo mi me conmigo aunque sea ombliguista, puede permitirse sacar los pies del tiesto de cuando en vez al opinar sobre el tema (vale que cada caso es un mundo y cada casa ni te cuento). Y puede, quien está amorosamente amenazada o mortalmente enamorada, hasta permitirse el lujo de ser incongruente e ir y presentar la otra mejilla y pedir el archivo del caso, la anulación de la orden de alejamiento. Y ahora va la tía y le quita la denuncia, pa matarla. Se puede, como aquella furia de Perla Chaves, morir amando y amar matando y muriendo, aunque al amor así entendido no se le deba llamar amor. O tal vez sí. Sí, somos todos bastante complicaditos; entro yo y sálvese quien pueda. Mañana voy y lo hago. No me pregunten porqué. Yo no soy HitlerTodos llevamos nuestro bagaje en la mochila; traumas, frustraciones, represiones y demás aderezos que nos cuajan y nos hacen ser. Ser o no ser de una determinada manera, que es la cuestión. “Un hombre no es una isla”. Una mujer, tampoco (no se me alteren).
No es cuestión de perderse en profundos estudios psicológicos. La Psiquiatría admite una tipología catalogada de “no enfermedad”, por tanto, "incurable", que consiste en una inmodificable conducta antisocial del individuo y que se denomina Psicopatía. ¿Es duro? Durísimo ¿El psicópata es víctima de sí mismo, de los otros, del hado del destino, de los genes que nos dominan, de un conjunto de todo esto? Pues sí. ¿Que se puede elaborar una larga lista de psicópatas, asesinos despiadados a lo largo de todos los tiempos y a lo ancho del Globo? Pues también. Estatuas y monumentos conmemorativos se les han hecho a algunos. Y seguramente Hitler tendría siete baúles llenos de traumas y conflictos personales e íntimos que no restan un ápice para que se diga de él que fue un auténtico hijo de puta, sin más.
Es verdad que todos podemos matar en un momento dado. Todos llevamos dentro “el lado oscuro de la fuerza”. La cuestión es: de qué modo y bajo qué circunstancias, si se convierte en hábito, o si en la perturbada mente de un sujeto se presenta como una respuesta normal, como una conducta aceptable, como una opción más. Sin más ni más.
Está muy feo decirlo y además suena a reaccionario, antiutópico, facha gagá y de desconsiderado corazoncito insensible, pero como tampoco soy “Alicia”, diré que, desgraciadamente, no hay reinserción posible para estos individuos, no son capaces de controlar sus respuestas-reacciones de violencia o impulsos sexuales; disfrutan con el sufrimiento del prójimo y además no sienten el menor remordimiento. No saben qué es la conciencia porque para ellos todo es válido. Y lo que es peor, no hay quien les cambie su manera de ser. No están enfermos ni se les puede reeducar, sencillamente, son así.
Ante tales conductas, es de cajón pedir un endurecimiento de las penas, una reforma penal para violadores, pederastas, misóginos asesinos, cuyas personalidades ya están determinadas, enquistadas, fosilizadas con f de fatum cabrón el destino a veces. Y ahí tiene su papel la familia de las víctimas, con potestad para sentarse a discutir, reclamar y exigir donde sea necesario y ante quien haga falta. Lo mismo que un trabajador cabreado se sienta ante una mesa de negociaciones a reivindicar sus derechos. En caliente. Faltaría. Ni en frío ni en calienteEl pasotismo ilustrado que congela las reformas penales, justas y necesarias, continuará ignorando el asunto, el clamor popular y la célebre cita de Heráclito “todo cambia, nada permanece”. “Los debates sobre una posible reforma del código penal deben plantearse en frío, no en caliente” alegan sus ilustrísimas.
Violadores, pederastas y misóginos asesinos de mujeres no se reformarán tampoco, nunca en la vida. Mas habrá que soportarlos dentro de una sociedad a la cual no respetan, campando a sus anchas por las calles, pues el derecho a su libertad está por encima de cualquier vida. Entre muerta y muerta ¿cuánto tiempo dura el frío? El frío que corre por las venas de quienes se dejan llevar por la inacción mientras se llevan calentito el dinero a casa. Que no te toque a ti. La vida sigue igual, que diría Julito Iglesias. SUICIDISMO, SUICIDISMO MACHISTA Y VIOLENCIA DE GÉNEROSUICIDISMO, SUICIDISMO MACHISTA Y VIOLENCIA DE GÉNERO
1. La sociedad no puede penalizar el suicidio, y eso va contra el poderoso imperio de la ley. Ante el titular “muerte de la mujer y suicido del criminal”, portavoces políticas o cercanas a la víctima se despachan con declaraciones que mueven las pasiones más bajas y alejan el pensamiento crítico: ‑Pues que lo entierren; que se hubiera matado él primero. Esta lógica perogrullesca parece una táctica francamente peligrosa. No interesa admitir que el violento machista, igual que el integrista, tenía predeterminada su propia muerte. Esta predeterminación no es pertinente en política y bloquearía a tanto observatorio, a tantos cargos y cargas que viven del cuento, vale decir contando cuerpos muertos. Toda violencia comparte una raíz conservadora y toda buena sociedad conlleva, como mecanismo de defensa, hábitos violentos y una industria donde la muerte se concibe, donde la sangre cotiza y se justifica. Para diferenciar unas muertes de otras y para defender su violencia, la buena sociedad descompone la moral, siempre lo ha hecho, y con doblez nos habla de orden y paz: cómo está el mundo amenazado, cómo acabar con el terrorismo, por supuesto: no analizando y paliando desigualdades, no yendo a las raíces de la miseria, sino con más gasto militar y nuevas sacudidas patrioteras que justifiquen que hay (que sigue habiendo, dios mío) paz y orden que disparan y matan. Tampoco nuestros observatorios contra la violencia machista irán a la raíz de la violencia, teniéndola tan cerca. No sea que ciertas prácticas, ciertas instituciones y ciertos personajillos salgan mal parados. El agresor, si se mata: al hoyo; y, si no: detención, juicio y condena, el imperio de la ley. Y vengan manifestaciones de repulsa. El día de la manifestación, ustedes, que pueden pagarse guardaespaldas y carros blindados, pongan en sus discursos todo el imperio de la ley que ustedes quieran. Quienes llevamos la pancarta sabemos que no podremos ir de vacaciones a ciertos países impunemente y que mañana habrá en nuestros periódicos más mujeres muertas.
Daniel Lebrato 2. A género se llegó por el caminito del eufemismo y de la abstracción. Género se pactó entre, por un lado, sectores de la política recién concienciados con el problema y, por otro, viejos sectores feministas preocupados en diferenciar (o desdoblar) a toda costa. Las feministas ya venían diciendo género. Sexo les parecía con razón una obviedad, y en expresiones como igualdad de géneros la palabra evitaba la ambigua igualdad de sexos que se podría malinterpretar. Con ayuda del inglés de Inglaterra, donde el feminismo fino llevaba la delantera, se impuso entre nosotros género: cuestiones de género, diferencias de género, lenguaje de géneros empezaron a oírse como lo más normal. Sin embargo, lo que sirve en un ámbito no tiene por qué servir en todos, y por algo tenemos la riqueza del lenguaje. Es evidente, por ejemplo, que el deporte sufre violencias y es evidente que el deporte genera situaciones violentas que ‑alegan los deportistas‑ nada tienen que ver con el deporte. Si no hay violencia deportiva y, como mucho, hay violencia en el deporte, tampoco habrá violencia de género, sí individuos violentos. Soy masculino: ¿Soy un violento? Más allá de lo fisiológico: ¿Soy un macho? Más aún: ¿Soy un género? 3. Comentario el día del desfile, el tipo del andamio, el del piropo. Comentario el hincha, el héroe de la barra, el coche tuneado, el chulo del recreo. Comentario ciertas parejas agua y aceite que llamamos matrimonios. De texto, comentarios.
sobre el tuteo en las aulasEL DEFENSOR DEL PUEBLO, ENRIQUE MÚGICA HERZOG, PROPONE ERRADICAR EL TUTEO EN LAS AULAS Ahora que el Defensor del Pueblo anda proponiendo acabar con el tuteo en las aulas como medida para combatir violencias y malos tratos, cae uno en la cuenta de que la Oficina del Defensor del Pueblo ya podría habernos defendido (y en su caso liberado) -de quienes hurtaron al Pueblo y a la Constitución la consulta o referéndum sobre la forma del Estado, república o monarquía. -de la Transición Democrática que todavía estamos pagando y de quienes la hicieron pasar por modélica, desde aquellos Pactos de la Moncloa de 1977. -de quienes no han pagado lo que en Chile o en Argentina sí: crímenes de guerra y sangre aquí en España, más que amnistiados, amnesiados. El Defensor del Pueblo ya podría -denunciar las misiones de paz del ejército español, se disfracen de ONU, OTAN, UE, cascos azules o lo que sean, y la mercenarización del ejército. Y aun con la milicia extrajera, el Defensor del Pueblo ya podría pedir que el ejército recupere para España las bases extranjeras y que libre las aguas de Gibraltar de banderas hostiles, de espías y de nucleares. De paso, el Defensor del Pueblo ya podría pedir que se modifique la Ley Electoral que en la práctica roba la voluntad del pensamiento minoritario y crítico y se lo da en votos y representantes a PP y PSOE, que a él lo mantienen como Defensor del Pueblo, para que ahora venga diciéndonos cómo tenemos que dejarnos tratar en el aula. Pero con todo y con eso, ya puestos a hablar de lengua, recuerde el Defensor 1º) que los tratos académicos han sido tradicionalmente de tú, por el latín, que desconoce el usted; que no por eso había menos respeto, y que a Fray Luis de León y a Arias Montano sus discípulos les hablaban de tú, tuteo de la universitas que compartían unos con otros, 2º) que en el aula la experiencia del usted es mala cuando se percibe en usted un distanciamiento que no gusta ni convence, y 3º) que mejor haría el Defensor en defender el trato entre iguales y defender la igualdad y democratización del tratamiento, el derecho de la persona a tratar como es tratada, un poner: si a mí, el camarero, el taxista o el mecánico, me tutean, yo al cliente también lo tuteo. La lengua española tiene que acabar con el clasismo y la desigualdad de tratamientos, reservando el trato desigual a razones afectivas, nunca oficiales ni de protocolo. A un abuelo lo mismo gusta que le digan: -Abuelo, qué guapo estás, ó -Abuelo, qué guapo está usted. Pero ni un español debe inclinarse ante su Majestad ninguna. Dignidad obliga. Por la igualdad de trato dentro de la comunidad educativa. Por una comunidad marcada por la universitas, el espíritu de escuela y colegiales colegas desiguales entre iguales. Contra la jerarquía del tratamiento y por la jerarquía del respeto y del saber. daniellebrato@hotmail.com, 30.06.07
COEDUCACIÓN, QUÉ HACERpara leer por impresora
Igualdad y Coeducación (ICO) iba para niña bonita y empezó pagándose como una jefatura de departamento, tres horas lectivas por semana. Al presente, ICO se paga a dos horas de guardia, sin reducción ninguna de horas de clase. En un funcionariado que lo de abajo mira en lo de arriba, el círculo “para lo que me pagan” se cierra con “total: para lo que van a hacer de todas formas”. Hace tres años, la entonces consejera Cándida Martínez nos convocó a los primeros responsables de Coeducación a un acto brillante en el aula magna de Medicina. Entre aquel acto cargado de futuro y este presente cargado de incertidumbres, ha habido mucho palo de ciego (los diagnósticos), mucha impotencia y mucha deformación, además de una pésima y desacreditada puesta en escena que ha hecho que de ICO se hayan reído en no pocos institutos y colegios, entre otras cosas por la caricatura lingüística. Al final, entre lo que pongo yo (mi bisoñez) y lo que no pone la empresa (firmes a más de uno), fachas y machistas se han merendado a la de ICO (que está muy buena o es un poco machorra) o al de ICO (que seguramente es maricón). Paralelamente, en los medios se les iban riendo las gracias a Revertes y Burguetes (Antonio Burgos), y la Academia decía que no a unos desdobles forzados. Lo más grave, no obstante, no sucedía en el lenguaje, eso hubiera sido un debate entre personas al menos civilizadas. Lo más grave seguía sucediendo en los bloques donde la estadística de violencia sexista no ha disminuido y donde por la tele seguían poniendo malas prácticas como si fueran buenas (prevalencia masculina en la Casa Real) y se nos dejaba indefensos ante el machismo emergente más extendido en nuestros días: el tapadismo de género que malamente nos han querido colar como la moda del velo, como marca de una de las tres culturas y civilizaciones con las que, encima, nos tenemos que ‘alianzar’. Aquí hay que hablar del PSOE y de su pariente el PP, no por hablar de política, sino como expendedores de ideas, creencias o ideologías. A un partido que no labora por la igualdad (si lo hiciera, el PSOE sería igualitarista o comunista) la igualdad le viene ancha; no la repudia, pero tampoco sabe qué hacer por ella. Y ahí están los regalillos lineales del Gobierno: tantos euros por vivienda, tantos por natalidad, gratuidad de los libros de texto; medidas iguales que, al darse en familias desiguales, lo único que hacen es poner de relieve la primera desigualdad. El Estado, con su permisividad ante las bolsas de varonía sola, con su dejación ante el tapadismo, no acabará nunca con la violencia sexista. Donde hay colegios religiosos y privados jamás se implantará la coeducación. Y en los dominios públicos del Estado coeducación se queda en paridad: repartos en cremallera entre varones y hembras en instituciones de por sí más coeducadas que la media: política, magistratura, enseñanza. Lo que desde arriba se consigue sobre la violencia recuerda lo que se consigue sobre el terrorismo o el suicidismo: absolutamente nada. El terrorista no va a la concentración ni guarda el minuto de silencio que guarda ¿toda? España. Y el suicida es como el pirata de Espronceda, que la vida ya la dio. En cuanto al violento machista, hay que ver ante qué grupo el ayer pacífico y hoy violento está quedando mal, no tiene ya crédito ni opinión, tanto, que prefiere borrarse de su mapa mundi, ese que se burla de él en el bar. Horror a los colegas, horror a los amigos, horror a ti, si no doy la talla en la cama, horror a que te vayas con otro, y si no te vas, venga la burla: ¿Qué pasa, que te domina tu parienta? A ese horror tendríamos nosotros que mirarlo de frente. Pero nadie toca al FBI, al Fondo de Buenas Intenciones. Y los niños con su uniforme y las niñas con el suyo. Y los matrimonios los viernes por la noche, ellos por un lado y ellas por otro. Y don Felipe y doña Letizia. Y los obispos, no las obispas. Y el militarismo. Y el fútbol. En ese entorno, será un milagro que al violento conciencie una campaña contra ¿qué malos tratos? ¿Queda algo por hacer? Claro que sí. Nosotros lo hicimos. Como estábamos solos en un medio hostil, nos planteamos un plan solo ante el peligro. Buscamos el amparo de la Junta Directiva y apuntamos directamente al corazón de nuestro instituto, al Plan de Centro. Con el arrope de boletines y bojas y cargados de razones legales, fuimos colocando en el Plan de Centro legislación concreta y aplicada. Teniendo el Plan y la Dirección de nuestra parte, pudimos trabajar bastante bien esos tres años. El primero lo dedicamos a visibilizar el problema, ese que no se nota porque hay un Techo de Cristal y porque hay un Pegajoso Asfalto que con gusto no pica: mujeres que disfrutan del machismo. Al segundo año nos dedicamos a revelar las diferencias entre los dos sexos y las muchas sexualidades, principalmente como minoría mayoritaria, la homosexualidad. Fue la campaña El Tercer Género. Por último, empezábamos a meterle mano a las fuentes del sexismo: la discriminación de personas iguales desiguales: el negro, el gitano, el morito y sus parejas respectivas: la guapa, la gorda, la canija, pensando que detrás de un piropo o de un epíteto elogioso asoman sus contrarios, el ninguneo (de quien ¿no? es guapa) y el insulto. Esta campaña la habíamos titulado Llámame por mi nombre (Call my name) y estaba prevista para un plan trienal o cuatrienal que involucrara a todos los departamentos. Para aprobarse en Claustro y Plan de Centro, el plan incluía (incluye) bancas en cremallera niño-niña niña-niño, campaña usuarios claros en los correos estudiantiles por internet, crítica del machismo institucional, crítica de los roles: feminización de los varones, híper paternidades, crítica de la maternidad, crítica y superación del trabajo doméstico, crítica de las adopciones, crítica de la inmigración, cuestionamiento de los modelos familiares matriarcales o patriarcales, restitución de lo femenino y lo masculino como marcas personales positivas. Tarea no falta, pero nuestro lema nos sigue pareciendo más lema que nunca: sin igualdad no hay coeducación y coeducación sin igualdad parece un paripé, un apaño, que no hace más que apuntalar la obediencia y la dominación. [daniellebrato, elwoman.blogia.com, 14.10.08]
Olvidábaseme decir. Me va la marcha. Volvería a coger Coeducación.
IGUALDAD Y COEDUCACIÓN, PLAN Y CONTRAPLÁN, DIEZ AÑOS[ IGUALDAD Y COEDUCACIÓN, PLAN Y CONTRAPLÁN, DIEZ AÑOS ]
I. PRINCIPIOS DE PARTIDA Y DE ACTUACIÓN 1. Si no actuamos sobre el profesorado nunca actuaremos sobre el alumnado 2. Sondeos, encuestas, observatorios, diagnósticos y similares no dirán más que lo que ya se sabe: 4. Igualdad y Coeducación le vienen grande al Estado, al Gobierno y a la Enseñanza mientras sigan: 5. Sin igualdad real no habrá coeducación real
II. PLAN POR AÑOS Año 1. Objetivo: poner de relieve la desigualdad por clases sociales: Año 2. Pertinencia y actuación: varón y hembra como sexos frente a sexualidad: Año 3. Objetivo: combatir los puntos de concentración del masculinismo, principio de la violencia: Año 4. Objetivo: integrar críticamente culturas y razas: crítica del tapadismo, motes y apodos Año 5. Campaña “llámame por mi nombre”: por la igualación de las clases maleducadas Año 6. Campaña contra pintadas y gritos: no se pintan las bancas ni los espacios públicos, Año 7. Masculinidad y feminidad: por la restitución de los valores masculinos y femeninos, Año 8. Crítica y superación social del trabajo doméstico Año 9. Crítica y superación de los códigos del honor, de las raíces de la violencia, del victimismo y del suicidismo machista Año10: Igualdad y Coeducación elwoman, 30.09.08 TAPADISMO DE GÉNEROEL TAPADISMO DE GÉNERO EL TAPADISMO DE AHORA MISMO ¿Por qué le llaman velo (islámico) cuando quieren decir tapadismo de género? 1. Velo pone en relación el velo islámico con un mundo de complementos (pañuelos, diademas) que en el Islam para la mujer no existe. 2. Aunque no estemos enganchados al mundo de la moda, en un mundo enganchado a la moda, el velo (islámico) podría entenderse como una opción más de moda, tocador o espejo, con prendas de poner y quitar libremente. 3. El velo (islámico) es parte de un sistema (signos codificados) de ropa y maneras de vestirse las mujeres: botones cerrados, el tapado en gimnasia y deportes, en playas y baños públicos, etc. 4. El velo (islámico) es parte de un sistema (signos codificados) de conductas tocantes a la vida amorosa y sexual de las mujeres: relaciones familiares y sociales, virginidad y casamiento. 5. La palabra tapadismo está libre y puede venir muy bien su uso para este fenómeno global que esconde o revela (según se mire) el velo (islámico). Tapadismo de género se basa, por simetría o similitud, en violencia de género, discriminación de g., integración de g., igualdad de g., etc. 6. En el Diccionario viene «tapada. (de tapar). Se decía de la mujer que se tapaba con el manto o el pañuelo para no ser conocida. tapadillo.2. m. desus. Acción de taparse la cara una mujer con el manto o el pañuelo para no ser conocida.» En América, tapadismo tiene que ver con la ocultación de intenciones o personas. Se usa en política. 7. Es curioso que la Academia da la tapada y el tapadillo en pasado y en desuso. Bueno sería que ahora por culpa de cuatro irresponsables manipulados por la Iglesia Católica tengamos que re-presentar (volver al presente) tan triste y castradora costumbre de tapar/taparse las mujeres.
COEDUCACIÓN, TRES AÑOSTercer año del Plan de Igualdad y Coeducación. Quienes trabajaron sacando diagnósticos y tantos por ciento no han ido más rápido ni por más autopista que quienes hicieron un trabajo de arriba abajo procurando normas de obligado cumplimiento. [COEDUCACIÓN, TRES AÑOS]
por Daniel Lebrato, del IES Martínez Montañés webs elwoman y generoteca 1. Hoy sabemos lo que sabíamos: que el lenguaje desdoblado es imposible y que el masculino gana en el sentido gramatical de la palabra. Cuanto antes las mujeres partidarias del desdoble a todo trance se den cuenta de imposibles y de absurdos, antes volverá la cuestión palpitante a sus principios y antes desarmaremos a graciosos y compañeros machistas. Que no nos den la coña: -Mire usted, lo mío es la igualdad, no sé si le suena. La coeducación, si usted quiere, se la discute a su señora esposa. En coeducación ha habido dos líneas de trabajo: una de base y otra de altura. La de base ha ido de lo particular a lo general, del diagnóstico a sus conclusiones, de grupo en curso y de cursos hasta el alumnado todo y más allá a un profesorado que básicamente seguía siendo el que era antes del Plan. El trabajo de altura ha ido de lo general a lo particular, de unas normas a su cumplimiento, empezando por el profesorado, e irradiando desde ahí a todo el alumnado.* [Esta praxis de arriba abajo es vieja en educación. Son las órdenes religiosas que siempre han incidido sobre las clases altas. Es el despotismo ilustrado llevado a nuestras aulas. Fue la estrategia de la Institución Libre de Enseñanza que desde 1876 quiso cambiar España cambiando a la minoría dirigente, básicamente la generación de la República.] Será porque algunos en coeducación nos hemos visto sin estructura ninguna, sin cursos ni recursos, sin la nueva asignatura cambio social y nuevas relaciones de género, será por eso por lo que algunos hemos optado (es ley de vida) por guerrillas directas aprobables en claustro y en plan de centro. A fin de cuentas, sólo un par de cosas sabíamos y teníamos: el Plan de Igualdad y Coeducación de la Junta de Andalucía y la confianza del equipo directivo, tal vez del consejo escolar. Los centros que empezaron declarándose zonas no sexistas hoy siguen teniendo en sus dinteles y frontispicios esa misma leyenda: entra usted en zona no sexista, es nuestro ideario y figura en el Plan de Centro, se ponga usted como se ponga.
2. 1º. Raíz de la violencia contra las mujeres. Dejando aparte, aunque no del todo, patologías del celoso como la que pinta Icíar Bollaín en Te doy mis ojos, muchos pensamos que la raíz y esencia de la violencia está en comportamientos e instituciones que no se quieren tocar: el Fútbol, la Iglesia, la Monarquía (por citar tres inamovibles). Que habría que intervenir en ciertos agrupamientos de machos solos. Que actuar en bares y murgas de currantes. Que penalizar piropos y lenguajes de andamio y a quien insulte diciendo maricón. No es tan raro si se piensa que ciertas reuniones de hombres solos son tan centros de incubación de la violencia como lo pueden ser las mezquitas. En los estadios y en las bancas de clase habría que ir a una paridad real. Aunque sea un burdo apaño: sentando a un niño con una niña y a una niña con un niño, y combatiendo las bolsas de muchachos solos en aulas y recreos. Como sospechamos que el Gobierno no está dispuesto y que a usted que esto lee le puede parecer utópico y exagerado, cuando no, directamente estatalista, lo vamos a dejar ahí. Pero seguimos pensando que la escuela de la violencia está en el grupo machote. A ese grupo machote, que quita y pone cuernos y dignidades, pertenecen el hombre agresivo (todos los hombres son agresivos) y el hombre endeble. El endeble está dispuesto a quitarse la vida antes que a enfrentarse a su dura realidad: no dar la talla. No dar la talla es no que su mujer quiera a otro, no que a él no lo quiera. No dar la talla es verse despreciado y humillado como macho de manada: que su mujer le corone, que le insinúen que con otro hombre se lo pasa mejor en la cama, cosas así. La vergüenza del violento no está ante su mujer y su grupo familiar (ante el que actúa con gran soltura y desparpajo). La vergüenza insufrible y suicida está ante el grupo de machitos y machotes que en la barra del bar o en el trabajo le van a dar un repaso. Al panorama que le espera en el bar o en el barrio y a la presión del grupo dominante, responde la mato y me mato: violencia más suicidio. Verdad que muchas veces el suicidio machista se queda en chapuza y torpe auto mutilación, pero verdad que muchos sinceramente no soportan la vida. De esto no gusta hablar en círculos feministas: - ¡Pues muy bien, pues que se maten! ¡Ojalá se maten todos!, dice mi amiga. Y no es eso. Siempre nos ha parecido que mirar para otro lado la especificidad del suicida sexista es como no mirar tampoco al suicida islámico. Nuestras claves legales y condenatorias son inútiles por igual, pues, a ver ¿cómo podría condenarte una sociedad que tiene en la pena de cárcel y en la pena de muerte sus mayores horrores disuasorios, si tú el suicida libertad no la quieres, y lo que quieres es que todo se cumpla cuanto antes con tu propia muerte? ¿Quién explica, si no, las masacres de Torres Gemelas o de Atocha? [Inciso. Hablamos del empeño PP en la autoría de ETA detrás del 11-M. Pero ¿qué decimos del empeño PSOE en la alianza de civilizaciones?, ¿qué, del diálogo de culturas sin antes solucionar (no ‘devolver') Ceuta y Melilla? ¿Cree el Gobierno que sin despegarse de USA y de Israel y de las célebres misiones de paz de una títere ONU, España está a salvo de futuros atentados? ¿No sería más fácil ponerse en paz con el pasado colonial y colocar nuestro país en la órbita de neutralidad internacional donde antes estuvo?] 2º. El trabajo doméstico. Que el niño ponga la mesa, de acuerdo. Que ordene su cuarto, de acuerdo. Que no sea un perfecto inútil y sepa freír un huevo. Pero el trabajo doméstico no es trabajo en tanto no esté retribuido. Que un hombre maneje y ponga una lavadora significa lo mismo que si la maneja una mujer: absolutamente nada. Nivel de vida, si acaso: es evidente que tienen lavadora pero no tienen servicio doméstico; también pueden tener termomix, vaporeta, yegua en la cuadra, el cuatro por cuatro de papá. Es también evidente que Letizia de España no va a tocar una fregona. En vez de trabajo, hablaríamos de esfuerzo y de autogestión personal y de niveles de vida que tanto niños como niñas pueden afrontar y permitirse. El trabajo de casa no puede ser que lo pague el Estado. Lo tendría que pagar el grupo beneficiario, es decir: el marido, los hijos que no hacen nada. El trabajo doméstico en la calle ya lo pagamos. Pagamos que nos hagan la cama: en un hotel; pagamos a quien nos hace la comida: en un restaurante; pagamos que nos hagan la tortilla: en el supermercado la compramos hecha. Por lavar, limpiar, cuidar del abuelo o del pequeño, ya pagamos lavanderías, limpieza, cuidados, guarderías. 3º. Las mujeres tapadas. Muchos pensamos que el velo como sistema, es decir: para mujeres y para toda la vida, es machismo puro y duro y no cultura (o es cultura machista si usted quiere), y lo que tenga de religión no debiera importarnos: también nuestras mujeres familiares se han puesto el velo para ir a misa o para entrar en sagrado. Muchos, en fin, desde antes del tapadismo teníamos un cielo que nos han fundido: la escuela laica, la religión fuera de la escuela. Quien sale ganando con que no sea así, sobra decirlo, es la Iglesia Católica, que se queda, ¡vaya si se queda!, en los planes de estudio. Y ahora, encima, como abanderada de la libertad religiosa y de las minorías de las demás religiones. 4º. La pública y la privada. Familias hay islámicas adineradas que por Europa tienen sus propios colegios y, como quien paga manda, van las muchachas con sus velos como les da la gana. Aquí como allí, lo terrible es la mezcla de Islam y de pobreza. La gente bien de Nervión, el Aljarafe o Los Remedios se quita las moscas islámicas de encima. Las clases altas islámicas y occidentales se entienden que da gusto en sus Costas del Sol. Las clases bajas, al colegio y al instituto. Aquí dígale usted a la niña tapada cuáles son sus derechos, cuál la historia de España, qué es ciudadanía y qué es coeducación. De igualdad (no en abstracto: con su hermano), ya ni hablamos. Nuestros niños y niñas ven por televisión a una infanta primogénita a la que se aparta del trono para que su hermano varón sea el que reine. Nuestros niños y niñas oyen hablar del Papa y del Príncipe. Un niño sabe que el Príncipe y la Selección son como él: varones todos. Nuestras niñas bastante tienen con que, puestas a correr, un niño corre antes los cien metros libres. Una niña sabe que la violación y muerte por violación cabe en el programa de su vida.
3.
daniellebrato@hotmail.com, webs: generoteca y elwoman
hable con coeducación (el coeducón)
Si usted, hombre o mujer, piensa que el mundo es de las mujeres, o que una mujer se sale siempre con la suya, o que en su casa manda su mujer, déjelo, no siga usted leyendo. Si, por el contrario, y sea cual sea su sexo y su sexualidad, sin entrar en ismos ni feminismos, usted cree que lo masculino y el masculino han salido ganando en sociedades históricamente patriarcales, Coeducación le propone que hable con coeducación.
HABLA CON COEDUCACIÓN [ El Coeducón , 01.10.07]
[Habla o hable, este coeducón le trata a usted de tú. Tú latino. Tuteo académico. Usted (medieval vuestra merced) ha sido tratamiento inespecífico a gente inespecífica, de poca o ninguna nobleza, falta de usías o vuecencias mejores. Así lo dice quien más sabe y así se graba para siempre en el voseo hispano. Frente al noble tuteo de la humánitas y de la univérsitas, ahora hay quien pretende hacer del usted y del usteo marca de un respeto que no es para tanto. Recuerden, del esclavo al césar: morituri te salutant. Y del creyente al Padre Nuestro: que estás en los cielos, y no en la Logse. Amén.] Antes del Plan de Igualdad y Coeducación estaba claro que el lenguaje, palabra a palabra, no iba a acabar con malos tratos ni con violencias sexistas ni con la discriminación. Sin embargo, se hizo cuestión del lenguaje. De lo cual se han reído "todos y todas": de extremismos y jerigonzas, de la guerra de la a contra la o. Riamos pues. Pero otras verdades se han dicho y la principal: que el habla es el espejo del alma. El alma se complica cuando a la biología y a la gramática añadimos vida social, recursos humanos. Cuando violencia de género, en lugar de violencia sexista. Cuando igualdad de sexos, que es estrictamente un absurdo: yo te quiero hombre y te quiero mujer, con nuestra física y con nuestra química. De ahí, a que yo tenga que plancharte la camisa, es otra historia. La historia. Caso verídico número uno: El 12 % de los chavales vive esclavo del móvil (titular en Metro, 31.01.07). *Titular ambiguo, inexacto. No sabemos si se refiere a chavales y o a chavalas. Caso número dos: A las dos voy a por los niños al colegio. *Niños incluye a mi hija. Se trata de contar mi empleo de tiempo, no de aburrir con mi vida y mi familia. Número tres: Los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y andaluzas y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico. (Preámbulo de la Reforma del Estatuto de Andalucía, REA.) *O a las andaluzas les faltan anhelos o a los argumentos les sobran. Cuatro: Serán electores y elegibles todos los andaluces y andaluzas mayores de dieciocho años que estén en pleno goce de sus derechos políticos. (REA, Artículo 104. Régimen electoral.) *¿Por qué no "electores y electoras"? Cinco: A los efectos del presente Estatuto, gozan de la condición política de andaluces o andaluzas los ciudadanos españoles que... (REA, título 1). *Sin comentarios. Seis: Ana y Andrés son primos. *Andrés sí es primo, Ana no. Hablar coeducadamente es un don de la otredad: hay otro sexo. Hace dos cursos, cuando empezó Igualdad y Coeducación, nos fijamos poner de relieve el otro sexo en la enseñanza y entre las tituladas superiores, sector donde ni el sexismo ni la discriminación son sangrantes y donde si preguntas a las muchachas te dirán que gozan de una igualdad real. Cati Lara Coronado, de la Universidad Hispalense, habló de "el techo de cristal y el pegajoso asfalto". Si el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar, el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad, y después ya veremos, mientras los varones (nueve meses, un año de ventaja) corren a ocupar los altos cargos. En diez puntos hicimos nuestra la terminología género frente a sexo y declaramos el instituto zona no sexista. En el ideario del Centro quedó establecido un principio elemental, que ampara unos derechos: la prevalencia del receptor, que es quien decide si palabras, gestos o miradas le hicieron gracia o no, si hubo acoso. Mientras que la gramática es simple (masculino, femenino y neutro) la sexualidad es compleja, principalmente por la homosexualidad. El curso pasado el lema de combate fue "el tercer género: iguales ante la sexualidad". La clase magistral la dio Pedro Cantero, de la Pablo Olavide, con involuntario y pequeño escándalo incluido. Al hablar de homosexuales, nos acercábamos a los insultos y a los epítetos, íbamos dando con la iglesia, amigo Sancho. Este curso 2007-2008, además de abrir un fondo que hemos llamado generoteca, queremos que con maricón se vaya de nuestra lengua y costumbres tanto epíteto, tanto mote y tanto apodo que a diario se oye a voz en grito por pasillos y recreos. A ver si entre todos disminuimos el nivel de ruido y aumentamos los niveles de ciudadanía, ahora que es asignatura, y de urbanidad. Que se acabe el cani, el pijo, el calvo, el ruso, el chino, el negro, y así hasta el árbitro cabrón. Que, con las palabras, se dulcifique la realidad y bajen las tensiones, los malos modos, las gracias que no tienen gracia. Que el ruido, que perjudica a las clases bajas, a las que hace parecer insufribles y ordinarias, iguale un poco a los de abajo con los de arriba. De mujeres es la feminidad o femineidad, que de las dos maneras se puede decir. Femineidad que hay que lamentar que se esté perdiendo. Femineidad y varonía: conductas gentiles y educadas, que admiten aprendizaje: manuales del perfecto caballero y de la dama dama. Femineidad y varonía que se dan en proporciones distintas en una misma persona. O en proporciones inversas, y entonces tenemos al hombre amanerado, sea o no sea mariquita, o a la mujer viril. Hablando en género, se trata de igualar no mi cuerpo y el tuyo, no mi femineidad y tu masculinidad, sino las condiciones socio ambientales y socio culturales que disimulan y amparan la discriminación: yo con mi balón y tú con tu muñeca, yo en el trabajo y tú en casa, yo sentándome a la mesa y tú poniéndome la comida. Frase hecha: que el trabajo doméstico no está pagando con nada. Otra frase hecha: que habría que pagarlo. El trabajo doméstico no sale en el PIB, que es bruto, pero no tonto: ningún Estado dará un euro para que una particular le tenga a otro particular planchada la camisa y la mesa puesta. El trabajo doméstico será colectivo o no lo será: guarderías, lavanderías, comedores públicos. * Para hablar coeducadamente primero hay que hablar educadamente. Hablar sin muletillas, sin "pienso de que", sin "y bueno" a cada paso. La educación excluye insultos y agresiones; menos, contra quien no es de nuestro grupo exacto, y menos aún si es por razón de sexo, raza o creencias. Esos otros grupos deben venir como especialmente invitados a mi lenguaje. Meter la pata no es una mala expresión, pero puede herir la sensibilidad de un amigo cojo. Puedo aceptar que algo falto de energía y resolución sea una mariconada, puedo pedirte que te dejes de mariconadas, pero no puedo decirte como insulto maricón. La educación me obliga a distinguir entre personajes públicos y privados, entre personas que no tienen nada que declarar y personas que viven de hacer declaraciones, que las hay, como sabemos lamentablemente por los programas rosas y tomates y por la prensa del corazón. De todas las posibilidades, sólo es permitente la que nos acerca al ser humano. El dato "Lorca, homosexual" ayuda a entender un teatro de mujeres, tantas Yermas y Rositas donde el poeta volcó su alma femenina. Pero si pongo título a un chavalillo en la tierna edad, clarísimamente estoy invadiendo su privacidad, su derecho a ser quien quiera ser y ante quien quiera. Educación cuida lo que en pragmática de la comunicación llamamos situación, intención y recepción. Situación: dónde estamos, con quién hablamos y quién nos oye. Intención: ánimo o propósito. Y recepción. Entre intención y recepción es muy importante no perdonarnos la vida en nombre del cariño, la gracia o la broma. El mejor refrán dice que donde hay confianza da asco. Ocurre en el piropo (de piri, piro: fuego): lo que tú quieras, guapa, de nada, guapa, a mandar, guapa, que no te faltará nada con esos ojazos. Semejantes vejestorios se escudan en que su piropo es un monumento lingüístico a la mujer española. Supongamos que lo es, y que a la muchacha le gusta y le va la marcha. Pero hablamos de un fenómeno colectivo, que arrastra consecuencias. Si yo soy guapa, alguien es fea, o la guapura es más valor que otros valores. El piropo incluye gestos y gestas de machotes. Detrás del piropeo de andamio, vienen los perros de paja, y detrás, más allá, la violación: Si es que iba provocando. Si es que con esa falda. Thelma y Louise. ¿Piropos? No, gracias. Que piropeen a sus señoras esposas y a sus hijitas queridas. Del piropo al epíteto no hay más que un paso. Del guapa, al gorda, canija, morena o rubia. Y del epíteto descriptivo, al epíteto denigrante: negrita, morita, chinita. Entre la juventud, el primer pie para el insulto está en el apodo, en el mote. Se refleja en los alias que la gente joven adopta para el correo electrónico: la_sexi, loquiya_buena, la_chula son arrobas frecuentes en niñas que se expresan, sin ellas saberlo, en lenguaje puticlub. Por algo la campaña "usuari@s_clar@s", que continuaremos este curso. Campaña contra motes, insultos y piropos. Ya vieron la que hubo entre canis y pijos. Decir sudacas, moros y rumanos, puede ser un incendio provocado. Palabras y personas hemos perdido la inocencia. Hablemos como hablemos, nuestras palabras señalan y califican. Libro de estilo, capítulo lenguaje. Coeducación sigue riéndose: el caballo y la caballa, la mosca y el mosco, los nombres epicenos. La mayoría de palabras terminadas en -er son masculinas, menos mujer, mujer. Poeto no es masculino de poeta. Pese a lo cual, si la jueza quiere ser jueza, será jueza, y no juez ni la juez, digan lo que digan Pérez Reverte y la Academia. Entre director y directora, dirección; y ni jefe ni jefa de estudios: jefatura. La sala de profesores y profesoras acabará por poner profesorado. Será una manera de mantener triunfante una coexistencia que ya quisieran en otras culturas o religiones. Exacto, aunque cacofónico, es AMPA, preferible que acabe en AFA, asociación de Familiares. Una soldada española siempre sabremos lo que es; otra cosa será qué pinta esa soldada española en Afganistán o en Irak. Decir mi asistenta no debe avergonzarnos; también nos salen secretaria y azafata antes que sus masculinos, qué quieren: son muchos siglos. Lo mejor siempre: llaneza, naturalidad. En público y por orden de prioridades, el estilo empieza por rotulaciones, impresos, papeles y documentos oficiales. El lenguaje administrativo de un sistema democrático debe aspirar a la neutralidad y a la polivalencia. Un escrito estará bien redactado si leído o cumplimentado por quien sea, desde el encabezamiento hasta la firma, ese escrito no discrimina ni da ventajas a nadie, al menos por razón de su sexo. La @rroba como supergrafía de la a y de la o no es ni buena ni mala. Leía o dicha, hay que desdoblarla o tomar de ella la a o la o que estemos necesitando. En lemas publicitarios es breve y eficaz. Si "deportes para tod@s" es discutible, a ver qué hacemos con "ciudadan@s cabread@s". Como norma general, desdoblaremos siempre los vocativos (para llamar o dirigirnos a las personas que tenemos delante: "señoras y señores", "damas y caballeros") y desdoblaremos también muchos sustantivos referenciales (grupos de quien estoy hablando: "los chicos y las chicas"). Adjetivos y pronombres no deben desdoblarse. "Alumnos y alumnas" es razonable; "matriculados y matriculadas" es una chorrada. La lengua no es un cuatro por cuatro. Salvo en ocasiones muy enfáticas o solemnes, debe evitarse decir: "los profesores y profesoras y los alumnos y las alumnas del Martínez Montañés". En relaciones o pares entre iguales, horizontales, se desdobla si hay motivos: diremos "amas y amos de casa" pero no diremos "primos y primas": primos basta y, si hace falta más, se especifica. Cuando masculino y femenino coincidan, debo buscar la concordancia por proximidad: "las alumnas y los alumnos educados en las labores domésticas" queda mejor que "los alumnos y las alumnas educadas [o educados] etcétera". Antes o después nos puede pasar como al REA: que nos salga al paso el masculino y nos hagamos un lío. Son muy útiles pronombres o palabras no marcadas. En vez de el que o la que, usar quien: "quien quiera". Otra manera es usar genéricos: profesorado, alumnado, familiares. O hablar en impersonales. Y no perder el hilo del discurso. Democratizar el ruido. Vencer ruidos y grititos favorece la igualdad, acerca al pueblo llano y ordinario a esa minoría que sabe callar cuando entra en palacio o en sagrado, pisar alfombras, y cuándo hay que decir su alteza o su majestad, señal de que su señoría se codea con ella. No lo reconocen, pero en el fondo les encanta que un no-educado (que no es lo mismo que un mal-educado) aplauda al Cristo del Silencio. Así le pueden mandar callar y así se ve que no hay nada entre esa gente de barrio y quienes entienden de Semana Santa. Les encanta que Vanessaaah! llame a gritos a su Yonathaaan! por los pasillos. Que se noten colegios de pago. Increíblemente, gobiernos que han hecho campañas con éxito contra el tabaco y la alcoholemia y han metido al país en cinturón de seguridad, no hacen nada contra el ruido; al revés, lo fomentan en tele basuras y granhermanos. ¿Se imaginan que tu motillo sonara igual que mi Bemeúve? Que todas fuésemos mujeres sabias, discretas y puestas en urbanidad y protocolo. Que todas pudiésemos ser reinas. Nada más que por eso, merece la pena educar princesas. Se admiten ideas. Habla con Coeducación.
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APÉNDICE. LÉXICO DE COEDUCACIÓN: CDrae, María Moliner (MM), Corominas y elaboración propia
Acoso es acoso y no bullying. Gay es gay. De chicos, nos hemos metido en los armarios, las madres nos han dicho sal del armario, así que conviene dejar los roperos en paz, exentos o empotrados. discriminar. (lat. discrimināre). Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc. epiceno. Gram. Nombre común perteneciente a la clase de los animados que, con un solo género gramatical, puede designar seres de uno y otro sexo; p.ej., bebé, lince, pantera, víctima. erotismo. (gr. ἔρως, ἔρωτος, amor, e -ismo). 1.m. Amor sensual. Eufemismos y malicias. La malicia ha viciado verbos transitivos como meter o tirar, que los hablantes sustituyen por entrar o caer, intransitivos: éntrate el banco ó ha caído a la hermana. En América y aquí, coger, tomar, pillar, son acciones muy comunes que han quedado contaminadas. (La palabra América también quedó contaminada.) Como el problema está en los significados, hacerle el juego al eufemismo es contaminar para mañana el significante que se use hoy, y será el cuento de nunca acabar. Recuerden el chiste tontorrón: -¿Te frío un huevo? -¿Por qué no te fríes tú los dos? El sustituto más universal del castellano, pronombre neutro lo, significa por defecto, como se dice ahora, sexo o sexo urgente y así lo entiende quien escucha frases como lo hicimos en el parque ó lo hicieron sin esperar más. De asociaciones de este tipo se sirvió, a su manera, la campaña póntelo, pónselo, que fue tan famosa. femenino, na. (lat. feminīnus). 1.adj. Propio de mujeres. Gay, no guey. La palabra gay viene de la comunidad jipi de San Francisco que quiso ver en gay, alegre, el acrónimo de good as you, tan bueno como tú (se entiende, heterosexual). El lexicógrafo Arturo del Hoyo documenta la palabra gay en España en la revista Interviú del año 1976 y la Academia la tiene admitida desde 2001: gay. perteneciente o relativo a la homosexualidad; hombre homosexual. ¿Pronunciaremos gay o guey? Apuesten por la a. Decir gay corresponde mejor con la escritura y con la etimología. Gay es palabra romance de efecto búmeran (Drae: bumerán) que desde el inglés nos vuelve fonetizada algo cambiada pero que estaba en el idioma desde siempre (como nos viene ahora pack, de paca, paquete o empacar). Busquen gayo o gaya, con y griega y verán: alegre, vistoso, del provenzal gai, y éste del latín gaudium: contento, gozo, alegría, placer de los sentidos. Busquen gaya ciencia o gaya doctrina y verán que así se llamaba, por asociación con el adorno y ceremonia, el arte de versificar, el arte de la poesía. ¿No usó gay-trinar don Antonio Machado para quejarse de los tenores huecos que cantan a la luna? género. (lat. genus, genĕris). Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. Gram. Masculino, femenino y neutro. hembra. MM. (lat. «fémina»; v. «femenino, femin..., fecundo, feto». N., empleado t. como calificativo en aposición.) Õ En las especies animales y vegetales que tienen los órganos masculinos y femeninos de la generación en distinto individuo, individuo que tiene los femeninos: ‘La hembra del león. Una águila hembra. Un algarrobo hembra'. (V.: «Fembra, guaricha, mujer. Estéril, fecunda, parida, salida, virgen. Femenino. Generación. Mujer. Parir. Preñez. Reproducción».) Hermana Marica. Marica tiene la ventaja de ser palabra admitida por el decoro poético. Marica usó García Lorca en su célebre Oda a Whalt Whitman, de Poeta en Nueva York, donde nos da un repertorio llamando a los maricas de las ciudades: arpías, faeries, pájaros, jotos, sarasas, apios, cancos, fioras y adelaidas. Colega es un magnífico acrónimo de Colectivo de Lesbianas y Gays. Marica, mariquita, maricón. (de María, n.p. de mujer). 3.m.coloq. Hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo. 4.m.coloq. Hombre homosexual. El macho masclo másculo músculo es probable que gallee delante de mujeres y amanerados mariquitas a los que, por débiles, desprecia. Pero habría que verlo frente al macho músculo embutido en pantalón de cuero que lubrifica su sexo de un certero salivazo. Historias para mayores de Genet y de Fassbinder. Querelle de Brest. hombre. (lat. homo, -ĭnis). 1. m. Ser animado racional, varón o mujer. 2.m. varón (ser humano del sexo masculino). MM. (lat. «homo», del m. or. que «humus»; v.: «humano, humilde; eccehomo, homenaje, homicida, omecillo».) Õ (n. colectivo genérico). Se aplica a nuestra especie, o sea la de los mamíferos racionales: ‘El aparato respiratorio en el hombre'. A los individuos adultos de ella: ‘El niño se transforma en hombre'. A los individuos del sexo masculino de ella: ‘La fisiología del hombre y de la mujer'. Individuo adulto de sexo masculino de la especie humana. ‘He ahí un hombre. Eso no es un hombre'. V. «todo un HOMBRE». (Otras formas de la raíz, «hom-, hum-»: ‘homicida, hominal', etcétera; ‘humanidad, humano'. Otras raíces, «andro-, antrop-, vir-»: ‘androide, andrógino, androlatría, ginandra; antropocéntrico; viril'. V.: Individuo, macho, marido, padre, vestirse por los pies, sexo feo, sexo fuerte, sujeto, varón. Caballero, señor. Adolescente, adulto, anciano, garzón, joven, niño. Baldragas, bragazas, calzonazos, calzorras, faldero, hominicaco, insignificante, juan lanas, licenciadillo, mandinga, monigote, muñeco, nadie, pelele, pigmeo, punto, punto filipino, putañero, putero, quídam, tío, títere. Barbián, castizo, gaché, gachó. Humanidad. Filantropía, misantropía. Antropología. Antropomorfismo. Monogenismo, poligenismo. Eccehomo, homicida, omecillo, prohombre, superhombre. Persona».) Homosexual incluye lesbiana. heterosexualidad, homosexualidad. (de homo- o hetero- ~). Relación erótica entre individuos de diferente o del mismo sexo. Salvo si hablamos de cultura lesbiana o lésbica (de sólo mujeres), lo mejor y más rápido será desposeer a la palabra homosexual de la connotación negativa que históricamente ha tenido y aplicarla por igual a unos y a otras: personas con inclinaciones sexuales hacia personas de su mismo sexo. Homosexual, sustantivo o adjetivo, nos ahorra "gays y lesbianas" y el absurdo "homosexuales y lesbianas". En psicosexualidad aún hay que distinguir en grados y comportamientos más activos o más pasivos. individuo, dua. (lat. individŭus). 2.adj. Que no puede ser dividido. La intención. Como decía el Arcipreste allá en su siglo, las palabras sirven a la intención y no la intención a las palabras. No siempre una imagen vale más que mil palabras. Un verbo como joder lo mismo sirve para fastidiar que para el rico sexo y el culo igual es fuente de placer que asiento de todas las chocarrerías. El mundo está lleno de hijoputas que nos hacen la puñeta, y de mi niño, la gracia que tiene el hijoputa. La la lá. ¿Por qué dicen la Pantoja y no el Jesulín? Artículos determinantes delante de nombres propios de mujer, cuidado con ellos. Mi vicepresidenta es Fernández de la Vega, no la Fernández de la Vega; ni Caballé es la Caballé para que Gil de Biedma, don Jaime, no acabe siendo la Biedma. Entre gente joven y en habla coloquial el artículo determinante no tiene por qué ser peyorativo ni esto es ciencia exacta: la Pilarica es la patrona católica de Zaragoza pero la Rocío no es la virgen de Almonte ni quien lo dijo. Históricamente el artículo ha sido ponderativo: Beatriz Galindo, la Latina, el Cid. Lo mismo es un honor ser la Piquer que un desdoro, según, la Pantoja. La pluma. Hay quien se queda tan a gusto diciendo pene, sin caer en la cuenta de que está diciendo pluma o pincel (inglés pen) para al final volver a lo mismo, latín penis: cola o rabo. Quien dice vagina no dice tintero, sino legumbre, vaina vegetal, doblete culto de judía verde o habichuela. La solución contra cursis y enredadores es pactar con nuestro lenguaje, y decir con Góngora: hable yo inteligente y entiéndame la gente. Vivan entrar, tirar, penetrar, coger. Vivan las mujeres con tetas como Melibea y no con senos como los fregaderos de cocina; las preñadas, llenas. Las que van a parir, te saludan. La ropa. Cuando éramos chicos, bragas eran bragas de mujer; hoy son de cuello (lo que es una manera de repartir su antiguo valor como prenda masculina) y las mujeres lo que llevan son braguitas. Y sostenes, no; sujetadores o parte de arriba de un bikini. lesbiana. (lat. Lesbĭus). 1.adj. Natural de Lesbos. U.t.c.s. 3.adj. Perteneciente o relativo al lesbianismo, homosexualidad femenina. macho. MM. (lat. mascŭlus, másculus, dimin. de «mas, -aris», macho; v.: «másculo», etc). 1.m. Animal del sexo masculino. Õ Se aplica a los seres de cada especie orgánica que tienen los órganos masculinos de la generación y producen espermatozoos o la forma correspondiente de gametos. (V.: «Maslo, masto, padre, semental, varón. Cubrir, enamorar, fecundar, hacer la rueda. Masculino. Marimacho. Generación. Sexo».) Ù Recientemente, se ha puesto en uso, en lenguaje vulgar y especialmente entre chicos, como apelativo laudatorio, con el significado de «valiente» o digno de admiración por sus cualidades, actos o actitud. (María Moliner.) masculino, na. (lat. masculīnus). 1.adj. Dicho de un ser: Que está dotado de órganos para fecundar. 3.adj. Varonil, enérgico. másculo, la. (lat. mascŭlus). 1.adj.ant. Se decía del macho. 2.m.ant. Varón, o macho en cualquier especie animal. madre. (lat. mater, -tris). 1.f. Hembra que ha parido. matrimonio. (lat. matrimonĭum). 1.m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. mujer. (lat. mulĭer, -ēris). 1.f. Persona del sexo femenino. novio, via. (lat. novĭus, novus, nuevo). 1. Persona que acaba de casarse. 2. Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales. 3. Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella. piropo. (lat. pyrōpus, y del gr. πυρωπóς). Lisonja, requiebro. sexo. (lat. sexus). 1.m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas. sexismo. 2.m. Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. varón. (lat. varo, -ōnis, fuerte, esforzado). 1.m. Ser humano de sexo masculino. 3.m. Hombre de respeto, autoridad u otras prendas. MM. (Variante de «barón» debida a infl. del lat. «vir».) Õ «Hombre». Persona del sexo masculino. Se emplea para precisar la distinción o en lenguaje literario con sentido laudatorio: ‘Varón de grandes virtudes'. Ö Por oposición a niño, persona del sexo masculino que ha llegado a la edad adulta. (V. «garzón».) vejatorio. 1.adj. Que veja o puede vejar. (lat. vexāre). 1.tr. Maltratar, molestar, perseguir a alguien, perjudicarle o hacerle padecer. vejestorio. 1.m.despect. Persona muy vieja. (lat.vulg. vĕclus, lat. Vetŭlus: Comúnmente puede entenderse que es vieja la que cumplió 70 años). Velo islámico. Donde hay velo no hay coeducación. Humorada o malabarismo, o temeridad, haber lanzado Coeducación e Igualdad a la vez que Diálogo de Culturas y Alianza de Civilizaciones, sin reglas previas de juego laico. Lo sabe quien ha tenido en su banca al niño, tan normal, y a la hermana, con el velo puesto: nos cambian la clase. Un suponer que el tapadismo sistemático y a perpetuidad de una muchacha no es machismo, que es cultura. Y que la alianza de culturas incluye a la familia tapadista y que yo la tengo que recibir en tutoría. ¿Qué consejo les doy? ¿Qué consejo orientador el orientador? Coeducación tiene una idea: o libran del velo monjil a la muchacha (y, de paso, a la madre) o que se pongan también el velo el niño y el padre, que para eso son de la misma cultura. Xenofobias, racismos, sexismos. Lo malo de hacer "el indio", ir a "los gitanos" o ir "de putas", no está en las palabras ni está en el género, sino en las condiciones de la vida que propician la marginación. Si las verdades y mentiras de Coeducación están en el velo islámico, la piedra de toque de Igualdad está en esas minorías que salen mal en la foto. ________________________________
Daniel Lebrato, Igualdad y Coeducación, IES Martínez Montañés daniellebrato@telefonica.net teléfono de la igualdad: 669 823 890 webs: elwoman, eltendedero descarga de originales: groups.google.com "eltendedero" joyas del franquismo y cómo hacer una barbacoa![]() imágenes de otra época en joyas del franquismo curiosidades sobre homofobia (las pasa Jesús Molina)
la estrategia del nudista daniel lebrato: MORAS Y CRISTIANAS
¿En qué quedamos?Le cito: "el presupuesto es falso, no hay dinero público que no vaya para intereses privados". Ahora me entra la duda. Ahora se queja del "dinero público para cofradías y procesiones". Es que no me aclaro. A: el dinero público, cuando va no se lo lleva algún tunante, va siempre a algo o alguien privado (carril bici versus más aparcamientos para cuatros por cuatro, por ejemplo), por tanto la cita que usted cita es cierta. B: el dinero público, cuando hay separación iglesias-Estado, no debe ir a iglesias ni confesiones religiosas, eso sería subvencionar o financiar o patrocinar (esponsorizar, palabro horrible). Yo también quiero ser asíPresupuestos públicos para intereses privados. Ese es el ideal de la progresía. Yo también soy progre (de cintura para abajo), pero me va a costar mucho dejar de ser conservador porque sólo en pensar si este fin de semana toca segunda o tercera vivienda o en nombre de qué vulgo justificaré la enésima borrachera progre dilucidando sobre el género humano, ya me cuesta mis horas. Así que seguiré siendo de los divididos -que ahora se llevan tanto-. Progre por bajo, con cartera de progresando. Saludos. Y el woman: Lo cual merece la reflexión: el presupuesto es falso. No hay presupuesto público que no sea para intereses privados. Tampoco hay presupuesto público que no tenga su origen en contribuciones directas o indirectas, los impuestos, privados. Otra cosa es la moral o moralina y la prioridad del gasto público, a qué se dedica etcétera. El descrédito del progre tampoco lo entiendo. Progre fue una generación y ya no tiene remedio. Cuando había progres había fachas, tecnócratas, reformistas, monárquicos, nacionalistas, del opus, jipies, pasotas y rockeros. En política, rojos y azules. En siglas, un PSOE casi invisible y mucha sigla comunista: prochinos trostkistas. De todos esos grupos, los menos peligrosos para intereses sociales y públicos me siguen pareciendo los progres. ¿Qué descrédito salpica, si no, a los demás grupos? ¿Hablamos en serio? ¿Repasamos la historia? por El woman, Daniel Lebrato TODO EMPIEZA CUANDO NUESTROS PECHOS SE TRANSFORMAN EN MAMAS TODO EMPIEZA CUANDO NUESTROS PECHOS SE TRANSFORMAN EN MAMAS. Nuestros pechos, ésos que cuando vamos dejando de ser niñas miramos ante el espejo solitario imaginando miles de historias de mujer; ésos que cuando empiezan a despuntar nos hacen temer un soplo de brisa que con su frescor delate nuestros pezones incipientes. Nuestros pechos que nos hicieron vibrar cuando una mano amada los acarició por vez primera y cuando por primera vez también nos hicimos madres y nuestros hijos tomaban la leche que brotaba para ellos, leche de vida y de salud, leche de amor que solo una madre sabe dar. Pechos que gozaron con el sexo, pechos que lucimos orgullosas de ser mujeres, pechos que nosotras ahora hemos dejado de tener para tener tan sólo mamas. Sucede todo de pronto: notas algo extraño en tu cuerpo, empiezas a ir al médico y te hacen dar veinte mil vueltas hasta que te dicen, por fin, que tienes cáncer de mama. Ductal, invasor, grado III ó IV, infiltrante... qué más da. Tienes cáncer y perderás tu pecho porque en tu pecho anida tu peor enemigo. Enemigo de la vida, amigo de la muerte que, poco a poco va infiltrándose en tu cuerpo. Tu cuerpo, lo único que tienes en esta vida. Tu cuerpo, el único que te hace sentir en toda su intensidad y que ahora has de amputar para seguir viviendo, para seguir caminando por el camino de la vida, por ese sendero lleno de espinas, de dolores intensos, de cuentos que la edad te obligó a dejar de creer para ir enseñándote a enfrentarte en soledad a la crudeza del tiempo. La vida y la muerte, dos caras de la misma moneda. La vida tan frágil, tan fugaz; la muerte tan silenciosa, oculta tras la vida esperando el primer descuido. Apenas puedes creer lo que en el fondo ya sabías, apenas tienes fuerzas para arrancar el llanto que por dentro te desgarra, apenas encuentras algo a lo que aferrarte para no hundirte en el pozo de la desolación y el desconsuelo. "Otras como tú lo han superado", te dicen; "has tenido mucha suerte porque lo hemos cogido a tiempo". ¿Suerte? "No es de los peores pero has de ser fuerte". Fuerte para emprender un largo camino cuyo final está por ver, fuerte para no desmayarte ante una bata verde y para no salir corriendo cuando ya camino del quirófano te asalta el miedo a no despertar y te das cuenta de que no te has despedido de todos, y te das cuenta de que aún te quedan muchas cosas por hacer. Al fin todo pasa. Una gran venda ocupa ahora el lugar del pecho maligno y oculta la cicatriz que tendrás que acostumbrarte a ver sin dolor cada vez que te duches, cada vez que te vistas, cada vez que quieras ocultarla bajo una prótesis de goma que sólo conseguirá engañar a los que desde fuera te vean. Te mirarás al espejo como cuando eras joven y no podrás evitar que alguna lágrima brote de tus ojos. Luego el tratamiento: la quimio, la radio, la terapia hormonal... Se caerá tu pelo, sentirás fatiga y ganas de vomitar, te infertilizarán para siempre o te darán una pastilla que habrás de tomar durante cinco largos años y que cada mañana te recordará que sigues viva gracias a esas manos expertas que supieron extirpar a tiempo el mal que contigo iba creciendo. Y en tu desgracia te sentirás afortunada porque a pesar de todo sigues viendo cómo el sol sale cada día y cómo la vida no se detiene ante tu ventana trayéndote un rayo de luz que te impulsa a seguir adelante aunque cueste, aunque duela, aunque tu pecho dejara definitivamente de ser pecho para transformarse en mama. [Isabel Lebrato. Quiero dedicarles este texto a todas las mujeres de AMAMA, mujeres fuertes y valerosas que me enseñaron a brindar por la vida, que me abrieron nuevamente los ojos al mundo y me acogieron en su seno para mostrarme que es más fácil el camino si vamos todas juntas.] Todo es más fácil si vamos juntas. Juntas conseguiremos que nos escuchen. Juntas encontraremos los medios y juntas desaparecerán nuestros temores. El miedo al dolor y el miedo a la muerte nos harán sentir más vivas que nunca y nos haremos fuertes para combatirlo. Juntas brindaremos por la vida, juntas aprenderemos a seguir caminando y juntas seremos capaces de levantarnos el día que lo veamos todo demasiado negro. Juntas descubriremos que el sol aún alumbra para nosotras y que la vida es hermosa, a pesar de todo. Es duro, lo sabemos, pero también sabemos que es posible. Une tu fuerza a las nuestras que todo será más fácil si todas vamos juntas. BORRADOR DE LENGUAJE Y LIBRO DE ESTILO![]() dos páginas para sacar por impresora: http://blogs.ya.com/daniellebrato/files/n_5_el_woman__segundo_libro_de_estilo.rtf la gallina es de Buly [ IGUALDAD y COEDUCACIÓN ]
el tercer género EL TERCER GÉNERO (óleo de Buly) en diez páginas para IMPRESORA: http://blogs.ya.com/daniellebrato/files/el_tercer_genero.rtf Daniel Lebrato: EL TERCER GÉNERO
EL TERCER GÉNEROLa revista El Woman 1º. 2º. 3º. 4º. 5º. 6º. 7º. 8º. 9º. 10º. Elwoman, doce de enero de 2007. APÉNDICE 1: El plan EL TERCER GÉNERO se presentaría en los centros escolares en el marco de un acto académico de prestigio cuanto más escolar (y menos extraescolar) mejor. Se contaría con alguna personalidad relevante de las humanidades o de las ciencias. El orden podría ser: conferencia, coloquio, presentación de las líneas generales y aplicaciones concretas del Plan. Por supuesto, nadie tendría que declarar su preferencia o condición, no se trata de un acto monocolor o militante. En primera fila debieran estar las juntas directivas y la parte más visible de los consejos escolares. APÉNDICE 2: posible cartel anunciador: EXTRAESCOLARES Y COEDUCACIÓNpresentan– “EL TERCER GÉNERO” – Cómo ir de COLEGAs (Colectivo de Lesbianas y Gays de Andalucía) por el instituto. Presentación y bases del proyecto: día/fecha/mes de 2007* Métase en El Woman:http://elwoman.blogia.com/ Feminazis y machistófelesFeminazis y machistófelesPor Lucía Etxebarría A mí me han llamado de todo. Gorda, prácticamente cada día. Roja de mierda, un día de cada dos. Niñata, una vez por semana. Me han llamado también giliprogre, abrazaárboles, comealgas y salvagatos. Jiménez Losantos me llama la foca sociata. Pero lo de feminazi no me lo habían llamado nunca, oiga.Ahora me dicen que Arturo Pérez Reverte nos llama feminazis a todas aquellas que opinamos que la RAE es una institución sexista. Y me ha sorprendido bastante porque lo cierto es que siempre que me he encontrado con el académico Pérez Reverte ha sido de lo más amable conmigo. Ay,,, ¿tú también, Arturo, hijo mío?Por lo visto ni a Pérez Reverte ni a la RAE les ha gustado la iniciativa del Estatuto de de Andalucía que, siguiendo las directrices de sus políticas de igualdad de oportunidades, ha sido redactado con un lenguaje no sexista. Un lenguaje incluyente que se refiere a la población y a sus representantes en masculino y femenino.Cerrazón y terquedad numantinas por parte de los académicos que son capaces de la mayor modernidad y adaptación a la hora de incluir “pósit” o “pirsin” en su diccionario de términos, pero que siguen empeñados en que una “mujer pública” (yo misma) es una prostituta.Y, ahora que caigo en la cuenta, también estoy acostumbrada a que me llamen puta. Los académicos y otra gente. Me lo tomo con humor: ande yo caliente, insúlteme la gente. Eso sí, en la caverna se debe estar mucho más calentito. letxebarria@diarioadn.com. Publicado en Diario ADN, 18 de diciembre de 2006. BORRADOR SOBRE EL LENGUAJE DE GÉNEROSBORRADOR SOBRE EL LENGUAJE DE GÉNEROS Se presta mucho interés hoy día a la enmienda de un lenguaje considerado sexista para no herir sensibilidades pretendidamente feministas e incluso homosexuales. Con todo ello de acuerdo. Pero cuidado con cogérnosla con papel de fumar hasta el punto de llegar a la sandez de tener que hablar más que un papagayo con circunloquios que no conducen sino al mismo sitio –llámensele eufemismos-; o peor aún, con tanto sustantivo adjetivo masculino femenino donde te pierdes que ni me acuerdo de lo que iba diciendo. De este modo deberían desaparecer de nuestro vocabulario términos como “maricón”, “puta” y otras lindezas similares para ser sustituidos por vocablos más políticamente correctos como “gay” –chovinismos aparte-, o “quien entiende”, “señorita de compañía” (aunque lo de señorita parece ser que también podría ofender, en esta expresión hecha creo que seguiría valiendo), “mujer mundana o perdida”, etc. Gracias a que tenemos un vocabulario rico podemos elegir el término de nuestro agrado. Pues bien, puestos a tener en cuenta sensibilidades y consideraciones dialécticas, ¿por qué no se traslada también esta misma atención lingüístico-sensitiva al ámbito religioso? En este terreno tenemos que soportar de continuo imprecaciones de mal gusto, tipo “me cago en Dios”, sin poder ni la mitad de las veces hacer tú lo propio sobre la madre que trajo al mundo al tipo que lo dijo, porque te lo podrías estar haciendo encima de una honorable señora que maldita la culpa que tiene de lo que salga de la boca de sus vástagos. De ahí en adelante sigue toda una ringlera de interjecciones preciosas con multitud de posibles combinaciones, véase: “cagarse en Dios y en su puta madre” –nada más lejos que puta tengo entendido que era la buena mujer-; en “san Apapucio”, “san Pedro” y alguno que se me escapa seguro del santoral; “en la Virgen”, con sus pertinentes modificaciones: adjetivo “puta” ante o pospuesto al sustantivo. Aplíquesele la misma construcción a la Sagrada Forma y ya tenemos otras tres. En este contexto lo de señorita de compañía/ mundana Virgen/ Hostia, como que no, que le haría perder el encanto a la expresión. Así que mejor puta que otra cosa. Seguimos después con Cristo –a caballo o a pie-, o con el cura de Benacazón –al fin y al cabo al párroco que le vayan dando, sea quien sea-; y otros improperios por el estilo. Por no hablar de los tan traídos y llevados queridos difuntos que en gloria estén. Todo lo dicho, si te hiere la sensibilidad o los tímpanos, te aguantas o toleras como buenamente puedas. A la progresía educativo-intelectual del momento parece ser que esta cuestión se la trae al pairo. Puestos a reclamar el laicismo a ultranza, tengamos cuidado con estas expresiones nada laicas e irrespetuosas que pueden ofender muchas sensibilidades. Porque cada uno tiene puesta su sensibilidad donde su corazón le dicte o le venga en gana. Aquí, amigos: ¡viva la libertad de expresión! Y si no, ¿para qué es uno progre? |